martes, 6 de julio de 2010

CREENCIAS Y FILOSOFIAS CHINAS, CONFUCIONISMO

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                                                            Kung Fu-tse

En la larga historia de China destaca un hombre que ejerció una influencia tan grande en  la sociedad, que incluso se dejó sentir en el sistema comunista del país. Este hombre fué el filósofo Kung Fu-tse, conocido en occidente como Confucio, nació el 551 a. de C. su padre era ya viejo, de setenta años, y viudo cuando se casó con una muchacha de diecisiete años que le dió este último vástago.
Para Confucio, como para la mayoría de los chinos, la primera virtud era la piedad filial, y la más grande ofensa que puede hacerse a un padre es no darle nietos.
El confucionismo es el principal sistema de pensamiento en China y tiene que ver con los principios de la práctica del bien. Desde China se extendió a Corea, Japón y Vietnam y en las últimas décadas ha despertado interés entre los eruditos occidentales.
Principalmente el confusionismo se centra en la moral y la ética,  en lo que  respecta a la conducta privada de las personas y a las normas  del buen  gobierno.  Dicha moral, basada en el altruísmo, la tolerancia, el respeto mutuo, la armonía social y el cumplimiento del deber, constituían un ideal que aún persiste en la sociedad china.
Los rituales y ceremonias fijados por Confucio regularon durante siglos la vida china. "Si llevas un objeto con una mano -dice Confucio-, lo llevarás a la altura de la cadera. Si lo llevas con las dos manos, a la altura del pecho. No mires de reojo; no contestes con voz fuerte; no te sientes con las piernas separadas; no te eches en la cama boca abajo." Confucio predica la humildad: "No te creas tan grande como pequeños juzgas a los demás".
Confucio creía en la existencia de un orden cósmico perfecto que debía ser imitado en los asuntos humanos, logrando la armonía de la tierra con el Cielo ,fuerza inteligente que gobierna el mundo.  Dice el Libro de Ceremonias atribuído a Confucio, "Cuando prevalezca el principio de la Gran Similitud, el mundo entero será una república y gobernarán los más sabios y virtuosos. Como no podrán menos que estar de acuerdo en todas las cosas, la paz será universal. Los hombres no mirarán a sus progenitores como a sus únicos padres, ni a sus hijos como a sus únicos hijos. Se alimentará a los viejos, se dará trabajo a los que se hallen en condiciones de trabajar y se cuidará de los pequeños. Viudas y huérfanos serán atendidos...Cuando prevalezca el principio de la Gran Similitud, no habrán ladrones ni traidores, y las puertas permanerán abiertas de día y de noche... En cambio ahora cada uno mira sólo a sus padres y a sus hijos como sus padres é hijos. Sus riquezas son para disfrutarlas él sólo. Los grandes hombres se ocupan en amurallar las ciudades y protejerlas con fosos. Ritos y justicia son las maneras de mantener la correcta relación entre el príncipe y su ministro, el padre y su hijo, el primogénito y su hermano, el esposo y la esposa... Este es el estado de cosas que yo llamo de la Pequeña Tranquilidad". 
Los medios para alcanzar la máxima excelencia o Zhi Shan, eran dos , el estudio y la introspección, entendida como un mirar hacia dentro, es decir el conocimiento pleno de uno mismo. El último punto que Confucio deja en la penunbra, y así ha quedado siempre para los chinos, es el de la vida futura; sin embargo, dice: "La carne y los huesos se pudren en la tierra, el espíritu se manifiesta en lo alto con glorioso resplandor".

Escrito en Fuerteventura, por Gregorio García Alcalá