sábado, 10 de agosto de 2013

EL CUERPO COMO MEDIO O COMO FIN


Las actitudes que se tienen hacia el cuerpo son las actitudes que se tienen hacia el ataque. Las definiciones del ego con respecto a todas las cosas son inmaduras, y están siempre basadas en el próposito que él cree que todas ellas tienen. Esto se debe a que es incapaz de hacer generalizaciones, y equipara lo que ve con la función que le adscribe. No lo equipara con lo que es. Para el ego, el cuerpo es algo con lo que atacar. Puesto que te equiparas con el cuerpo, el ego te enseña que tu próposito es atacar. El cuerpo, pues, no es la fuente de su propia salud. La condición del cuerpo depende exclusivamente de cómo interpretas su función. Las funciones son algo inherente al estado de ser, pues surgen de este, más su relación no es recíproca. El todo ciertamente define a la parte, pero la parte no define al todo. Conocer en parte, no obstante, es conocer enteramente debido a la diferencia fundamental que existe entre conocimiento y percepción. En la percepción el todo se construye a base de partes que se pueden separar y ensamblar de nuevo en diferentes constelaciones. El conocimiento, por otra parte, nunca cambia; su constelación, por lo tanto, es permanente. La idea de que entre las partes y el todo hay relación solo tiene sentido en el nivel de la percepción, en la que el cambio es posible. Aparte de eso, no hay ningúna diferencia entre la parte y el todo.
El cuerpo existe en un mundo que parece tener dos voces que luchan por su posesión. En esta percibida constelación se considera al cuerpo como capaz de alternar su lealtad de una a otra, haciendo que los conceptos de salud y enfermedad tengan sentido. El ego, como de costumbre, da lugar a una confusión fundamental entre los medios y el fin. Al considerar al cuerpo como un fin, el cuerpo no tiene realmente utilidad para el ego, puesto que el cuerpo no es un fin. Debes haber notado una descollante característica en todo fin que el ego haya aceptado como propio. Cuando lo alcanzas te deja insatisfecho. Por eso es por lo que el ego se ve forzado a cambiar incesantemente de un objetivo a otro, para que sigas abrigando la esperanza de que todavía te puede ofrecer algo. 
UCDM.