martes, 13 de agosto de 2013

LA ACEPTACIÓN DE LA EXPIACIÓN


La respuesta a la oración

1. Todo aquel que haya tratado alguna vez de usar la oración para pedir algo ha experimentado lo que aparentemente es un fracaso. Esto es cierto no solo con relación a cosas específicas que pudieran ser perjudiciales, sino también en relación a peticiones que están completamente de acuerdo con lo que este curso postula.  
Esto último, en particular, puede interpretarse incorrectamente como una prueba de que el curso no es sincero en lo que afirma. 
Tienes que recordar, no obstante, que el curso afirma, y repetidamente, que su próposito es ayudarte a escapar del miedo.
Supongamos, pues, que lo que le pides al Espiritu Santo es lo que realmente deseas, pero aún tienes miedo de ello. Si ese fuese el caso, obtenerlo ya no sería lo que deseas. Por eso es por lo que alguna forma específica de curación no se logra, aún cuando se haya logrado el estado de curación. Un individuo puede pedir ser curado físicamente porque tiene miedo del daño corporal. Al mismo tiempo, si fuese curado físicamente, la amenaza que ello representaría para su sistema de pensamiento podría causarle mucho más miedo que la manifestación física de su aflicción. En ese caso no estaría pidiendo realmente que se le liberase del miedo, sino de un síntoma que el mismo eligió por lo tanto, no estaría pidiendo realmente ser curado. 
La Biblia subraya que toda oración recibirá respuesta, y esto es absolutamente cierto. El hecho mismo que se le haya pedido algo al Espiritu Santo garantiza una respuesta. Es igualmente cierto no obstante, que ninguna de las respuestas que Él dé incrementará el miedo. Es posible que Su respuesta no sea oída. Es imposible, sin embargo, que se pierda. Hay muchas respuestas que ya has recibido pero que todavía no has oído. Yo te aseguro que te están esperando.