sábado, 27 de julio de 2013

UN CURSO DE MILAGROS


Los ataques son siempre físicos. Cuando se infiltra en tu mente cualquier forma de ataque es que estás equiparándote con el cuerpo, ya que esta es la interpretación que el ego hace de él. No tienes que atacar físicamente para aceptar esta interpretación. La aceptas por el mero hecho  de creer que atancando puedes obtener lo que deseas. Si no creyeses esto, la idea del ataque no tendría atractivo alguno para tí. Siempre que te equiparas con el cuerpo, experimentas depresión. Cuando un Hijo de Dios piensa así de sí mismo se está menospreciando  y está haciendo lo mismo con sus hermanos, y puesto que solo puede encontrarse a sí mismo en ellos, está, por lo tanto, negándose a sí mismo la salvación.