martes, 12 de noviembre de 2013

LAS ILUSIONES Y LA REALIDAD DEL AMOR



No temas examinar la relación de odio especial, pues tu liberación radica en que la examines. Sería imposible no conocer el significado si no fuese por eso. Pues la relación de amor especial, en la que el significado del amor se halla oculto, se emprende solamente para contrarrestar el odio, no para abandonarlo. Tu salvación se perfilará claramente ante tus ojos abiertos a medida que examines esto. No puedes limitar el odio. La relación de amor especial no lo contrarrestará, sino que simplemente lo ocultará donde no puedas verlo. Mas es esencial que lo veas, y que no trates de ocultarlo. Pues el intento de equilibrar el odio con el amor es lo que hace que el amor no tenga ningún significado para ti. No te das cuenta de la magnitud de la ruptura que esto representa. Y hasta que no te des cuenta de ello, no podrás reconocer la existencia de dicha ruptura, y, por lo tanto, no podrá ser subsanada.
Los símbolos del odio enfrentados a los del amor parecen dar lugar a un conflicto que no existe. Pues los símbolos siempre representan algo diferente de sí mismos, y si el amor lo es todo, la idea de un símbolo de amor no tiene sentido. Saldrás ileso de este último acto del proceso de deshacimiento, y emergerás finalmente como lo que eres. Este es el último paso en el proceso de estar listo para Dios. No te muestres renuente ahora, pues estás demasiado cerca, y cruzarás el puente sin ningún contratiempo, al ser transportado serenamente de la guerra a la paz. Pues la ilusión de amor jamás te satisfará, pero la realidad del amor, que te espera al otro lado, te lo dará todo.
La relación de amor especial es un intento de limitar los efectos destructivos del odio, tratando de encontrar refugio en medio de la tormenta de la culpabilidad. Dicha relación no hace ningún esfuerzo por elevarse por encima de la tormenta hasta encontrar la luz del sol. Por el contrario, hace hincapié en la culpabilidad que se encuentra fuera del refugio, intentando construir barricadas contra ella a fin de mantenerte a salvo  tras ellas. La relación de amor especial no se percibe como algo con valor intrínseco, sino como un enclave de seguridad desde donde es posible separarse del odio y mantenerlo alejado. La otra persona envuelta en esta relación de amor especial es aceptable siempre y cuando se ajuste a ese propósito. El odio puede hacer acto de presencia, y de hecho se le da la bienvenida en ciertos aspectos de la relación, pero la relación se mantiene viva gracias a la ilusión de amor. Si esta desaparece, la relación se rompe o se vuelve insatisfactoria debido a la desilusión.
El amor no es una ilusión. Es un hecho. Si ha habido desilusión es porque realmente nunca hubo amor, sino odio, pues el odio es una ilusión y lo que puede cambiar nunca pudo ser amor. No cabe duda de que los que eligen a algunas personas como pareja en cualquier aspecto de la vida, y se valen de ellas para cualquier propósito que no desean compartir con nadie, están tratando de vivir con culpabilidad en vez de morir de ella. Estas son las únicas alternativas que ven. Para ellos el amor es solo un escape de la muerte. Lo buscan desesperadamente, pero no en la paz en la que él gustosamente vendría hasta ellos quedamente. Y cuando descubren que el miedo a la muerte se cierne todavía sobre ellos, la ilusión de que la relación de amor especial es lo que no es se desvanece. Cuando se desmantelan las barricadas contra el miedo, este se abalanza adentro y el odio triunfa.
No hay tal cosa como triunfos de amor. Solo el odio está interesado en el "triunfo de amor". La ilusión de amor puede triunfar sobre la ilusión de odio, pero siempre a costa de convertirlas a las dos en ilusiones. Mientras perdure la ilusión de odio, el amor será una ilusión para ti. Por lo tanto, la única elección que te queda entonces es cual de las dos ilusiones prefieres. En la elección entre la verdad y la ilusión no hay conflicto. Si se viesen desde este punto de vista, nadie tendría dudas acerca de cual elegir. Mas el conflicto se manifiesta en el instante en que la elección  parece ser entre ilusiones, si bien esta elección es intranscendente. Cuando una alternativa es tan peligrosa como la otra, la decisión tiene que ser una desesperación.   Tu tarea no es ir en busca del amor, sino simplemente buscar y encontrar todas las barreras dentro de ti que has levantado contra él. No es necesario que busques lo que es verdad, pero sí es necesario que busques todo lo que es falso. Toda ilusión es una ilusión de miedo, sea cual fuere la forma en que se manifieste. Y el intento de escapar de una ilusión refugiándote en otra no puede sino fracasar. Si buscas amor fuera de ti, puedes estar seguro de que estás percibiendo odio dentro de ti y de que ello te da miedo. Pero la paz nunca procederá de la ilusión de amor, sino solo de la realidad de este.


Un Curso de Milagros
Texto. Cap 16, IV
Gregorio García Alcalá