miércoles, 20 de noviembre de 2013

EL PUENTE QUE CONDUCE AL MUNDO REAL I



Ir en busca de una relación especial es señal de que te equiparas con el ego y no con Dios, pues la relación especial solo tiene valor para el ego. Para él , a no ser que una relación tenga valor especial, no tiene ningún significado, pues para el ego todo amor es especial. Esto, sin embargo, no puede ser natural, pues es diferente de la relación que Dios tiene con Su Hijo, y toda relación que no sea como esa es necesariamente  antinatural. Pues Dios creó el amor tal como Él quería que fuese, y lo dio tal como es. El amor no tiene ningún significado excepto el que su Creador le otorgó mediante Su Voluntad. Es imposible definirlo de otra manera y entenderlo.
El amor es libertad. Ir en su busca encadenándote a ti mismo es separarte de él. ¡Por el Amor de Dios, no sigas buscando la unión en la separación ni la libertad en el cautiverio! Según concedas libertad serás liberado. No te olvides de esto, o, de lo contrario, el amor será incapaz de encontrarte y ofrecerte consuelo.
Hay una manera en que el Espíritu Santo te pide que le prestes tu ayuda, si quieres disponer de la Suya. El instante santo es el recurso más útil de que Él dispone para protegerte de la atracción de la culpabilidad que es el verdadero señuelo de la relación especial. No te das cuenta de que ese es el verdadero atractivo de la relación especial,  debido a que el ego te ha enseñado que la libertad reside en ella. Sin embargo, mientras más detenidamente examines la relación especial, más claro te resultará que no puede sino fomentar la culpabilidad, y que, por lo tanto, no puede sino aprisionar.
La relación especial no significa nada sin un cuerpo. Si le atribuyes valor a la relación especial, tienes que atribuírselo también al cuerpo. Y no podrás sino conservar aquello a lo que atribuyas valor. La relación especial es un recurso para limitar tu Ser a un cuerpo, y para limitar la percepción que tienes de los demás a los suyos. Si pudieses ver los Grandes Rayos, estos te demostrarían que la relación especial no tiene absolutamente ningún valor. Pues al verlos, el cuerpo desaparecería, ya que perdería su valor. Y de este modo, perderías todo tu interés en verlo.
Ves el mundo al que atribuyes valor. A este lado del puente ves un mundo de cuerpos separados que buscan unirse unos con otros en uniones exclusivas y convertirse en uno solo a costa de la pérdida que ambos sufren. Cuando dos individuos intentan convertirse en uno solo están tratando de reducir su grandeza. Cada uno quiere negar su poder,  pues una unión exclusiva excluye al universo. Se deja afuera mucho más de lo que se admite adentro, pues se deja a Dios afuera y no se admite nada adentro. Si una sola de esas uniones se estableciese con perfecta fe, el universo entraría a formar parte de ella. Más la relación especial que el ego persigue no incluye ni siquiera un solo individuo en su totalidad. El ego solo quiere parte de él, y ve solo esa parte y nada más. 

Un Curso de Milagros
T 16 VI 1-2-3-4 y 5




Gregorio García Alcalá
20 de noviembre de 2013