miércoles, 11 de septiembre de 2013

DIOS O EL EGO


                        EL DESPERTAR DE LA REDENCIÓN

Es imposible no creer en lo que ves, pero es igualmente imposible ver lo que no crees. La percepción se construye sobre la base de la experiencia, y la experiencia conduce a las creencias. La percepción no se estabiliza hasta que las creencias se cimientan. De hecho, pues, lo que ves es lo que crees. Eso es lo que quise decir con : "Dichosos los que sin ver creyeron", pues aquellos que creen en la resurrección la verán. La resurrección es el triunfo definitivo de Cristo sobre el ego, no atacándolo sino trascendiéndolo. Pues Cristo ciertamente se eleva por encima del ego y de todas sus "obras", y asciende hasta el Padre y su Reino.
¿Que prefieres, unirte a la resurrección o a la crucifixión? ¿Condenar a tus hermanos o liberarlos? ¿Te gustaría trascender tu prisión y ascender hasta el Padre? Estas preguntas son todas la misma y se contestan al unísono. Ha habido mucha confusión con respecto a lo que significa la percepción, debido a que la palabra se usa con el significado de "conciencia" y también con el de "interpretación de la conciencia". No obstante, no puedes ser consciente sin interpretar, pues lo que percibes es tu propia interpretación. 
Este curso es muy claro. Si no lo ves así, es porque estás haciendo interpretaciones contra él, y, por lo tanto, no crees lo que dice. Y puesto que lo que crees determina tu percepción, no percibes el significado del curso y, consecuentemente, no lo aceptas. Con todo, diferentes experiencias conducen a diferentes creencias, y a través de estas, a diferentes percepciones. Pues las percepciones se aprenden mediante creencias, y la experiencia ciertamente enseña. Te estoy conduciendo a una nueva clase de experiencia que cada vez estarás menos dispuesto a negar. Aprender de Cristo es fácil, pues percibir con Él no entraña ningún esfuerzo. Sus percepciones son tu conciencia natural, y lo único que te fatiga son las distorsiones que introduces en esta. Deja que sea el Cristo en tí Quien interprete por tí, y no trates de limitar lo que ves con creencias pueriles indignas del Hijo de Dios. Pues hasta que Cristo no sea aceptado completamente, el Hijo de Dios se considerará a sí mismo huérfano.
Yo soy tu resurrección y tu vida. Vives en mí poque vives en Dios. Y todos tus hermanos viven en tí, tal como tú vives en cada uno de ellos. ¿Como ibas a poder, entonces, percibir indignidad en un hermano sin percibirla en tí mismo? ¿Y como ibas a percibirla en tí mismo sin percibirla en Dios? Cree en la resurrección porque esta ya se ha consumado, y se ha consumado en tí. Esto es tan cierto ahora como lo será siempre, pues la resurrección es la Voluntad de Dios, Quien no sabe de tiempo ni de excepciones. Pero no hagas excepciones, o, de lo contrario no percibirás lo que se ha consumado para tí. Pues ascendemos hasta el Padre juntos, como fue en un principio, como es ahora y será siempre, pues esa es la naturaleza del Hijo de Dios tal como su Padre lo creó.  UCDM