viernes, 15 de octubre de 2010

DEMETER Y LA MAGNA MADRE

La Virgen María
Posted by Picasa


En la religión de la antigua Grecia vemos muchas divinidades femeninas, pero la más adecuada a nuestro concepto de Dios Madre, fué Demeter, la gran Madre-Tierra, que también por una parte simboliza la fecunda Naturaleza, y por otra parte la Gran Madre bajo cuya protección y nutricia solicitud viven todos los seres.
Durante los siglos precedentes a la venida de Cristo hallamos en el Asia Menor el culto de la Gran Madre como principal modalidad de culto religioso, y conviene advertir por el interés que entraña, que doquiera predominó en el Asia Menor el culto de la Gran Madre, en los mismos lugares floreció después de establecido el cristianismo el culto de la Virgen María. Así la ciudad de Éfeso, donde se levantaba como una de las maravillas del mundo el templo de Artemisa o Diana, llegó a ser el centro del culto a la Virgen María en el Asia Menor y a Ella se dedicó la Iglesia de Éfeso.
Cerca de Antioquía hay unas cuevas donde se tributaba culto a la Gran Madre en la figura de Cibeles y que después fué un santuario dedicado a la Virgen María. Así fué poco a poco transmutándose el culto de la Gran Madre en el de la Virgen María, lo que nos da nueva prueba de la similitud del concepto de la Maternidad de Dios subyacentes en ambos cultos.
Desde luego que al estudiar el culto de la Gran Madre en Asia Menor, no debemos referirnos a sus bajas modalidades, sino descubrir y comprender el noble y hermoso concepto que animó el genuino culto de la Gran Madre que poco a poco fué transmutándose en el de la  Virgen María.
El credo cristiano dice que la segunda Persona de la Santísima Trinidad encarnó en las entrañas y nació del seno de la Virgen María por obra del Espíritu Santo, y así le tributa culto de hiperdulía como Madre de Dios y como Ideal de la Maternidad, Ideal de la Mujer.
Nunca agradeceremos bastante que mediante el culto de la Virgen se ha mantenido en la religión cristiana el concepto de la Maternidad de Dios, pues la inspiración y bendiciones recibidas del divinamente compasivo Ser llamado Virgen María han aportado al cristianismo un elemento de infinita ternura, compasión y femenino ideal de que de otro modo hubiera carecido.
En el intento de comprender la Maternidad de Dios hemos de ir con mucho cuidado de no incurrir en una mera afirmación intelectual de esta verdad. Muy fácil es decir que donde está Dios Padre debe estar también Dios Madre, puesto que la paternidad implica maternidad, lo positivo requiere lo negatuvo y no cabe concebir el espiritu sin idea de materia.




Extraído de "El fuego creador"
   de J. J. Van der Leeuw