miércoles, 30 de junio de 2010

EL PRINCIPE SIDDHARTA GAUTANA

...Un día, Gautama, paseando en su carro con su escudero Chana, se encontró con el espectáculo de la vejez, la enfermedad y la muerte, que de súbito le abrieron los ojos para comprender la pobre trama de la vida.

Primero distinguió a un hombre viejo, al lado del camino. "¿Quién es ese de cabello blanco, ojos apagados y cuerpo tembloroso?", Chana contestó: " Es un viejo, antes fue un niño de pecho, y después un joven lleno de vida, pero ahora su lozanía se ha marchitado y ha perdido su fuerza...", Gautama replicó: "¿Y cómo puede nadie regocijarse cuando sabe que pronto envejecerá y se extinguirá su vigor?".
Y he aquí que, mientras hablaba todavía, vió otro hombre que se quejaba, respirando febrilmente. "¿Que tiene ese hombre?", preguntó Gautama.  "Está enfermo -contestó el escudero-; los órganos de su cuerpo se hallan descompuestos; todos los humanos estamos sujetos a tales desórdenes."

El escudero picó los caballos para escapar de aquella visión, pero pronto se encontraron con un entierro. "¿Qué llevan esos hombres tan tristes, entre coronas y flores?" El escudero respondió: "Acompañan un cadáver. Sus miembros están rígidos, sus pensamientos le han dejado, no tiene vida, sus placeres y sufrimientos han terminado. Todo tiene que morir; no es posible eludir la muerte".

Desde ese día Gautama fue otro hombre. Al preguntarle su esposa la causa de sus preocupaciones, contestaba: "El hombre envejece, enferma y muere;  ¿Que incentivo puede tener para él la vida?".

Y fue así, según la tradición, cómo se efectuó la conversión del príncipe Siddharta Gautama con 29 años. Abandonó el palacio y se convirtió en mendigo reconociendo que el mundo material es un puro sueño. Alcanzó la iluminación y fue el nuevo Buda.