martes, 31 de diciembre de 2013

EL SUEÑO FELIZ


Prepárate ahora para deshacer lo que nunca tuvo lugar. Si ya entendieses la diferencia que existe entre la verdad y las ilusiones,  la Expiación no tendría objeto. El instante santo, la relación santa, las enseñanzas del Espíritu Santo y todos los medios por los que se alcanza la salvación no tendrían ningún propósito. Pues todos ellos no son sino aspectos del plan cuyo fin es cambiar tus sueños de terror a sueños felices, desde los cuales puedas despertar fácilmente al conocimiento. No te pongas a ti mismo a cargo de esto, pues no puedes distinguir entre lo que es un avance y lo que es un retroceso. Has considerado algunos de tus mayores avances como fracasos y has evaluado algunos de tus peores retrocesos como grandes triunfos.
Nunca solicites el instante santo después de haber tratado de eliminar por tu cuenta todo odio y temor de tu mente. Esa es su función. Nunca intentes pasar por alto tu culpabilidad antes de pedirle ayuda al Espíritu Santo. Esa es Su función. Tu papel consiste únicamente en estar dispuesto, aunque sea mínimamente, a que Él elimine todo vestigio de odio y temor y a ser perdonado. Sobre tu poca fe, unida a Su entendimiento , Él establecerá tu papel en la Expiación y se asegurará que lo cumplas sin niguna dificultad. Y con Él construirás los peldaños, tallados en la sólida roca de la fe, que se elevarán hasta el Cielo. Y no serás tú el único que se valga de ellos para ascender hasta él.


A través de tu santa relación, renacida y bendecida en cada instante santo que tu no planees, miles de seres ascenderán hasta el Cielo junto contigo. ¿Puedes acaso planear tú eso? ¿O puedes prepararte a ti mismo para tal función? Sin embargo, ello es posible porque es la Voluntad de Dios. Y Él no va a cambiar de parecer al respecto. Tanto el propósito como los medios le pertenecen a Él. Tú has aceptado el propósito; los medios se te proveerán. Un propósito como este es inconcebible sin los medios. Él proveerá los medios a todo aquel que comparta Su propósito.
Los sueños felices se vuelven reales, no porque sean sueños, sino únicamente porque son felices. Por lo tanto, no pueden sino ser amorosos. Su mensaje es: "Hágase Su Voluntad", y no: "Quiero que sea de otra manera". La sincronización de medios y propósito es una empresa que está más allá de tu entendimiento. Ni siquiera te has dado cuenta de que has aceptado el propósito del Espiritu Santo como tu propósito, y lo único que harías sería utilizar medios profanos para su logro. La poca fe que se necesitó para cambiar de propósito es todo lo que se requiere para aceptar los medios y para ponerlos en práctica.
No es un sueño amar a tu hermano como a ti mismo, ni tu relación santa es tampoco un sueño. Lo único que aún le queda del mundo de los sueños es que todavía es una relación especial. Mas le es muy útil al Espíritu Santo, Quien tiene una función especial aquí. Tu relación se convertirá en el sueño feliz a través del cual Él podrá derramar Su alegría sobre miles y miles de personas que creen que el amor es miedo y no felicidad. Deja que Él lleve a cabo la función que Él le asignó a tu relación al aceptarla en tu nombre, y no habrá nada que no contribuya a ella para que se convierta en lo que Él quiere que sea.
Cuando sientas que la santidad de tu relación se ve amenazada por algo, detente de inmediato y, a pesar del temor que puedas sentir, ofrécele al Espiritu Santo tu consentimiento para que Él cambie ese instante por el instante santo que preferirías tener. Él jamás dejará de complacer tu ruego. Pero no te olvides de que tu relación es una unidad, y, por lo tanto, es inevitable que cualquier casa que suponga una amenaza para la paz de uno sea así mismo una amenaza para la paz del otro. El poder de haberos unido a su bendición reside en el hecho  de que ahora es imposible que tú o tu hermano podáis experimentar miedo por separado, o intentar lidiar con él por vuestra cuenta. Jamás pienses que eso es necesario o incluso posible. Pero de la misma manera en que es imposible, es imposible también que el instante santo le llegue a uno de vosotros y no al otro. Y os llegará a ambos a petición de cualquiera de los dos.
El que esté más cuerdo de los dos en el momento en que se perciba la amenaza, debe recordar cuán profundo es su endeudamiento con el otro y cuanta gratitud le debe, y alegrarse de poder pagar esa deuda brindando felicidad a ambos. Que recuerde esto y diga:

Deseo  que este sea un instante santo para mí, a fín de
compartirlo con mi hermano, a quien amo.
Es imposible que se me pueda conceder a mí sin él
o a él sin mí.
Pero nos es totalmente posible compartirlo ahora.
Elijo, por lo tanto, ofrecerle este instante al Espíritu
Santo, para que Su bendición pueda descender sobre
nosotros, y mantenernos a los dos en paz.  


Un Curso de Milagros
T 18 V: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7.

                                        OOOOOOOO

  Gregorio Gacía Alcalá
31 de diciembre de 2013 



viernes, 27 de diciembre de 2013

LA PEQUEÑA DOSIS DE BUENA VOLUNTAD


El instante santo es el resultado de tu decisión de ser santo. Es la respuesta. Desearlo y estar dispuesto a que llegue precede su llegada. Preparas tu mente para él en la medida en que reconoces que lo deseas por encima de todas las cosas. No es necesario que hagas nada más; de hecho, es necesario que comprendas que no puedes hacer nada más. No te empeñes en darle al Espíritu Santo lo que Él no te pide, o, de lo contrario creerás que el ego forma parte de Él y confundirás a uno con otro. El Espíritu Santo pide muy poco. Él es Quien aporta la grandeza y el poder. Él se une a ti para hacer que el instante santo sobrepase con mucho tu entendimiento. Darte cuenta de lo poco que tienes que hacer es lo que le permite a Él dar tanto.
No confíes en tus buenas intenciones, pues tener buenas intenciones no es suficiente. Pero confía implícitamente en tu buena voluntad, independientemente de lo que pueda presentarse. Concéntrate solo en ella y no dejes que el hecho de que esté rodeada de sombras te perturbe. Esa es la razón por la que viniste. Si hubieses podido venir sin ellas no tendrías necesidad del instante santo. No vengas a él con arrogancia, dando por sentado que tienes que alcanzar de antemano el estado que solo su llegada produce. El milagro del instante santo reside en que estés dispuesto a dejarlo ser lo que es. Y en esa muestra de buena voluntad reside también tu aceptación de ti mismo  tal como Dios dispuso que fueses.
La humildad jamás te pedirá que te conformes con la pequeñez. Pero sí requiere que no te conformes con nada que no sea la grandeza que no procede de ti. La dificultad que tienes con el instante santo procede de tu arraigada convicción de que no eres digno de él. ¿Y que es eso, sino la decisión de ser lo que tú quisieras hacer de ti mismo? Dios no creó Su morada indigna de Él. Y si crees que Él no puede entrar allí donde desea estar, debes estar oponiéndote a Su Voluntad. No es necesario que la fuerza de tu buena voluntad proceda de ti, sino únicamente de Su Voluntad.
El instante santo no procede únicamente de tu pequeña dosis de buena voluntad. Es siempre el resultado de combinar tu buena voluntad con el poder ilimitado de la Voluntad de Dios. Te equivocabas cuando pensabas que era necesario que te preparases para Él. Es imposible hacer arrogantes preparativos para la santidad sin creer que es a ti a quien le corresponde establecer las condiciones de la paz. Dios las ha establecido ya. Dichas condiciones no dependen de tu buena voluntad para ser lo que son. Tu buena voluntad es necesaria solo para poder enseñarte lo que son. Si sostienes que no eres digno de aprender esto, estarás interfiriendo  en la lección al creer que tienes que hacer que el alumno sea diferente. Tú no lo creaste ni tampoco puedes cambiarlo. ¿Como ibas a obrar primero un milagro por tu cuenta, y luego esperar  a que se haga uno por ti?

Un Curso de Milagros
T 18 IV


 Gregorio García Alcalá
27 de diciembre de 2013

martes, 24 de diciembre de 2013

LUZ EN EL SUEÑO II



Cada instante que pasemos juntos te enseñará que este objetivo es posible, y fortalecerá tu deseo de alcanzarlo. Y en tu deseo reside su logro. Tu deseo está ahora completamente de acuerdo con todo el poder de la Voluntad del Espíritu Santo. Ningún paso corto y vacilante que des puede hacer que tu deseo se aparte de Su Voluntad o de Su Fortaleza. Puedes estar tan seguro de que yo te llevo de la mano como de que tú estuviste de acuerdo en llevar de la mano a tu hermano. No os separaréis, pues yo estoy con vosotros y camino con vosotros en vuestro avance hacia la verdad. Y dondequiera que vamos, llevamos a Dios con nosotros.
Te has unido a mí en tu relación para llevarle el Cielo al Hijo de Dios, que se había ocultado en la oscuridad. Has estado dispuesto a llevar la oscuridad a la luz, y eso ha fortalecido a todos los que quieren permanecer en la oscuridad. Los que quieran ver verán. Y se unirán a mí para llevar su luz a la oscuridad cuando la oscuridad que hay en ellos haya sido llevada ante la luz y eliminada para siempre. La necesidad que tengo de ti que te has unido a mí en la santa luz de tu relación, es la misma que tienes tú. ¿Como no iba yo a darte a ti lo que tú me diste a mí? Pues en el momento en que te uniste a tu hermano, me respondiste.
Tú que eres ahora el portador de la salvación, tienes la función de llevar la luz a la oscuridadf. La oscuridad en ti se llevó ante la luz. Lleva esa luz ahora a la oscuridad, desde el instante santo a donde llevaste tu oscuridad. Nos completamos cuando deseamos completar. No dejes que el tiempo te preocupe, pues todo miedo que tú y tu hermano podáis experimentar procede realmente del pasado. El tiempo ha sido reajustado para ayudarnos a lograr, juntos, lo que vuestros pasados separados habrían impedido. Habéis transcendido el miedo, pues dos mentes no pueden unirse en su deseo de amor sin que el amor se una a ellas.
Ni una sola luz en el Cielo deja de acompañaros. Ni uno solo de los rayos que brillan para siempre en la Mente de Dios deja de iluminaros. El Cielo se ha unido a vosotros en vuestro avance hacia Él. Si se han unido a vosotros luces tan potentes que infunden a la pequeña chispa de vuestro deseo el poder de Dios Mismo, ¿como podríais vosotros seguir en la oscuridad? Tú y tu hermano estáis retornando a casa juntos, después de un largo e insensato viaje que emprendisteis por separado y que no os condujo a ninguna parte. Has encontrado a tu hermano, y cada uno de vosotros alumbrará el camino del otro. Y partiendo de esa luz, los Grandes Rayos se extenderán hacia atrás hasta la oscuridad y hacia  adelante hasta Dios, para desvanecer con su resplandor el pasado y así dar lugar a Su eterna Presencia, en la que todo resplandece en luz.

 Un Curso de Milagros
T 18 III- 5, 6, 7, 8.



 Gregorio García Alcalá
24 de diciembre de 2013

domingo, 22 de diciembre de 2013

LAS ENSEÑANZAS DE ANTHONY DE MELLO






NO CONFUNDAS LOS SUEÑOS

Vosotros estáis dormidos porque, si no, ya no necesitaríais
venir a este foro. Si ya lo vierais todo con ojos nuevos, ya
no necesitaríais venir a despertaros.

Pero, si sois capaces de reconoceros dormidos, ser
conscientes de que no estáis despiertos, ya es un paso.

Pues lo peor y más peligroso del que duerme es creer que
está despierto y confundir sus sueños con la realidad.

Lo primero que se necesita para despertar es saber que
estáis durmiendo y estáis soñando.

La religión es una cosa buena en sí, pero en manos de
gente dormida puede hacer mucho daño.

Y lo podemos ver muy claramente por la historia de una
religión que, en el nombre de Dios, cometió tantas
barbaridades creyendo que hacía el bien.

Si no sabes emplear la religión en esencia, en libertad, sin
fanatismos ni ideologías de un color u otro, puedes hacer
mucho daño y, de hecho, se sigue haciendo.

Para despertar hay que estar dispuesto a escucharlo todo,
más allá de los cartelitos de «buenos» y «malos», con
receptividad, que no quiere decir credulidad.
Hay que cuestionarlo todo estando atento a descubrir las
verdades que puedan encerrar, separándolas de lo que no
lo son.

Si nos identificamos con las teorías sin cuestionarlas con
la razón —y sobre todo con la vida— y nos las tragamos almacenándolas en la mente, es que seguimos dormidos.

No has sabido asimilar esas verdades para hacer tus
propios criterios.

Hay que ver las verdades, analizarlas y ponerlas a prueba
una vez cuestionadas.

«Haced lo que os digo» — dice Jesús —.
Pero no podremos hacerlo si antes no nos transformamos
en el hombre nuevo, despierto, libre, que ya puede amar.

«Aunque diera todo a los pobres, y mi cuerpo a las llamas
—dice, Pablo—, ¿De qué me serviría si no amo?».

Este modo de ver de Pablo se consigue viendo, y nace,
ese modo de ser, de estar despierto, disponible y sin
engaños.

A de M


jueves, 19 de diciembre de 2013

LUZ EN EL SUEÑO I



Tú que te has pasado la vida llevando la verdad a la ilusión y la realidad a la fantasía, has estado recorriendo el camino de los sueños. Pues has pasado de la condición de estar despierto a la de estar dormido, y de ahí te has sumergido en un sueño todavía más profundo. Cada sueño te ha llevado a otros sueños, y cada fantasía que parecía arrojar luz sobre la oscuridad no ha hecho sino hacerla aún más tenebrosa. Tu meta era la oscuridad, en la que ningún rayo de luz pudiese penetrar. Y buscabas una negrura tan absoluta, que pudiese mantenerte oculto de la verdad para siempre en un estado de completa demencia. Mas  de lo que te olvidabas era de que Dios no puede destruirse a Sí Mismo. La luz se encuentra en ti. La oscuridad puede envolverla, pero no puede extinguirla.
Según se aproxime la luz te lanzarás a la oscuridad huyendo de la verdad, refugiándote algunas veces en cosas menos temibles, y otras, en el terror más absoluto. Pero avanzarás, pues tu objetivo es pasar del miedo a la verdad. La meta que aceptaste es la meta del conocimiento, y esto lo demuestra tu buena voluntad. El miedo parece habitar en la oscuridad, y cuando tienes miedo es que has retrocedido. Unámonos inmediatamente en un instante de luz y eso será suficiente para recordarte que tu meta es la luz.
La verdad se lanzó a tu encuentro desde el momento en que la invocaste. Si supieras Quién camina a tu lado por la senda que has escogido, sería imposible que pudieses experimentar miedo. No lo sabes porque tu viaje a la oscuridad ha sido largo y penoso, y te has adentrado  muy profundamente en ella. Un ligero parpadeo, después de haber tenido los ojos cerrados por tanto tiempo, no ha sido suficiente para hacer que tengas confianza en ti mismo, a quien por tanto tiempo has despreciado. Te diriges hacia el amor odiándolo todavía, y terriblemente atemorizado del juicio que pueda tener de ti. Y no te das cuenta de que no es del amor de lo que tienes miedo, sino únicamente de lo que tú has hecho de él. Estás avanzando hacia el significado del amor y alejándote de todas las ilusiones con las que lo habías revestido. Cuando te refugias en lo ilusorio tu miedo se agudiza, pues no hay duda de que lo que crees que ello significa es aterrador. Mas ¿que importancia puede tener eso para nosotros que viajamos llenos de confianza y vertiginosamente más allá del miedo?

   
Tú que tomas de la mano a tu hermano tomas también la mía, pues cuando os unisteis no estabais solos. ¿Crees acaso que yo te iba a dejar en las tinieblas que acordaste abandonar conmigo? En tu relación radica la luz de este mundo. Y el miedo no puede sino desaparecer de tu vista ahora. No caigas en la tentación de arrebatar el regalo de la fe que le ofreciste a tu hermano. Lo único que conseguirías con ello sería asustarte a ti mismo. El regalo se dio para siempre, pues Dios Mismo lo aceptó. No puedes quitárselo ahora. Has aceptado a Dios.  La santidad de tu relación quedó establecida en en el Cielo. No entiendes lo que aceptaste, pero recuerda que tu entendimiento no es necesario. Lo único que se necesitó fue únicamente tu deseo de entender. Ese deseo fue el de ser santo. La Voluntad de Dios se te concede, pues lo único que deseas es lo que siempre tuviste o lo que siempre fuiste.


Un Curso de Milagros
       T 18 III.




  Gregorio García Alcalá
19 de diciembre de 2013

miércoles, 18 de diciembre de 2013

POESÍA MÍSTICA


Poesía escrita por San Juan de la Cruz en 1548.

Copla del alma que pena por ver a Dios.
 
Vivo sin vivir en mí,
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.

En mí yo no vivo ya,
y sin Dios vivir no puedo;
pues sin él y sin mí quedo,
este vivir ¿qué será?
Mil muertes se me hará,
pues mi misma vida espero,
muriendo porque no muero.

 Esta vida que yo vivo
es privación de vivir,
y así, es continuo morir
hasta que viva contigo;
oye, mi Dios, lo que digo
que esta vida no la quiero;
que muero porque no muero.

Estando absente de ti,
¿qué vida puedo tener,
sino muerte padescer,
la mayor que nunca vi?
Lástima tengo de mí,
pues de suerte persevero,
que muero porque no muero.

El pez que del agua sale,
aun de alivio no caresce,
que en la muerte que padesce,
al fin la muerte le vale;
 ¿que muerte habrá que se iguale
a mi vivir lastimero,
pues si más vivo más muero?

Cuando me pienso aliviar
de verte en el Sacramento,
háceme más sentimiento
el no te poder gozar;
todo es para más penar,
por no verte como quiero,
y muero porque no muero.

Y si mi gozo, Señor,
con esperanza de verte,
en ver que puedo perderte
se me dobla mi dolor:
viviendo en tanto pavor,
y esperando como espero,
muérome porque no muero. 

Sácame de aquesta muerte,
mi Dios y dame la vida;
no me tengas impedida
en este lazo tan fuerte;
mira que peno por verte,
y mi mal es tan entero,
que muero porque no muero.

Lloraré mi muerte ya,
 y lamentaré mi vida 
en tanto que detenida 
por mis pecados está.
¡Oh mi Dios!, ¿cuando será?
Cuando yo diga de vero: 
vivo ya porque no muero.
La palabra mística viene del griego y significa cerrar, o sea, que la mística es una vida espiritual cerrada o secreta.

                                        OOOOOO

Gregorio García Alcalá
18 de diciembre de 2013

viernes, 13 de diciembre de 2013

LA BASE DEL SUEÑO



¿No es acaso cierto que de los sueños surge un mundo que parece ser muy real? Mas examina lo que es ese mundo. Obviamente no es el mundo que viste antes de irte a dormir. Es más bien una distorsión de él, urdida exclusivamente en torno a lo que tú hubieses preferido que ocurriese. En él eres "libre" para reconstruir lo que parecía atacarte, y convertirlo en un tributo a tu ego, que se indignó por el "ataque". Ése no sería tu deseo a menos que no te identificases a ti mismo con el ego, que siempre se ve a sí mismo, y, por lo tanto, a ti, como sometido a un constante ataque y sumamente vulnerable a él.
Los sueños son caóticos porque están regidos por tus deseos conflictivos, y así, lo que es verdad les trae sin cuidado. Son el mejor ejemplo de como se puede utilizar la percepción  para sustituir a la verdad por ilusiones. Al despertar no los tomas en serio, pues el hecho de que la realidad se viola tan radicalmente en ellos resulta evidente. Sin embargo, son una manera de ver el mundo y de cambiarlo para que se adapte mejor al ego. Son ejemplos impresionantes, tanto de la incapacidad del ego  para tolerar la realidad,  como del hecho de que tú estás dispuesto a cambiar la realidad para beneficiarlo a él.

  
La diferencia entre lo que ves en sueños y lo que ves al despertar no te resulta inquietante. Reconoces que lo que ves al despertar se desvanece en los sueños. Al despertar, no obstante, no esperas que haya desaparecido. En los sueños eres quien determina todo. Las personas se convierten en lo que tú quieres que sean y hacen lo que tú les ordenas. Ne se te impone ningún límite en cuanto a las sustituciones que puedes llevar a cabo. Por algún tiempo parece como si se te hubiese dado el mundo para que hicieses de él  lo que se te antojase. No te das cuenta de que lo estás atacando y tratando de subyugarlo para que se avenga a tus deseos.
Los sueños son desahogos emocionales en el nivel de la percepción en los que literalmente profieres a gritos: "¡Quiero que las cosas sean así !" Y aparentemente lo consigues. Mas los sueños son inseparables de su fuente. La ira y el miedo los envuelven, y en cualquier instante la ilusión de satisfacción puede ser invadida por la ilusión de terror. Pues el sueño de que tienes la capacidad de controlar la realidad y de sustituirla por un mundo que prefieres es aterrante. Tus intentos de eliminar la realidad son aterradores, pero no estás dispuesto a aceptar esto. Por lo tanto, lo sustituyes con la fantasía de que la realidad es lo que es aterrador, y no lo que tú quieres hacer de ella. Y de este modo la culpabilidad se vuelve real.





Los sueños te muestran que tienes el poder de construir un mundo a tu gusto, y que por el hecho de desearlo lo ves. Y mientras lo ves no dudas de que sea real. Mas he ahí un mundo, que aunque claramente existe solo en tu mente, parece estar afuera. No reaccionas ante él como si tú mismo lo hubieses construido, ni te das cuenta de que las emociones que el sueño suscita no pueden sino proceder de ti. Los personajes del sueño y sus acciones parecen dar lugar al sueño. No te das cuenta de que eres tú el que los hace actuar por ti, ya que, si fueses tú el que actuase, la culpa no recaería sobre ellos, y la ilusión de satisfacción desaparecería. Estos hechos no son ambiguos en los sueños. Pareces despertar, y el sueño desaparece. Pero lo que no reconoces es que lo que dio origen al sueño no desapareció con él. Tu deseo de construir otro mundo que no es real sigue vivo en ti. Y pareces despertar a lo que no es sino otra forma de ese mismo mundo que viste en tus sueños. Estás soñando continuamente. Lo único que es diferente entre los sueños  que tienes cuando duermes y los que tienes cuando estás despierto es la forma que adoptan, y eso es todo. Su contenido es el mismo. Constituyen tu protesta contra la realidad, y tu idea fija y demente de que la puedes cambiar.
En los sueños que tienes mientras estás despierto, la relación especial ocupa un lugar especial. Es el medio con el que tratas de que los sueños que tienes mientras duermes se hagan realidad. De esto no puedes despertar. La relación especial representa tu resolución de mantenerte aferrado a la irrealidad, y de impedirte a ti mismo despertar. Y mientras le otorgues más valor a estar dormido que a estar despierto, no querrás despertar.


Un Curso de Milagros
T 18  II 





  Gregorio García Alcalá
13 de diciembre de 2013

martes, 10 de diciembre de 2013

EL FINAL DEL SUEÑO


El sustituto de la realidad

Sustituir es aceptar una cosa por otra. Solo con que examinases exactamente lo que esto implica, percibirías de inmediato cuanto difiere del objetivo que el Espíritu Santo te ha dado y quiere alcanzar por ti. Sustituir es elegir entre dos opciones, renunciando a un aspecto de la Filiación en favor de otro. Para este propósito especial, uno de ellos se juzga como más valioso y reemplaza al otro. La relación en la que la sustitución tuvo lugar queda de este modo fragmentada, y, consecuentemente, su propósito queda dividido. Fragmentar es excluir, y la sustitución es la defensa más potente que el ego tiene para mantener vigente la separación. El Espiritu Santo nunca utiliza sustitutos. En cualquier situación en la que el ego percibe a una persona como sustituto de otra, el Espíritu Santo solo ve su unión e indivisibilidad. Él no elige entre ellas, pues sabe que son una sola. Al estar unida, son una sola porque son una sola. La sustitución es claramente un proceso en el que se perciben como si fuesen diferentes. El deseo del Espíritu Santo es unir; el del ego, separar. Nada puede interponerse entre lo que Dios ha unido y el Espíritu Santo considera uno. Pero todo parece interponerse en las relaciones fragmentadas que el ego patrocina a fín de destruirlas.
La única emoción en la que la sustitución es imposible es el amor. El miedo, por definición, conlleva sustitución, pues es el sustituto del amor. El miedo es una emoción fragmentada y fragmentante. Parece adoptar muchas formas y cada una parece requirir el que uno actúe de modo diferente para poder obtener satisfacción. Si bien esto parece dar lugar a un comportamiento muy variable, un efecto mucho más serio reside en la percepción fragmentada de la que procede dicho comportamiento. No se considera a nadie como un ser completo. Se hace hincapié en el cuerpo, y se le da una importancia especial a ciertas partes de este, las cuales se usan como baremo de comparación, ya sea para aceptar o para rechazar, y así expresar una forma especial de miedo.
Tú que crees que Dios es miedo tan solo llevaste a cabo una sustitución. Esta ha adoptado muchas formas porque la sustitución de la verdad por la ilusión; la de la plenitud por la fragmentación. Dicha sustitución a su vez ha sido tan desmenuzada y subdividida, y dividida de nuevo una y otra vez que ahora resulta casi imposible percibir que una vez fue una sola y que todavía sigue siendo lo que siempre fue. Ese único error, que llevó a la verdad a la ilusión a lo infinito a lo temporal, y a la vida a la muerte, fue el único que jamás comestiste. Todo tu mundo se basa en él. Todo lo que ves lo refleja, y todas las relaciones especiales que jamás entablaste proceden de él.
Tal vez te sorprenda cuán diferente es la realidad de eso que ves. No te das cuenta de la magnitud de es único error. Fue tan inmenso y tan absolutamente increíble que de él no pudo sino surgir un mundo totalmente irreal. ¿Qué otra cosa podría haber surgido de él? A medida que empieces a examinar sus aspectos fragmentados te darás cuenta de que son bastante temibles. Pero nada que hayas visto puede ni remotamente empezar a mostrarte la enormidad del error original, el cual pareció expulsarte del Cielo, fragmentar el conocimiento convirtíendolo en inútiles añicos de percepciones desunidas y forzarte llevar a cabo más sustituciones.
Esa fue la primera proyección del error al exterior. El mundo surgió para ocultarlo, y se convirtió en la pantalla sobre la que se proyectó, la cual se puso entre la verdad y tú. Pues la verdad se extiende hacia adentro, donde la idea de que es posible perder no tiene sentido y lo único que es concebible es un mayor aumento. ¿Crees que es realmente extraño que de esa proyección del error surgiese un mundo en el que todo está invertido y al revés? Eso fue inevitable. Pues si se llevase la verdad ante esto, ésta sólo podría permanecer recogida en calma, sin tomar parte en la absurda proyección mediante la cual este mundo fue construido. No llames pecado a esa proyección sino locura, pues eso es lo que fue y sigue siendo. Tampoco la revistas de culpabilidad, pues la culpabilidad implica que realmente ocurrió. Pero sobre todo, no le tengas miedo.

Un Curso de Milagros
Cap. 18 - I       



  Gregorio García Alcalá
10 de diciembre de 2013


viernes, 6 de diciembre de 2013

EL PERDÓN Y LA RELACIÓN SANTA II


El mundo perdonado

¡Imagínate cuán hermosos te parecerán todos aquellos a quienes hayas perdonado! En ninguna fantasía habrás visto nunca nada tan bello. Nada de lo que ves aquí, ya sea en sueños, o despierto, puede comparase con semejante belleza.  Y no habrá nada que valores tanto como esto ni nada que tengas en tanta estima. Nada que recuerdes que en alguna ocasión hiciera cantar a tu corazón de alegría te brindó ni una mínima parte de la felicidad que esta visión ha de brindarte. Pues gracias a ella podrás ver al Hijo de Dios. Contemplarás la belleza que el Espíritu Santo adora contemplar,  y por la que le da gracias al Padre. Él fue creado para ver esto por ti hasta que tú aprendas a verlo por tu cuenta. Y todas Sus enseñanzas conducen a esta visión y a dar gracias con Él.


Esta belleza no es una fantasía. Es el mundo real, resplandeciente, puro y nuevo, en el que todo refulge bajo la luz del sol. No hay nada oculto aquí, pues todo ha sido perdonado y ya no quedan fantasías que oculten la verdad. El puente entre ese mundo y este es tan corto y tan fácil de cruzar, que nunca te hubieses podido imaginar que fuese el punto de encuentro de mundos tan dispares. Mas este corto puente es la cosa más poderosa conectada a este mundo. Este ínfimo paso, tan pequeño que ni siquiera has reparado en él, es un salto que te lleva a través del tiempo hasta la eternidad, y te conduce más allá de toda fealdad hacia una belleza que te subyugará y que nunca cesará de maravillarte con su perfección.
Este paso, el más corto que jamás se haya dado, sigue siendo el mayor logro en el plan de Dios para la Expiación. Todo lo demás se aprende,pero esto es algo que se nos da, y que es completo en si mismo y absolutamente perfecto. Nadie, excepto Aquel que planeó la salvación, podría completarlo tan perfectamente. El mundo real, en toda su belleza es algo que se aprende a alcanzar. Toda la fantasía se desvanece y nada ni nadie continúa siendo prisionero de ellas, y gracias a tu propio perdón ahora puedes ver. Lo que ves, sin embargo, es únicamente lo que inventaste, excepto que ahora la bendición de tu perdón descansa sobre ello. Y con esta última bendición que el Hijo de Dios se da a si mismo , la percepción real, nacida de la nueva perspectiva que ha aprendido, habrá cumplido su propósito.




Las estrellas se desvanecerán en la luz, y el sol que iluminó al mundo para que su belleza se pudiese apreciar desaparecerá. La precepción no tendrá razón de ser cuando haya sido perfeccionada, pues nada que haya sido utilizado para el aprendizaje tendrá función alguna. Nada cambiará jamás; y las fluctuaciones y los matices, así como las diferencias y contrastes que hacían que la percepción fuese posible cesarán. La percepción del mundo real será tan fugaz que apenas tendrá tiempo de dar gracias a Dios por él. Pues una vez que haya alcanzado el mundo real y estés listo para recibir a Dios, Él dará de inmediato el último paso. El mundo real se alcanza simplemente mediante el completo perdón del viejo mundo, aquel que contemplas sin perdonar. El Gran Transformador de la percepción emprenderá contigo un examen minucioso de la mente que dio lugar a ese mundo, y te revelará las aparentes razones por la que lo construiste. A la luz de la auténtica razón que le caracteriza te darás cuenta, a medida que lo sigas, de que ese mundo está totalmente deprovisto de razón. Cada punto que Su razón toque florecerá con belleza y lo que parecía feo en la oscuridad de tu falta de razón, se verá transformado de repente en algo hermoso. Ni siquiera lo que el Hijo de Dios inventó en su demencia podría no tener oculto dentro de si una chispa de belleza que la dulzura no pudiese liberar.
Esta belleza brotará para bendecir todo cuanto veas, conforme contemples al mundo con los ojos del perdón. Pues el perdón transforma literalmente la visión y te permite ver el mundo real alzarse por encima del caos y envolverlo dulce y calladamente, eliminando todas las ilusiones que habían tergiversado tu percepción y que la mantenían anclada en el pasado. La hoja más insignificante se convierte en algo maravilloso, y las briznas de hierbas en símbolo de la percepción de Dios.
Desde el mundo perdonado el Hijo de Dios es elevado facilmente hasta su hogar y una vez en él sabrá que siempre había descansado allí en paz. Incluso la salvación se convertirá en un sueño y desaparecerá de su mente. Pues la salvación es el final de los sueños, y dejará de tener sentido cuando el sueño finalice. ¿Y quién, una vez despierto en el Cielo, podría soñar que aún pueda haber necesidad de salvación?
¿Cuánto deseas la salvación? pues ella te dará el mundo real, el cual está esperando ansiosamente ese momento. Las ansias del Espíritu Santo por dártelo son tan intensas que Él no quisiera esperar, si bien espera pacientemente. Une Su paciencia a tu impaciencia para que tu encuentro con Él no se demore más. Ve gustosamente a encontrarte con tu Redentor, y con absoluta confianza abandona con Él este mundo y entra al mundo real de belleza y perdón.
  



Un Curso de Milagros
T 17 II 1 a 8


 Gregorio Gacía Alcalá
6 de diciembre de 2013

domingo, 1 de diciembre de 2013

EL PERDÓN Y LA RELACIÓN SANTA


Como llevar las fantasías ante la verdad

 La traición que el Hijo de Dios cree haber cometido sólo tuvo lugar en ilusiones, y todos sus "pecados" no son sino el producto de su propia imaginación. Su realidad es eternamente inmaculada. El Hijo de Dios no necesita ser perdonado, sino despertado. En sus sueños se ha traicionado a sí mismo,  a sus hermanos y a su Dios. Mas lo que tiene lugar en sueños no tiene lugar realmente. Es imposible convencer al que sueña de que esto es así, pues los sueños son lo que son debido a la ilusión de que son reales. Solo al despertar se libera uno completamente de ellos, pues solo entonces resulta perfectamente evidente el hecho de que no afectaron en modo alguno la realidad y de que no la han cambiado. Las fantasías cambian la realidad. Ése es su propósito. En realidad no lo pueden hacer, pero sí pueden hacerlo en la mente que quiere que la realidad sea diferente.
Tu deseo de cambiar la realidad es, por lo tanto, lo único que es temible, pues al desear que la realidad cambie crees que tu deseo se ha cumplido. En cierto sentido, esta extraña perspectiva da testimonio de tu poder. Mas cuando lo distorsionas y lo utilizas en favor del "mal", haces también que sea algo irreal  para ti. No puedes  serle fiel a dos amos que te piden cosas contradictorias. Lo que usas en beneficio de las fantasías, se lo niegas a la verdad. Mas lo que le entregas a la verdad para que esta lo use en tu beneficio, se encuentra a salvo de las fantasías.
Cuando sostienes que es imposible que no haya grados de dificultad en los milagros, lo único que estás diciendo es que hay algunas cosas que no quieres entregarle a la verdad. Crees que la verdad no podría resolverlas debido únicamente a que prefieres mantenerlas ocultas de la verdad. Dicho llanamente, tu falta de fe en el poder que sana todo dolor emana de tu deseo de conservar algunos aspectos de la realidad y reservarlos para la fantasía. ¡Si tan sólo comprendieses cuanto afecta esto a tu apreciación de la totalidad! Aquello que te reservas solo para ti, se lo quitas a Aquel que quiere liberarte. A menos que se lo devuelvas, tu perspectiva de la realidad permanecerá inevitablemente distorsionada y sin corregir.
Mientras desees que esto siga siendo así, seguirás albergando la ilusión de que hay grados de dificultad en los milagros. Pues habrás sembrado la idea de grados de realidad al darle una parte de esta a un maestro, y la otra al otro. De este modo, aprendes a tratar con una parte de la verdad de una manera, y con la otra de otra. Fragmentar la verdad es destruirla, pues ello la desprovee de todo significado. El concepto de grados de realidad es un enfoque que denota falta de entendimiento; un marco de referencia para la realidad con el que realmente no se puede comparar en absoluto.
¿Crees acaso que puedes llevar la verdad ante la fantasía y aprender lo que significa la verdad desde la perspectiva de lo ilusorio? El marco de referencia para entender su significado tiene que ser ella misma. Cuando tratas de llevar la verdad ante las ilusiones, estás tratando de hacer que las ilusiones sean reales y de conservarlas justificando tu creencia en ellas. Llevar las fantasías ante la verdad no obstante, es permitir que la verdad te muestre que las ilusiones son irreales, lo cual te permite entonces liberarte de ellas. No mantengas ni una sola idea excluida de la verdad, pues si lo haces, estarás estableciendo diferentes grados de realidad que no podrán sino aprisionarte. No hay grados de realidad porque en ella todo es verdad. 
Procura estar dispuesto, pues, a entregarle todo lo que has ocultado de la verdad a Aquel que la conoce, y en Quien todo se lleva ante ella. Lograremos salvarnos de la separación completamente, o no lo lograremos en absoluto. No te preocupes por nada, excepto por estar dispuesto a que se logre. Él será Quien lo logre, no tú. Pero no te olvides de lo siguiente: cuando te alteras y pierdes la paz porque otro está tratando de resolver sus problemas valiéndose de fantasías, estás negándote a perdonarte a ti mismo por haber hecho exactamente lo mismo. Y estás manteniendoos a ti y al otro alejados de la verdad y la salvación. Al perdonarlo, restituyes a la verdad lo que ambos habíais negado. Y verás el perdón allí donde lo hayas otorgado.

Un Curso de Milagros
T 17 I 1, 2, 3, 4, 5, 6.











miércoles, 27 de noviembre de 2013

EL FINAL DE LAS ILUSIONES II



Puede que por algún tiempo todavía trates de llevar ilusiones al instante santo, obstaculizando así el que seas plenamente consciente de la absoluta diferencia que existe -con respecto a todo- entre tu experiencia de la verdad y tu experiencia de la ilusión. Mas no seguirás tratando de hacer eso por mucho más tiempo. En el instante santo el poder del Espíritu Santo prevalecerá porque te habrás unido a Él. Las ilusiones que cargas contigo debilitarán la experiencia que tienes de Él por algún tiempo, e impedirán que retengas la experiencia en tu mente. Mas el instante santo es eterno, y las ilusiones que tienes acerca del tiempo no impedirán  que lo intemporal sea lo que es, ni que lo experimentes tal como es.
Lo que Dios te ha dado, te lo dio de verdad, y no podrás sino recibirlo de verdad. Pues los dones de Dios están desprovistos de toda realidad a menos que tú lo recibas. Recibirlos consuma Su dación. Tú los recibirás porque Su Voluntad es darlos. Él dio el instante santo para que te fuese dado, y es imposible que no lo recibas, puesto que Él lo dio. Cuando Él dispuso que Su Hijo fuese libre, Su Hijo fue libre. En el instante santo se encuentra Su recordatorio de que Su Hijo será siempre exactamente como fue creado. Y el propósito de todo lo que el Espíritu Santo enseña es recordarte que has recibido lo que Dios te dio.
No hay nada por lo que tengas que guardarle rencor a la realidad. Lo único que debes perdonar son las ilusiones que has albergado contra tus hermanos. Su realidad no tiene pasado, y lo único que se puede perdonar son las ilusiones. Dios no le guarda rencor a nadie, pues es incapaz de albergar ningún tipo de ilusión. Libera a tus hermanos de la esclavitud de sus ilusiones, perdonándolos por las ilusiones que percibes en ellos. Así aprenderás que has sido perdonado, pues fuiste tú quien les ofreció ilusiones. En el instante santo esto es lo que se lleva a cabo por ti mientras estés en el tiempo, para de este modo brindarte la verdadera condición del Cielo.
Recuerda que siempre eliges entre la verdad y las ilusiones; entre la verdadera Expiación que cura, y la "expiación" del ego que destruye. Todo el poder y Amor de Dios, sin límite alguno, te apoyarán a medida que busques únicamente el papel que te corresponde desempeñar en el plan de Expiación que procede de Su Amor. Sé un aliado de Dios y no del ego en tu búsqueda para descubrir como alcanzar la Expiación. Con Su ayuda basta, pues Su Mensajero sabe como restituirle el Reino y hacer que todo tu interés en la salvación se centre en tu relación con Él.
Busca y encuentra Su mensaje en el instante santo, en el que se perdonan todas las ilusiones. Desde ahí, el milagro se extiende para bendecir a todo el mundo y resolver todo problema, percíbase como grande o pequeño, como que puede ser resuelto o como que no. No hay nada que no ceda ante Él y Su Majestad. Unirse en estrecha relación con Él es aceptar todas las relaciones como reales, y gracias a su realidad, abandonar las ilusiones a cambio de la realidad de tu relación con Dios. Alabada sea la relación que tienes con Él y ninguna otra. La verdad reside en ella y no en ninguna otra parte. Eliges esto o nada.
Perdónanos nuestras ilusiones, Padre, y ayúdanos a aceptar nuestra verdadera relación Contigo, en la que no hay ilusiones y en la que jamás puede infiltrarse ninguna. Nuestra santidad es la Tuya. ¿Que puede haber en nosotros que necesite perdón si Tu perdón es perfecto? El sueño del olvido no es más que nuestra renuencia a recordar Tu perdón y Tu amor. No nos dejes caer en la tentación, pues la tentación del Hijo de Dios no es Tu Voluntad. Y déjanos recibir únicamente lo que Tú has dado, y aceptar solo eso en las mentes que Tú creaste y que amas. Amén

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  Gregorio García Alcalá
27 de noviembre de 2013

domingo, 24 de noviembre de 2013

EL FINAL DE LAS ILUSIONES


Es imposible abandonar el pasado sin renunciar a la relación especial. Pues la relación especial es un intento de revivir el pasado y alterarlo. Toda imaginada ofensa, todo dolor que todavía se recuerde, asi como todas las desilusiones pasadas y las injusticias y privaciones que se percibieron, forman parte de la relación especial, que se convierte en el medio por el que intentas reparar tu herido amor propio. Sin el pasado, ¿De que base dispondrías para elegir a un compañero especial? Toda elección al respecto se hace por razón de algo "malo" que ocurrió en el pasado a lo que aún te aferras, y por lo que otro tiene que pagar.
La relación especial es una venganza contra el pasado. Al tratar de eliminar todo sufrimiento pasado, pasa por alto el presente, pues está obsesionada con el pasado y comprometida totalmente a él. Ninguna relación especial se experimenta en el presente. Sombras del pasado la envuelven y la convierten en lo que es. No tiene ningún significado en el presente, y si no significa nada en el ahora, no significa nada en absoluto. ¿Como ibas a poder cambiar el pasado, salvo en fantasías? ¿Y quien te puede dar aquello de lo que según tú se te privó en el pasado? El pasado no es nada. No trates de culparlo por tus privaciones, pues el pasado ya pasó. En realidad es imposible que no puedas desprenderte de lo que ya pasó. Debe ser, por lo tanto, que estás perpetuando la ilusión de que todavía está ahí porque crees que sirve para algún propósito   que quieres ver realizado. Y debe ser también que ese propósito no puede realizarse en el presente, sino solo en el pasado.
No subestimes la intensidad del deseo del ego por vengarse del pasado. El ego es absolutamente cruel y completamente demente. Se acuerda de todo lo que hiciste que lo ofendió, e intenta hacer que pagues por ello. Las fantasías que lleva a las relaciones que ha escogido para exteriorizar su odio, son fantasías de tu destrucción. Pues el ego te guarda rencor por el pasado, y si te escapas del pasado se vería privado de consumar la venganza que, según él, tan justamente mereces. Sin embargo, si no te tuviese a ti de aliado de tu propia destrucción, el ego no podría utilizar el pasado contra ti. En la relación especial permites tu propia destrucción. Que eso es demente es obvio. Lo que no es tan obvio es que el presente no te sirve de nada mientras persigas el objetivo del ego como aliado suyo.    
El pasado ya pasó. No intentes conservarlo en la relación especial que te mantiene encadenado a él, y que quiere enseñarte que la salvación se encuentra en el pasado y que por eso necesitas volver a él para encontrarla. No hay fantasía que no encierre un sueño de represalias por lo ocurrido en el pasado. ¿Que prefieres, exteriorizar ese sueño o abandonarlo?
No parece que lo que buscas en la relación especial sea la venganza. Y ni siquiera cuando el odio y la crueldad se asoman fugazmente se quebranta seriamente la ilusión de amor. Sin embargo, lo único que el ego jamás permite que llegue a tu conciencia es que la relación especial es le exteriorización de tu venganza contra ti mismo. ¿Que otra cosa podría ser? Cuando vas en busca de una relación especial, no buscas la gloria dentro de ti. Has negado que se encuentre en ti, y la relación se convierte en su sustituto. La venganza pasa a ser aquello con lo que sustituyes la Expiación, y lo que pierdes es poder escaparte de la venganza.
Frente a la demente noción que el ego tiene de la salvación, el Espíritu Santo te ofrece dulcemente el instante santo. Hemos dicho antes que el Espíritu Santo tiene que enseñar mediante comparaciones, y que se vale de opuestos para apuntar hacia la verdad. El instante santo es lo opuesto a la creencia fija del ego de que la salvación se logra vengando el pasado.  En el instante santo se comprende que el pasado ya pasó, y que, con su pasar, el impulso de la venganza se arrancó de raíz y desapareció. La quietud y la paz del ahora te envuelven con perfecta dulzura. Todo ha desaparecido, excepto la verdad.   


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sábado, 23 de noviembre de 2013

EL PUENTE QUE CONDUCE AL MUNDO REAL II





¡Que diferentes son las cosas al otro lado del puente! Durante algún tiempo se sigue viendo el cuerpo, pero ya no es lo único que se ve, como ocurre aquí. La pequeña chispa que contiene los Grandes Rayos también es visible, y no puede ser confinada  a la pequeñez por mucho más tiempo. Una vez que hayas cruzado el puente, el valor del cuerpo disminuirá tanto ante tus ojos, que ya no tendrás ninguna necesidad de enaltecerlo. Pues te darás cuenta de que su único valor es el de permitirte llevar a tus hermanos contigo hasta el puente, para allí ser liberados juntos.
El puente en sí no es más que una transición en la perspectiva que se tiene de la realidad. A este lado, ves todo sumamente distorsionado y desde una perspectiva errónea. Lo que es pequeño e insignificante se enaltece, y lo que es fuerte y poderoso no se le concede ningún valor. Durante la transición hay un periodo de confusión, en el que es posible experimentar una sensación muy real de desorientación. No tengas miedo de esto, pues lo único que significa es que has estado dispuesto a abandonar el marco de referencia distorsionado que parecía mantener a tu mundo intacto. Este marco de referencia está construido en torno a la relación especial. Sin esta ilusión, no seguirías buscando ningún significado aquí.
No temas que se te vaya a elevar y a arrojar abruptamente a la realidad. El tiempo es benévolo, y si lo usas en beneficio de la realidad, se ajustará al ritmo de tu transición. Lo único que es urgente es desencajar a tu mente de la posición fija  que ha adoptado aquí. Ello no te dejará desamparado ni desprovisto de un marco de referencia. El periodo de desorientación que precede a la transición en sí, es mucho más corto que el tiempo que tardaste en fijar tu mente tan firmemente en las ilusiones. Cualquier demora te hará ahora más daño que antes, debido únicamente a que te das cuenta de que es una demora, y de que realmente es posible escapar del dolor. En lugar de desesperación, halla esperanza y consuelo en esto: muy pronto ya no podrás encontrar en niguna relación especial aquí ni siquiera la ilusión de amor. Pues ya no estás completamente loco, y no tardarías mucho en reconocer la culpabilidad que te produce traicionarte a ti mismo.
Nada que procures fortalecer en la relación especial es realmente parte de ti. Y no puedes conservar parte del sistema de pensamiento que  te enseñó que la relación especial es real, y entender el Pensamiento que sabe lo que eres. Le has permitido al Pensamiento de tu realidad entrar en tu mente, y puesto que lo invitaste, morará contigo. Tu amor por él no permitirá que te traiciones a ti mismo, y no podrás entablar ninguna relación en la que dicho pensamiento no te acompañe, pues no desearás estar separado de él.
Alégrate de haber escapado de la parodia de salvación que el ego te ofrecía, y no mires atrás con nostalgia a la farsa que hacía de tus relaciones. Ahora nadie tiene que sufrir, pues has llegado demasiado lejos como para sucumbir a la ilusión de que la culpabilidad es algo  bello y santo. Solo los que son completamente dementes podrían contemplar la muerte y el sufrimiento, la enfermedad y la desesperanza, y considerarlos bellos y santos. Lo que la culpabilidad ha forjado es feo, temible y muy peligroso. No veas ninguna ilusión de verdad y belleza en ello. Y siéntete agradecido de que haya un lugar donde la verdad y la belleza te aguardan. Ve gustosamente a su encuentro y descubre lo mucho que te espera por el simple hecho de estar dispuesto a abandonar lo que no es nada precisamente porque no es nada.
La nueva perspectiva que adquirirás al cruzar el puente será el entendimiento de donde se encuentra el Cielo. Desde este lado parece encontrarse fuera de ti y al otro lado del puente. Pero al cruzar el puente para unirte al Cielo, este se unirá a ti y os volveréis uno. Y pensarás, con feliz asombro, que a cambio de todo esto renunciaste a lo que no era nada. El júbilo del Cielo, el cual es ilimitado, aumenta con cada luz que regresa a ocupar el lugar que le corresponde en él. ¡Por el Amor de Dios y por el tuyo propio, no te demores más! ¡Y que el instante santo te acelere en tu camino, como indudablemente lo hará solo con que dejes que venga a ti!
El Espíritu Santo solo te pide este pequeño favor: que cada vez que tus pensamientos se desvíen hacia una relación especial que todavía te atraiga, te unas a Él en un instante santo y ahí le permitas liberarte. Lo único que necesita es que estés dispuesto a compartir Su perspectiva, para que Él te la conceda en su totalidad. Y no tienes que estar completamente dispuesto porque Él lo está. Su tarea es expiar tu renuencia mediante Su perfecta fe, y es Su fe la que tu compartes  con Él en el instante santo. Como resultado de reconocer que no estás dispuesto a ser liberado, se te ofrece la perfecta buena voluntad de la que Él goza. Invócale, pues el Cielo responde a Su llamada. Y permítele que Él invoque al Cielo por ti.

Un Curso de Milagros
T 16 VI 6 - 7 - 8 - 9 - 10 - 11 - 12
  
Gregorio García Alcalá
23 de niviembre de 2013  




miércoles, 20 de noviembre de 2013

EL PUENTE QUE CONDUCE AL MUNDO REAL I



Ir en busca de una relación especial es señal de que te equiparas con el ego y no con Dios, pues la relación especial solo tiene valor para el ego. Para él , a no ser que una relación tenga valor especial, no tiene ningún significado, pues para el ego todo amor es especial. Esto, sin embargo, no puede ser natural, pues es diferente de la relación que Dios tiene con Su Hijo, y toda relación que no sea como esa es necesariamente  antinatural. Pues Dios creó el amor tal como Él quería que fuese, y lo dio tal como es. El amor no tiene ningún significado excepto el que su Creador le otorgó mediante Su Voluntad. Es imposible definirlo de otra manera y entenderlo.
El amor es libertad. Ir en su busca encadenándote a ti mismo es separarte de él. ¡Por el Amor de Dios, no sigas buscando la unión en la separación ni la libertad en el cautiverio! Según concedas libertad serás liberado. No te olvides de esto, o, de lo contrario, el amor será incapaz de encontrarte y ofrecerte consuelo.
Hay una manera en que el Espíritu Santo te pide que le prestes tu ayuda, si quieres disponer de la Suya. El instante santo es el recurso más útil de que Él dispone para protegerte de la atracción de la culpabilidad que es el verdadero señuelo de la relación especial. No te das cuenta de que ese es el verdadero atractivo de la relación especial,  debido a que el ego te ha enseñado que la libertad reside en ella. Sin embargo, mientras más detenidamente examines la relación especial, más claro te resultará que no puede sino fomentar la culpabilidad, y que, por lo tanto, no puede sino aprisionar.
La relación especial no significa nada sin un cuerpo. Si le atribuyes valor a la relación especial, tienes que atribuírselo también al cuerpo. Y no podrás sino conservar aquello a lo que atribuyas valor. La relación especial es un recurso para limitar tu Ser a un cuerpo, y para limitar la percepción que tienes de los demás a los suyos. Si pudieses ver los Grandes Rayos, estos te demostrarían que la relación especial no tiene absolutamente ningún valor. Pues al verlos, el cuerpo desaparecería, ya que perdería su valor. Y de este modo, perderías todo tu interés en verlo.
Ves el mundo al que atribuyes valor. A este lado del puente ves un mundo de cuerpos separados que buscan unirse unos con otros en uniones exclusivas y convertirse en uno solo a costa de la pérdida que ambos sufren. Cuando dos individuos intentan convertirse en uno solo están tratando de reducir su grandeza. Cada uno quiere negar su poder,  pues una unión exclusiva excluye al universo. Se deja afuera mucho más de lo que se admite adentro, pues se deja a Dios afuera y no se admite nada adentro. Si una sola de esas uniones se estableciese con perfecta fe, el universo entraría a formar parte de ella. Más la relación especial que el ego persigue no incluye ni siquiera un solo individuo en su totalidad. El ego solo quiere parte de él, y ve solo esa parte y nada más. 

Un Curso de Milagros
T 16 VI 1-2-3-4 y 5




Gregorio García Alcalá
20 de noviembre de 2013