viernes, 11 de octubre de 2013

LAS ENSEÑANZAS EN FAVOR DE LA VERDAD II



VI. La luz de la  comunicación

1. La jornada que juntos emprendemos es el intercambio de la oscuridad por la luz, y el de la ignorancia por el entendimiento.
Nada que entiendas puede ser temible. Es solo en la oscuridad y en la ignorancia donde percibes lo aterrador, y huyes de ello para sumirte en una oscuridad todavía más tenebrosa. Más solo lo que está oculto puede aterrorizar, no por lo que es intrínsicamente, sino por el hecho de estar oculto. Lo tenebroso es aterrador porque no comprendes su significado. Si lo comprendieses estaría claro para ti, y ya no estarías en la oscuridad. Nada tiene un valor oculto, pues lo que está oculto no puede ser compartido, y, por lo tanto, se desconoce su valor. Lo que está oculto se mantiene aparte, pero el valor de algo reside siempre en el aprecio que se le da conjuntamente. Lo que está oculto no puede ser amado, y, así, solo puede ser temido.
2. La serena luz en la que el Espíritu Santo mora dentro de ti es sencillamente una luz donde todo está al descubierto, donde no hay nada oculto, y, por ende, donde no hay nada que temer. El ataque siempre cederá ante el amor si se lleva ante este y no se mantiene oculto de él. No hay tinieblas que la luz del amor no pueda disipar, a menos que se mantengan ocultas de la influencia benéfica del amor. Lo que se mantiene fuera del alcance del amor no puede compartir su poder curativo, pues ha sido separado de él y se ha mantenido en la oscuridad. Los centinelas de la oscuridad la vigilan celosamente, y tú, que fabricaste de la nada a esos guardianes de lo ilusorio, tienes ahora miedo de ellos.
3. ¿Vas a continuar otorgándole un poder imaginario a esas extrañas ideas de seguridad? No son ni seguras ni inseguras. No protegen ni tampoco atacan. No hacen nada en absoluto,pues no son nada en absoluto. En cuanto que guardianes de las tinieblas y de la ignorancia no recurras a ellas a no ser que quieras sentir miedo, pues lo que mantienen en la oscuridad es temible. Abandónalas, y lo que era temible dejará de serlo. Sin la protección de la oscuridad, lo único que queda es la luz del amor, pues solo este tiene significado y solo él puede vivir en la luz. Todo lo demás no puede sino desaparecer. 
4. La muerte cede ante la vida, simplemente porque la destrucción no es verdad. La luz de la inocencia desvanece la culpabilidad  con su fulgor porque, cuando se pone una al lado de la otra, la verdad de una hace que la falsedad de la otra resulte perfectamente evidente. No mantengas la culpabilidad separada de la inocencia, pues tu creencia de que puedes conservar las dos es una absurdidez. Lo único que has hecho al mantenerlas separadas es perder el significado de ambas al confundir la una con la otra. Y así, no te das cuenta de que solo una de ellas tiene sentido. La otra no tiene sentido en absoluto. 
                                    UCDM