martes, 16 de diciembre de 2014

VII LAS CHARLAS DE OSHO



Hay una antigua parábola... Un rey muy sabio quería que su hijo su único hijo y sucesor fuera también muy sabio antes de sucederle y convertirse en rey de su vasto reino. El anciano eligió un camino muy extraño: Envió a su hijo lejos del reino, le dijo que le abandonaba, que debía olvidar completamente que era un príncipe. «Ya no es un príncipe y no voy a hacerle mi sucesor.»
Le fue arrebatado todo, sus hermosos ropajes, sus ornamentos...; le dieron las ropas de un mendigo y de noche le metieron en un carruaje para expulsarle del reino. Había órdenes estrictas de no permitir su regreso al reino bajo ningún concepto.
Pasaron los años; el príncipe se convirtió en un verdadero mendigo y olvidó que había sido príncipe. De hecho no tuvo que hacer esfuerzos para olvidar, porque era un mendigo. Pedía ropa, alimento, abrigo y había ido aceptando lentamente la condición en la que se encontraba.
  Después de muchos años, un día estaba sentado a la puerta de un hotel, pidiendo. Era pleno verano y quería conseguir suficiente dinero para comprarse un par de zapatos de segunda mano, por supuesto porque la tierra le quemaba como el fuego y caminar sin zapatos era imposible. Tenía heridas en los pies y tan sólo pedía que le dieran unas cuantas monedas. En aquel mismo momento un gran carro dorado se detuvo delante del hotel y descendió de él un hombre que le dijo: «Tu padre te llama para que regreses. Es muy anciano, casi está muriendo y desea que seas su sucesor.»
En un segundo el mendigo desapareció. Aquel hombre cambió completamente; se podía ver en su cara, en sus ojos... las ropas seguían siendo las de un mendigo, pero el hombre era totalmente distinto. Se reunió a su alrededor una gran multitud -la misma multitud ante la que había estado poniendo la mano para recibir unas monedas- y todos comenzaron a mostrarle su gran amistad. Pero él ni siquiera les presta­ba atención. Subió al carro, se sentó en él y dijo al hombre que había venido a buscarle: «En primer lugar llévame a un lugar hermoso donde pueda darme un buen baño, encontrar ropa adecuada a mi condición, zapatos y ornamentos, porque sólo como príncipe puedo presentarme ante el rey.»
Volvió a casa y lo hizo como príncipe. Dijo a su padre: «Sólo quiero preguntarte una cosa: ¿Por qué he tenido que mendigar durante tantos años? Realmente me había olvidado... Si no me hubieras pedido que re­gresara, habría muerto como un mendigo, sin recordar jamás que había sido un príncipe.»
El padre dijo: «Es lo que mi padre hizo conmigo. No lo hice para hacerte daño, sino para que pudieras experimentar los extremos de la vida: el mendigo y el rey. Y todo el mundo existe entre estos extremos.
Aquel día te dije que olvidaras que eras un príncipe; ahora quiero decirte que ser príncipe o mendigo son sólo identidades que nos dan los demás. No es tu realidad, no eres tú: no eres el príncipe ni el mendigo. En el momento que te das cuenta de que no eres lo que el mundo pien­sa de ti, no eres lo que pareces ser sino algo tan profundamente escon­dido dentro de ti que nadie excepto tú puede verlo, entonces es cuando un hombre se hace sabio. De este conocimiento procede la sabiduría.
Yo me sentí enfadado con mi padre y sé que tú debes sentirte enfa­dado conmigo. Pero perdóname porque tenía que dejarte una cosa clara: no te identifiques con ser rey, no te identifiques con ser mendigo, porque estas identidades pueden cambiar en un momento. Y aquello que puede cambiarse no eres tú. Tú eres algo eterno, inmutable.»
OSHO.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

XI CONVERSANDO CON ANTHONY DE MELLO




Pensamientos 
 
La pregunta más importante del mundo, base de todo acto maduro, es: ¿Yo quién soy? Porque sin conocerte, no puedes conocer ni a Dios. Conocerte a ti mismo es fundamental.
Hay una cosa dentro de nosotros que es preciosa. Una perla preciosa. Un tesoro. El Reino de Dios está dentro de nosotros. ¡Si al menos descubriésemos eso!
Para despertarse, el único camino es la observación. El irse observando uno a sí mismo, sus reacciones, sus hábitos y la razón de por que responde así. Observarse sin críticas, sin justificaciones ni sentido de culpabilidad ni miedo a descubrir la verdad; es conocerse a fondo. 
Si tienes problemas es que estás dormido. La vida no es problemática. Es el yo (la mente humana) el que crea los problemas.
Cuestiónalo todo y saca la realidad que hay detrás de los cuestionamientos. El día en que sientas el vacío de quedarte sin nada a que agarrarte, ¡buena señal! Entonces ya puedes comenzar a construir con realidad.
El yo, no está bien ni mal, no es bello ni feo, inteligente ni estúpido. El yo es, simplemente indescriptible, como el espíritu. Todas las cosas -como tus sentimientos, pensamientos y células- vienen y van. No te identifiques con ninguna de ellas. El yo no es ninguna de ellas.
La espiritualidad es, en verdad, una cuestión de ser quienes somos de transformarnos en lo que somos, de ver quienes somos. 
Lo que llamas yo no eres tú, ni eres tampoco tu parentela, ni tu padre ni tu madre, porque esresa hijo de la vida.
La espiritualidad es la que intenta solucionarte. Busca solucionar el problema del yo, que es el que está generando los problemas que te llevan al psicólogo y al psiquiatra. La espiritualidad va directamente a la raíz, a rescatar tu yo, el auténtico, que está ahogado por barreras que no lo dejan ser libremente.
Si sintieses o mirases, o te sentases y, tomases contacto contigo mismo, llegarías al silencio, y las cosas te serían reveladas.
Cuidar de ti mismo es una actitud egoísta y autosuficiente, pero cristiana en su origen y saludable en sus resultados. Aprende a vivir en forma plena, humana y feliz cada día. La actitud verdaderamente humana es aprender a nadar y no ahogarte con tu amigo.
La vida es muy importante para ser desperdiciada en el ansia de ser rico, famoso o de buena presencia, popular o bello; o en el pavor de ser pobre, desconocido, ignorado o feo. Estas cosas pierden importancia como si fuesen guijarros alrededor de un diamante fulgurante. Tú, tu verdadero yo, siempre fue y será un diamante. El valor de tu vida es incalculable.
Cuando desistimos de existir mecánicamente, dejamos de ser marionetas. ¿Como podremos tener una vida espiritual si no estamos vivos? ¿Como ser discípulos de Jesús, si somos seres mecanizados, marionetas?
Para ser como Jesús, has de ser tú mismo, sin copiar a nadie, pues todo lo auténtico es lo real, como real era Jesús.
Nadie más podrá mantener tu yo fuera de ti y decir: "Mejórese, sométase, obedezca y le daré su propio yo."
Ya no crees en que otro tenga el poder de darte tu propio yo, ni de tomarlo de ti. ¿Sabes lo que significa no sentirse nunca más molesto ni receloso? Esto es una perla de inestimable valor.
Santa Teresa dijo que Dios le concedió el don de desidentificarse de sí misma y poder ver las cosas desde afuera. Este es un gran don pues el único obstáculo y raíz de todo problema es el yo.
 Vivir desidentificados es vivir sin apegos, olvidados del ego, que es el que genera egoísmos, deseos y celos, y por el cual entran todos los conflictos.
La paz no es necesariamente destruida por la disputa o la discusión.  

Anthony de Mello     







domingo, 16 de noviembre de 2014

X CONVERSANDO CON ANTHONY DE MELLO




Felicidad



Mira dentro de ti, entiende que existe un generoso reino de felicidad autosuficiente. Tú no lo habías encontrado antes dentro de ti, porque tu atención estaba volcada hacia las cosas en que crees, o hacia tus ilusiones con respecto al mundo.

Necesidades emocionales para conseguir la felicidad en el exterior, no hay ninguna; puesto que tú eres el amor y la felicidad en ti mismo. Sólo mostrando ese amor y gozándote en él vas a ser realmente feliz,sin agarraderas ni deseos, puesto que tienes en ti todos los elementos para ser feliz.

Pon tu felicidad en la vida y te darás cuenta de que, cuando quedas libre, es cuando eres capaz de amar.

Alimenta este valiente sentimiento. Tú alcanzaste la felicidad. ¿Consigues sentirla?

"La felicidad no está en lo que yo poseo sino en lo que soy". Tu yo es el que necesita ser. ¿Puedes verlo? Esta es la fe verdadera.

La felicidad y el amor van juntos pero no producen emociones, ni excitación, porque esto es enemigo de la felicidad. Tampoco producen aburrimiento, porque la felicidad nunca harta cuando es, de verdad, felicidad.

La felicidad no tiene contrapuesto porque nunca se pierde. Puede estar oscurecida, pero nunca se va porque tú eres felicidad. Si deseamos ser felices, podemos serlo inmediatamente, porque la felicidad está en el momento presente. Aun así, si deseamos ser más felices de lo que somos, o más felices que los otros, tenemos los atributos de una persona infeliz, porque las felicidades no se pueden comparar. Ese tipo de deseo es insaciable. Podemos ser tan felices como lo somos, y no podemos nunca medir cuán felices son los otros.

Abrir bien los ojos para ver que la infelicidad no viene de la realidad, sino de los deseos y de las ideas equivocadas. Para ser feliz no has de hacer nada, ni conseguir nada, sino deshacerte de falsas ideas, ilusiones y fantasías que no te dejan ver la realidad.



La felicidad no tiene causa. Cuando nada pueda herirte, ninguna persona, ningún acontecimiento, nada, entonces serás feliz.

¿Qué hacer para ser feliz? ¡Nada! No se hace nada. Es necesario desprenderse de las cosas. De la ilusión. De las ideas erróneas.

Nuestra felicidad o infelicidad dependen más de la manera por la cual percibimos y nos enfrentamos con los acontecimientos, que de la propia naturaleza de éstos. Si no te está gustando tu vida, hay algo radicalmente erróneo en ti.


Todos somos necesarios. El valor para tener en cuenta es ser feliz y buscar tu sitio en la vida.

Tú ya eres felicidad, eres la felicidad y el amor, pero no lo ves porque estás dormido.






martes, 11 de noviembre de 2014

EL SOÑADOR DEL SUEÑO




Sufrir es poner énfasis en todo lo que el mundo ha hecho para hacerte daño. En esto puede verse claramente la versión descabellada que el mundo tiene de la salvación. Al igual que en un sueño de castigo en el que el soñador no es consciente de lo que provocó el ataque contra él, éste se ve a sí mismo atacado injustamente, y por algo que no es él. Él es la víctima de ese "algo", una cosa externa a él, por la que no tiene por qué sentirse responsable en absoluto. Él debe ser inocente porque no sabe lo que hace, sino solo lo que le  hacen a él.  Su ataque contra sí mismo, no obstante, aún es evidente, pues es él quien sufre. Y no puede escapar porque ve la causa de su sufrimiento fuera de sí mismo.
Ahora se te está mostrando que puedes escapar. Lo único que necesitas hacer es ver el problema tal como es, y no de la manera en que lo has urdido. ¿Qué otra manera podría haber de resolver un problema que en realidad es muy simple, pero que se ha envuelto en densas nubes de complicación, concebidas para que el problema siguiera sin resolverse? Sin las nubes, el problema se vería en toda su elemental simplicidad. La elección, entonces, no sería díficil porque una vez que el problema se ve claramente, resulta obvio que es absurdo. Nadie tiene dificultad alguna en dejar que un problema sencillo sea resuelto si ve que le está haciendo daño y que se puede resolver fácilmente.
El "razonamiento"  que da lugar al mundo, sobre el que descansa y mediante el cual se mantiene vigente, es simplemente este: " eres la causa de lo que yo hago. Tu sola presencia justifica mi ira, y existes y piensas aparte de mí. Yo debo ser el inocente, ya que eres tú el que atacas. Y lo que me hace sufrir son tus ataques". Todo el que examina este "razonamiento" exactamente como es se da cuenta de que es incongruente y de que no tiene sentido. Sin embargo, da la impresión de ser razonable, ya que ciertamente parece como si el mundo te estuviese hiriendo. Y así, no parece necesario buscar la causa más allá de lo obvio.
Pero ciertamente hay necesidad de ello. La necesidad de liberar al mundo de la condenación en la que se halla inmerso es algo que todos los que habitan en él comparten. Sin embargo, no reconocen esta necesidad común. Pues cada uno piensa que si desempeña su papel, la condenación del mundo recaerá sobre él. Y esto es lo que percibe debe ser su papel  en la liberación del mundo. La venganza tiene que tener un blanco. De lo contrario, el cuchillo del vengador se encontraría en sus propias manos, apuntando hacia sí mismo. Pues para poder ser la víctima de un ataque que él no eligió, tiene que ver el arma en las manos de otro. Y así, sufre por razón de las heridas que le infligió un cuchillo que él no estaba empuñando.
Ése es el propósito del mundo que él ve. Y desde este punto de vista, el mundo provee los medios por los que dicho propósito parece alcanzarse. Lo medios dan testimonio del propósito, pero no son de por sí la causa. Ni la causa puede cambiar porque se la vea separada de sus efectos. La causa produce los efectos, los cuales dan luego testimonio de ella, no de sí mismos. Mira, pues, más allá de los efectos. No es en ellos donde radica la causa del sufrimiento y del pecado. No centres tu atención en el sufrimiento ni en el pecado, ya que no son sino reflejos de lo que los causa.       


Un Curso de Milagros
T27 : VII : 1, 2, 3, 4, y 5

viernes, 7 de noviembre de 2014

EL EJEMPLO DE LA CURACIÓN


La única manera de curarse es curando. El milagro se extiende sin tu ayuda, pero tú eres esencial para que pueda dar comienzo. Acepta el milagro de curación y se extenderá por razón de lo que es. Su naturaleza es extenderse desde el instante en que nace. Y nace en el instante en que se ofrece y se recibe. Nadie puede pedirle a otro que sane. Pero puede permitirse así mismo ser sanado y así ofrecerle al otro lo que él ha recibido. ¿Quién podría ofrecer a otro lo que él mismo no tiene? ¿Y quién podría compartir lo que se niega así mismo? El Espíritu Santo te habla a ti no a otra persona. Y al tú escucharle Su Voz se extiende porque has aceptado lo que Él dice.
La salud es el testigo de la salud. Mientras no se dé testimonio de ella, no será convincente.  Sirve de prueba solo cuando ha sido demostrada, y para ello tiene que proveer un testigo que nos induzca a creer. Nadie se cura con mensajes contradictorios. Te curas cuando lo único que deseas es curar. Tu propósito indiviso hace que esto sea posible. Pero si tienes miedo de la curación, entonces no puede efectuarse a través de ti. Lo único que se requiere que se efectúe es que no haya miedo. Los temerosos no se han curado, por lo tanto, no pueden curar. Esto no quiere decir que para que puedas curar tenga que haber desaparecido el conflicto de tu mente para siempre. Pues si así fuese, no habría entonces necesidad de curación. Mas sí quiere decir que,  aunque solo sea por un instante, tienes que amar sin atacar. Un instante es suficiente. Los milagros no están circunscritos al tiempo.
El instante santo es la morada de los milagros. Desde allí, cada uno de ellos viene a este mundo como testigo de un estado mental que ha transcendido el conflicto y ha alcanzado la paz. El instante santo lleva el consuelo de la paz al campo de batalla, demostrando así que la guerra no tiene efectos. Pues todo el dolor que la guerra ha tratado de ocasionar, los cuerpos despedazados y los miembros mutilados, los moribundos gimientes y los muertos silenciosos, son dulcemente elevados y consolados.
Allí donde un milagro ha venido a sanar no hay tristeza. Y lo único que se requiere para que todo esto ocurra es un instante de tu amor sin traza alguna de ataque. En ese instante sanas, y en ese mismo instante se consuma toda curación. ¿Que podría estar separado de ti, una vez que has aceptado la bendición que el instante santo brinda? No tengas miedo de bendecir, pues Aquél que te bendice ama al mundo y no deja nada en él que pueda ser motivo de miedo. Pero si te niegas a dar tu bendición, el mundo te parecerá ciertamente temible, pues le habrás negado su paz y su consuelo, y lo habrás condenado a la muerte. 
Aquel que pudo haber salvado a un mundo tan penosamente despojado de todo, pero que se volvió atrás por temor a ser curado, ¿no vería acaso a ese mundo como una condenación? Los ojos de los moribundos reflejan reproche, y el sufrimiento susurra: "¿De qué tienes miedo? Examina detenidamente su pregunta. Te la hace en tu nombre. El mundo agonizante tan solo te pide que dejes de atacarte por un instante, para que él pueda sanar.

Un Curso de Milagros
T 27.V : 1, 2, 3, 4, 5.

sábado, 11 de octubre de 2014

LA CALLADA RESPUESTA



En la quietud todas las cosas reciben respuesta y todo problema queda resuelto serenamente. Pero en medio del conflicto no puede haber respuesta ni se puede resolver nada, pues su propósito es asegurarse de que no haya solución y de que ninguna respuesta sea simple. Ningún problema puede resolverse dentro del conflicto, pues se le ve de diferentes maneras. Y lo que sería una solución desde un punto de vista, no lo es desde otro. Tú estás en conflicto. Por lo tanto, es evidente que no puedes resolver nada en absoluto, pues los efectos del conflicto no son parciales. No obstante si Dios dio una solución, de alguna manera tus problemas tienen que haberse resuelto, pues lo que Su Voluntad dispone ya se ha realizado.
Por eso es por lo que el tiempo no tiene nada que ver con la solución de ningún problema, ya que cualquiera  de ellos puede ser resuelto ahora mismo. Y por eso es también por lo que, en tu estado mental, ninguna solución es posible. Dios tiene que haberte dado, por lo tanto, una manera de alcanzar otro estado mental en el que se encuentra la solución. Tal es el instante santo. Ahí es donde debes llevar y dejar todos tus problemas. Ahí es donde les corresponde estar, pues ahí se encuentra su solución. Y si su solución se encuentra ahí, el problema tiene que ser simple y fácil de resolver. No tiene objeto tratar de resolver un problema donde es imposible que se encuentre su solución. Mas es igualmente seguro que se resolverá si se lleva donde se encuentra la solución.
No intentes resolver ningún problema excepto desde la seguridad del instante santo. Pues ahí el problema tiene solución y queda resuelto. Fuera de él no habrá solución, pues fuera de él no puede hallarse respuesta alguna. No hay lugar fuera de él donde jamás se pueda plantear una sola pregunta sencilla. El mundo solo puede hacer preguntas que se componen de dos partes. Una pregunta con muchas respuestas no tiene respuesta. Ninguna de ellas sería válida. El mundo no hace preguntas con la intención de que sean contestadas, sino solo para reiterar su propio punto de vista.
Todas las preguntas que se hacen en este mundo no son realmente preguntas, sino tan solo una manera de ver las cosas. Ninguna pregunta que se haga con odio puede ser contestada porque de por sí ya es una respuesta. Una pregunta que se compone de dos partes, pregunta y responde simultáneamente, y ambas cosas dan testimonio de lo mismo aunque de forma diferente. El mundo tan solo hace una pregunta y es esta: "De todas estas ilusiones, ¿cuál es verdad? ¿cuáles inspiran paz y ofrecen dicha? ¿y cuáles pueden ayudarte a escapar de todo el dolor de que este mundo se compone? Independientemente de la forma que adopte la pregunta, su propósito es siempre el mismo: pregunta para establecer que el pecado es real, y las contestaciones que te ofrece requieren que expreses tus preferencias. ¿que pecado prefieres? Este es el que debes elegir. Los otros no son verdad. ¿que quieres que te consiga el cuerpo que tú desees por encima de todas las cosas? Èl es tu siervo y también tu amigo. Díle simplemente lo que quieres y te servirá amorosa y diligentemente. Esto no es una pregunta, pues te dice lo que quieres y adonde debes ir para encontrarlo. No da lugar a que sus creencias se puedan poner en tela de juicio. Lo único que hace es exponer lo que afirma en forma de pregunta.

Un Curso de Milagros
T 27. IV: 1, 2, 3, 4. 

sábado, 4 de octubre de 2014

VI -LAS CHARLAS DE OSHO




La religión te ha estado condicionando, los políticos te han estado condicionando: tú eres un mecanismo condicionado, solo a través de la meditación hay posibilidad de condicionar la mente. Solo un meditador va más allá del condicionamiento. ¿Porqué? por que cada condicionamiento trabaja a través de pensamientos. Si tú crees que eres hindú, ¿Que eres? -un racimo de pensamientos que te fueron dados cuando tú no eras ni siquiera consciente de que te fueron dados. Un racimo de pensamientos y tú eres cristiano, católico, protestante. Solo en meditación los pensamientos se disuelven- todos los pensamientos.  Tú te conviertes con menos pensamientos. En este estado de menos pensamientos de la mente no hay condicionamiento: tú no eres más un hindú, ni un cristiano, ni comunista, ni fascista. Tú no eres no eres más cualquiera, tú eres simplemente tú mismo. Por primera vez todo el condicionamiento se ha dejado. Tú estás fuera de la prisión.
Solo la meditación te puede condicionar. Ninguna revolución social te ayudará, por que los revolucionarios te condicionarán otra vez a su manera. En 1917 Rusia fue a una revolución. Antes era uno de los países cristianos más ortodoxos. La Iglesia rusa era una de las más ortodoxas -más ortodoxa que el Vaticano- pero luego , repentinamente los rusos cambiaron todo. Las iglesias fueron cerradas - fueron convertidas en colegios, hospitales y oficinas del partido comunista -las enseñanzas religiosas fueron prohibidas y empezaron a condicionar a la gente para el comunismo. En diez años todos eran ateos. ¡Solo en diez años!  En el año 1972 toda la religión había desaparecido de Rusia; fueron nuevamente condicionados.
Pero para mí es lo mismo: si tu condicionas a un hombre como católico, cristiano o comunista para mí no hay diferencia por que todo es cuestión de condicionamiento. Tú condicionas, tú no le das libertad -¿que diferencia hay si vives en el infierno católico o en un infierno hindú o si tú vives en esclavitud cristiana esclavitud hindú? No hay diferencia. Si vives en una prisión hindú, mmm... solo es una etiqueta. Luego algún día vendrá la revolución: Ellos arrancan la etiqueta; y pondrán Prisión Comunista y tú estarás contento y feliz por que eres libre ¡en la misma prisión! Pues solo las palabras cambian. Primero te enseñaron que había un Dios que creó el mundo; y ahora te enseñan que no hay Dios y que nadie ha creado el mundo y ambas cosas te han sido enseñadas.
La religión no puede ser enseñada. Todo lo que puede ser enseñado será política. No hay ninguna posibilidad de ninguna revolución social, por que todas las revoluciones te condicionarán otra vez
Solo hay una posibilidad:  el florecimiento individual de la no-mente. Cuando tú logras el estado de no-pensamiento, nadie te puede condicionar, dejas todos los condicionamientos. Luego, por primera vez eres libre. Todo el espacio es tuyo: sin ninguna limitación, sin ninguna muralla, te mueves en la vida, tú vives, tú amas, tú te alegras, tú te deleitas.
  Osho.

lunes, 29 de septiembre de 2014

IX CONVERSANDO CON ANTHONY DE MELLO




Hay un deseo común, que es el cumplimiento de lo que se cree que va a dar felicidad al yo, al ego. Ese deseo es apego, porque ponemos en él la seguridad, la certeza de la felicidad.
Es el miedo el que nos hace desear, agarrar con las manos la felicidad, y ella no se deja agarrar. Ella es. Esto solo lo descubrimos observando, bien despiertos, viendo cuando nos mueven los miedos y cuando nuestras motivaciones son reales. Si nos aferramos a los deseos, es señal de que hay apego.
El apego habrá perdido la batalla cuando lo descubras y ya no tendrá el poder que la  inconsciencia le daba. Tú mandarás sobre él.
La aprobación, el éxito, la alabanza, la valoración, son las drogas con las que nos ha hecho drogadictos la sociedad, y al no tenerlas siempre, el sufrimiento es terrible.
El día en que entres de pleno en tu realidad, el día en que ya no te resistas a ver las cosas como son, se te irán deshaciendo tus ceguedades. Puede que aún sigas teniendo deseos y apegos, pero ya no te engañarás.
La base del sufrimiento es el apego, el deseo. En cuanto deseas una cosa compulsivamente y pones todas tus ansias de felicidad en ella, te expones a la desilusión de no conseguirla.
El estar despierto y mirar sin engaños no quiere decir que desaparezca tu programación, sino que allí estará, pero la verás claramente, y al apego lo llamarás apego, y a lo que creías amor lo llamarás egoísmo.
No existe necesidad de ser popular. No existe necesidad de ser amado o aceptado. No existe necesidad de estar en posición de relevancia o de ser importante. Estas no son necesidades humanas básicas. Son deseos que nacen del ego -el yo condicionado-, del mío. Algo profundamente incrustado en ti. Tu yo no tiene interés en estas cosas. Él ya tiene todo lo que necesita para ser feliz. Todo lo que necesitas es concienciarte de tus apegos, de las ilusiones que esas cosas son, y estarás en camino hacia la libertad.
Las cosas son lo que son. No son mías, tuyas o de él. Esto es unas mera convención entre nosotros.
No has de apegarte a ninguna cosa, ni a ninguna persona, ni aún a tu madre, porque el apego es miedo, y el miedo es un impedimento para amar.
Cuando un arquero dispara simplemente por deporte, aplica toda su destreza. Cuando apunta hacia un premio de oro, queda ciego, pierde la razón, ve dos blancos.
Su habilidad no cambió, pero sí el premio. Se preocupa más por vencer que por tirar. Y la necesidad de ganar lo vació de poder. La ambición quita poder.
La felicidad es tu esencia, tu estado natural y, por ello, cuando algo se interpone, la oscurece, y sufres por miedo a perderla. Te sientes mal, porque ansías aquello que eres. Es el apego a las cosas que crees que te proporcionan felicidad lo que te hace sufrir. 
La mayoría equipara la felicidad con conseguir el objeto de su apego, y no quiere saber que la felicidad está precisamente en las ausencia de los apegos, y en no estar sometido al poder de ninguna persona o cosa.
Si buscas ser feliz, procura no perseguir tus deseos, porque ellos no son respuesta para tu vida. Para ser feliz, abandona tus deseos o transfórmalos, entendiendo preferentemente su limitado valor. La realización de los deseos trae alivio y bienestar, no felicidad.
La raíz de todo sufrimiento es el apegarse, el apoderarse. Apegarse no es más que proyectar el ego, el mío, sobre alguna cosa. Tan pronto como proyectas el yo en algo, el apego se instala.
Cuando retiramos lentamente las palabras "yo, mío, a mí" de nuestras propiedades, campos ropas, sociedad, congregación, país, religión, de nuestro cuerpo, de nuestra personalidad, el resultado es liberación, libertad,. Cuando no hay yo, las cosas son lo que son. Dejas que la vida sea vida sea vida.
Tú no tienes que impresionar a nadie, nunca más. Estás completamente cómodo con todo el mundo, no deseas nunca más nada de nadie. El no cumplimiento de tus deseos no te hace infeliz.
Si comprendieses tus deberes, apegos, atracciones, obsesiones, predilecciones, inclinaciones, y si te desprendieses de todo eso, el amor aparecería.

Anthony de Mello


miércoles, 24 de septiembre de 2014

EL CAMINO DEL ZEN




Cuando un pez nada, sin importar qué tan lejos vaya, no alcanza el fin del agua. Cuando un ave vuela, sin importar qué tan alto vuele, no puede llegar al fin del cielo. Cuando la necesidad del ave o del pez es grande, su alcance es largo. Cuando su necesidad es pequeña su alcance es corto. De este modo, cada pez y cada ave usan todo el espacio y actúan vigorosamente en cada lugar. Sin embargo, si un ave sale del cielo, o un pez deja el agua, de inmediato mueren. Deberíamos saber que, [para un pez] el agua es vida, [para un ave] el cielo es vida. Un ave es vida. Un pez es vida. La vida es un ave; la vida es un pez. Y deberíamos ir más allá de esto. Hay práctica - iluminación - esta es la vía de los seres vivos.
 Por esto, si hay un pez que nade o un ave que vuele sólo después de haber investigado la totalidad del cielo o del agua, no encontrarán ni sendero ni lugar. Cuando hacemos de este mismo lugar el nuestro, nuestra práctica se convierte en la manifestación de la realidad (genjōkōan). Cuando hacemos de este sendero el nuestro, nuestra actividad se convierte naturalmente en la realidad actualizada (genjōkōan). Este sendero o este lugar no son ni grandes ni pequeños, tampoco uno mismo ni los otros. No ha existido antes de este momento, tampoco ha llegado a la existencia ahora. 
Por lo tanto, [la realidad de todas las cosas] es así. De la misma manera, cuando una persona se compromete en la práctica-iluminación de la Vía del Buddha, cuando comprende un dharma, la persona penetra ese dharma; cuando encuentra una práctica, la persona [totalmente] practica esa práctica. [Para esto] hay un lugar y un sendero. El límite de lo conocido no es claro; esto es debido a que lo conocido [que parece limitado] nace y es practicado simultáneamente con la completa penetración del Dharma de Buddha. No debemos pensar que lo que hemos alcanzado es creado por  nosotros y conocido por nuestra mente discriminadora. Aunque la completa  iluminación es actualizada de inmediato, su intimidad es tal que no necesariamente se produce como una opinión. [De hecho] los puntos de vista no son algo fijo. 
(13) En cierta ocasión, el maestro Zen Baoche de la montaña Magu estaba usando un abanico. Un monje se le acercó y le preguntó: “la naturaleza del viento está siempre presente y lo penetra todo. ¿Por qué utiliza un abanico?” 
El maestro dijo: “Usted sólo sabe que la naturaleza del viento está siempre presente, pero no sabe que penetra todo.” 
El monje dijo: “¿Cómo el viento penetra todo?” 
El maestro tan sólo continuó abanicándose. 
El monje hizo una profunda reverencia. 
La experiencia genuina del Dharma de Buddha y el sendero vital que ha sido correctamente transmitida son así. Decir que uno no debe usar un abanico porque la naturaleza del viento está siempre presente y que debemos sentir el viento aunque no usemos el abanico, es no comprender ni la omnipresencia ni la naturaleza del viento. 
Ya que la naturaleza del viento está siempre presente, el viento de la familia del Buddha nos permite comprender el oro de la gran Tierra y transformar [el agua] del 
extenso río en crema.

Primer Capítulo del Shōbōgenzō (El Ojo Precioso del Verdadero Dharma).

jueves, 18 de septiembre de 2014

VIII CONVERSANDO CON ANTHONY DE MELLO



Hay una historia sobre el discípulo que fue a donde el maestro y le dijo: "¿Podría darme una palabra de sabiduría?" "¿Podría darme algo que me guiara a través de mis días?" Era el día de silencio del maestro, de manera que tomó un bloc. Escribió: "Consciencia". Cuando el discípulo lo vio, dijo: "Es demasiado breve. ¿Puede ampliarlo un poco?" Entonces el maestro tomó el bloc y escribió: "Consciencia, consciencia, consciencia". el discípulo dijo: "Sí, pero ¿qué significa?" El maestro volvió a tomar el bloc y escribió: "Consciencia, consciencia, consciencia significa: consciencia".
Eso es lo que significa autoobservarse. Nadie puede mostrarle a usted cómo hacerlo, porque estaría dándole una técnica, estaría programándolo. Pero obsérvese a usted mismo. Cuando habla con alguien, ¿está consciente de ello o sencillamente se identifica con ello? Cuando se disgustó con alguien ¿estaba consciente de que estaba furioso, o sencillamente se identificó con su cólera? Más tarde, cuando tuvo tiempo, ¿estudió su experiencia y trató de comprenderla? ¿De dónde procedía? ¿Qué la causó? No conozco ninguna otra vía hacia la consciencia. Usted sólo hace cambiar lo que comprende. Usted reprime lo que no comprende y aquello de lo cual no es consciente. Usted no cambia, pero cuando usted lo comprende, eso cambia.
A veces me preguntan: "¿Es este tránsito hacia la consciencia algo gradual, o es algo súbito?" Algunas personas afortunadas lo logran en un instante. Sencillamente, toman consciencia. Otra van avanzando lentamente, gradualmente, progresivamente. Empiezan a ver las cosas. Las ilusiones se acaban, las fantasías desaparecen, y empiezan a ponerse en contacto con los hechos. No hay una regla general. Hay una famosa historia de un león que encontró un rebaño de ovejas, y, con asombro, descubrió un león entre las ovejas. Era un león que había crecido entre las ovejas desde que era cachorro. Balaba como oveja y corría como una oveja. El león se le acercó, y cuando la oveja- león estuvo frente al león real, empezó a temblar. El león dijo:
-¿Qué estás haciendo entre estas ovejas?
La oveja - león le contestó:
- Yo soy una oveja
- No, tú no eres una oveja - le replicó el león - Ven conmigo.
Entonces llevó a la oveja - león a un estanque y le dijo:
-¡Mira!
Cuando la oveja - león vio su reflejo en el agua, dio un gran rugido, y en ese momento se transformó. Nunca volvió a ser como antes.
Si usted tiene suerte y los dioses son benévolos, o si usted recibe la gracia divina (use cualquier expresión teológica que desee), repentinamente podría comprender quién es "yo", y nunca volvería a ser el mismo de antes, nunca, Nada podrá volver a afectarlo, y nadie podrá volver a herirlo.
Usted no temerá a nadie y no tendrá miedo de nada. ¿No es eso extraordinario? Usted vivirá como un rey, como una reina. Esto es lo que significa vivir como la realeza. Nada de esa basura de que su retrato salga en el periódico o de tener mucho dinero. Eso es paja. Usted no teme a nadie porque está completamente satisfecho de no ser nadie. No le interesan el éxito ni el fracaso. No significan nada. Los honores, la desgracia, ¡no significan nada! Si usted se comporta como un estúpido, esto tampoco significa nada. ¡Qué estado tan maravilloso!
Algunas personas llegan a esta meta con dificultad, paso a paso, después de meses y semanas de autoconsciencia. Pero les prometo que no he conocido una sola persona que haya dedicado tiempo a ser consciente que no haya visto una diferencia en cuestión de semanas. La calidad de su vida cambia, de manera que ya no tiene que aceptarlo como cuestión de fe. Lo ve: ella es diferente. Reacciona de manera diferente. En realidad, reacciona menos y actúa más. Ve cosas que nunca ha visto.
Usted tendrá mucha más energía, estará mucho más vivo. La gente cree que si ella no tiene deseos es como leña seca, pero, en realidad, dejaría de estar tensa. Libérese de su temor al fracaso, de sus tensiones acerca del éxito; usted será usted mismo. Relajado. No conducirá con los frenos puestos. Eso será lo que sucederá.
Hay un hermoso dicho de Tranxu, un sabio chino, que me tomé el trabajo de aprender de memoria. Dice: "Cuando el arquero dispara sin buscar un premio, tiene toda su destreza; cuando dispara para ganar una medalla de bronce, se pone nervioso; cuando dispara para ganar una presa de oro, enceguece, ve dos blancos, y está fuera de sí. Su destreza no ha cambiado, pero el premio lo divide, ¡Le importa! Piensa más en ganar que en disparar, y la necesidad de ganar le quita su poder". ¿No es ésa una imagen de lo que es la mayoría de la gente? Cuando usted no está viviendo por algo, tiene toda su habilidad, tiene toda su energía, está relajado, no le importa, porque no le importa que pierda o que gane.
Ésa es una vida humana. De eso se trata la vida. Eso puede venir solamente de la consciencia. Y en la consciencia usted se dará cuenta de que el honor no significa nada. Es un convencionalismo social, eso es todo. Por esa razón los místicos y los profetas no se preocupaban por eso en absoluto. El honor o el deshonor no significan nada para ellos. vivían en otro mundo, el mundo de los despiertos. El éxito o el fracaso no significaba nada para ellos. Tenían la actitud: "Yo soy estúpido, usted es estúpido, de modo que, ¿Cuál es el problema?".

Anthony de Mello.



miércoles, 17 de septiembre de 2014

VII CONVERSANDO CON ANTHONY DE MELLO



Alguien dijo: "Las tres cosas más difíciles para un ser humano no son las hazañas físicas ni los logros intelectuales, son, en primer lugar, retornar amor por odio; en segundo lugar, incluir a los excluidos; en tercer lugar, admitir que está equivocado". Pero éstas son las cosas más fáciles del mundo si usted no se ha identificado con el "mi". Usted es capaz de decir cosas como: "¡Me equivoqué! Si usted me conociera mejor, vería con cuanta frecuencia me equivoco. ¿Qué podría esperarse de un estúpido? Si no me he identificado con estos aspectos del "mi", usted no puede herirme. Al principio, los viejos condicionamientos protestarán y usted estará deprimido y ansioso. Usted se afligirá, llorará, etc. "Antes del despertar, estaba deprimido: después del despertar, sigo deprimido". Pero hay una diferencia: ya no me identifico con la depresión. ¿Sabe usted cuán grande es la diferencia?

Usted sale de usted mismo y mira la depresión, y no se identifica con ella. No hace nada para que se acabe; está perfectamente dispuesto a seguir su vida mientras ella pasa por usted y desaparece. Si usted no sabe lo que esto significa, realmente tiene algo por descubrir. ¿ Y la ansiedad? Ahí está y usted no se preocupa. ¡que extraño! Está ansioso pero no preocupado.

¿No es eso una paradoja? Y usted está dispuesto a permitir que esta nube lo invada, porque cuanto más luche contra ella, mayor poder tendrá sobre usted. Usted está dispuesto a observarla mientras pasa. Usted puede ser feliz en medio de su ansiedad. ¿No es eso locura? Usted puede ser feliz en su depresión. Pero no puede tener un concepto equivocado de la felicidad. ¿Creía que la felicidad eran las emociones o la excitación? Eso es lo que causa la depresión. ¿Nadie se lo dijo? Usted está emocionado, bueno, está bien; pero sólo está preparando el camino para la próxima depresión. Usted está emocionado pero siente ansiedad tras eso: ¿Cómo puedo lograr que dure? Eso no es felicidad, eso es adicción.

¿Me pregunto cuántos no adictos están leyendo este libro? Si usted se parece al grupo promedio, hay muy pocos, muy pocos. No desprecie a los alcohólicos y a los drogadictos: tal vez usted sea tan adicto como ellos. La primera vez que vislumbré este nuevo mundo, fue aterrador. Comprendí lo que significa estar solo, sin un lugar donde apoyar la cabeza, dejar que todos sean libres y ser libre, no ser especial para nadie y amarlos a todos - porque el amor hace eso. Brilla sobre los buenos y los malos por igual; hace que llueva sobre los santos y los pecadores por igual.

¿Es posible que la rosa diga: "Les daré mi perfume a los buenos que quieran olerme, pero no a los malos? ¿O es posible que la lámpara diga: "Iluminaré a los buenos que están en esta sala, pero no iluminaré a los malos"? ¿O puede el árbol decir: "les daré mi sombra a los buenos que descansen junto a mí, pero no a los malos"? estas son imágenes de lo que es el amor.

Siempre ha estado allí, directamente frente a nosotros en las escrituras, aunque nunca quisimos verlo porque estábamos sumergidos en lo que nuestra cultura llama el amor, con sus canciones y sus poemas de amor; eso no es amor en absoluto, eso es lo opuesto al amor. Eso es deseo y control y posesión. Eso es manipulación, y temor, y ansiedad; eso no es amor. Nos dijeron que la felicidad es una piel suave, un lugar de vacaciones. No son esas cosas, pero tenemos maneras sutiles de hacer que nuestra felicidad dependa de esas cosas, tanto dentro como fuera de nosotros. Decimos: "Me niego a ser feliz hasta que desaparezca mi neurosis". Le tengo buenas noticias: puede ser feliz ahora mismo, con la neurosis. ¿Quiere noticias todavía mejores? Hay una sola razón por la cual usted no está experimentando lo que en la india llamamos anand: felicidad, felicidad. Hay una sola razón por la cual usted no es feliz en este momento: porque está pensando o concentrándose en lo que no tiene. De otra manera, sería feliz. Usted se está concentrando en lo que no tiene. Pero ahora mismo usted tiene todo lo que necesita para ser feliz.


Jesús hablaba de sentido común con los laicos, con los hambrientos, con los pobres. Les estaba dando buenas noticias: Tómela, es suya. Pero ¿quién escucha? A nadie le interesa; la gente prefiere estar dormida.

Anthony de Mello

viernes, 5 de septiembre de 2014

V - LAS CHARLAS DE OSHO


La realidad está justo ahí siempre esperando cerca de tu corazón, cerca de tus ojos, cerca de tus manos. Puedes tocarla, puedes sentirla, puedes vivirla, pero no puedes «pensarla». Se puede ver, se puede sentir, se puede tocar; pero no se puede «pensar». Intenta entender la naturaleza del pensamiento. El pensamiento siempre es acerca de, nunca es directo. Puedes ver la realidad, pero si piensas en ella tendrá que ser acerca de y ese «acerca de» es la trampa, porque cuando piensas acerca de algo ya te has alejado de ello. «Acerca de» quiere decir indirectamente. «Acerca de» quiere decir que no verás la flor aquí y ahora, que pensarás acerca de ella, y ese «acerca de» se convertirá en una barrera. A través de este «acerca de» nunca llegarás a esta flor.
Ver es algo directo, tocar es algo directo; pero pensar es algo indirecto. Es por eso que el pensar no toca la realidad. Un amante puede conocer la realidad, hasta un bailarín puede conocerla, un cantante puede sentirla, pero un pensador sigue sin tocarla.
He oído acerca de un filósofo judío. Era un campesino ordinario pero muy filosófico. Se llamaba Yossel. Pensaba acerca de todo, como suelen hacer los filósofos. Le era muy difícil hacer nada porque el pensar llenaba todo su tiempo, y cuando por fin estaba listo ya había pasado la oportunidad.
Una vez fue al mercado de una aldea cercana para vender su trigo. Le dijo a su esposa: «En cuanto haya vendido el trigo, te mandaré un telegrama». Vendió el trigo obteniendo una gran ganancia, y luego fue a mandar el telegrama; entró en la oficina de correos, rellenó el impreso de envío y empezó a pensar en qué poner.
Escribió: «Trigo vendido provechosamente. Llego mañana. Amor y besos, Yossel».
Entonces empezó a reflexionar y pensó: «Mi esposa se va a creer que me he vuelto loco. ¿Por qué "provechosamente"? ¿Acaso vendería el trigo con pérdidas?». Así que tachó la palabra "provechosamente". Entonces se preocupó más aún porque, si había cometido un error con una palabra, puede que hubiera cometido otros errores. Así que volvió a leerlo todo parándose a pensar en cada palabra. Y pensó: «¿Por qué poner: "Llego mañana"? ¿Acaso voy a regresar el mes que viene? ¿El año que viene? Ella ya sabe que voy a regresar tan pronto como haya vendido el trigo». Así que tachó las palabras "llego mañana".
Más tarde pensó: «Mi esposa también sabe que he venido a vender el trigo, ¿entonces para que escribir: "Trigo vendido"? Y también tachó eso.
Entonces se echó a reír y dijo: «Le estoy escribiendo a mi propia esposa, ¿para qué le voy a poner "amor y besos"? ¿Acaso le estoy escribiendo a la esposa de otro? ¿Acaso es su cumpleaños o algo por estilo?». Y también tachó eso.

Ya sólo quedaba su nombre: Yossel. Y se dijo a sí mismo: «¿Yossel, te has vuelto loco? Tu mujer ya sabe tu nombre». Así que rompió el telegrama, contento de haberse ahorrado un dinerillo y algunas palabras sin sentido.
Pero así es como son las cosas: si vas pensando «acerca de», te pierdes la vida entera; poco a poco vas tachándolo todo. Y al final hasta tú acabas tachado; no solamente quedan tachadas las palabras, sino que al final hasta tú quedas tachado. El pensar se convierte en humo; todo se vuelve humo y se acaba.
Hacer algo se vuelve imposible; ni siquiera puedes mandar un telegrama. La acción se vuelve imposible porque es algo directo, y el pensar es algo indirecto. Nunca se encuentran.
Este es el problema que hay en el mundo. La gente que piensa, nunca actúa; y los que no piensan, actúan. El mundo es un caos. Los estúpidos continúan actuando porque nunca piensan, se meten de cabeza en todo. Los Hitlers, los Napoleones, los Maos, siempre están haciendo cosas, y la gente sabia, los llamados pensadores (Aristóteles, o Kant, o Hegel), siempre están pensando y nunca hacen nada.
El problema para un hombre que busca la realidad es cómo parar el círculo vicioso del pensar y aun así ser consciente. Porque los estúpidos tampoco piensan, pero no son conscientes. Sé consciente; la energía que va al pensar tiene que volverse consciencia. La consciencia que se mueve en un círculo vicioso al pensar tiene que conservarse, tiene que purificarse. El pensar tiene que parar, el girar de la consciencia tiene que parar, pero la consciencia no. La consciencia tiene que cristalizarse y la acción tiene que permanecer, la acción no debe parar.
Al unir la consciencia y la acción inmediatamente alcanzas la realidad. Y no sólo tú, sino que crearás una situación en la que otros también podrán encontrar la realidad. Te convertirás en el ambiente, en el clima alrededor del cual las cosas empezarán a ocurrir. Esto es lo que ocurrió con Buda, con Sosan, con Chuang Tzu.
Recuerda: la acción es buena; el pensar es un círculo vicioso, nunca te lleva a ninguna parte. Así que hay que dejar de pensar pero no de actuar. Hay gente que continuará pensando; dejará de hacer. Eso es lo que ocurre cuando una persona renuncia a la vida, se va a la selva, a los Himalayas. Renuncia a la acción, no al pensar. Renuncia al mundo en el que se necesita la acción. Renuncia a la propia realidad, porque es a través de la acción que te pones en contacto con la realidad. Ver es una acción, moverse es una acción, danzar es una acción, pintar es una acción. Cuando haces cualquier cosa, sea lo que sea, te pones en contacto con la realidad.

Osho.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

SOBRE LA DEPENDENCIA




Algunos de ustedes se preguntan si existe un área gris antes de que algo se convierta en un apego, antes de que tenga lugar la identificación. Digamos que muere un amigo. Parece bien y muy humano sentir algo de tristeza. Pero ¿qué reacción? ¿Compasión de sí mismo? ¿Qué será lo que le produce aflicción? Piense en eso. Lo que le estoy diciendo le parecerá terrible, pero ya le dije, vengo de otro mundo. Su reacción es de pérdida personal ¿verdad? Le produce lástima el "mi", o se conduele de otras personas a quienes su amigo alegraba. Por eso quiere decir que le producen lástima otras personas a quienes les producen lástima ellas mismas. Si no se conduelen de ellas mismas, ¿de qué podrían condolerse? Nunca sentimos tristeza cuando perdemos algo a lo que le hemos permitido ser libre, que no hemos tratado de poseer. La tristeza es una señal de que hice depender mi felicidad de esta cosa o persona, al menos en alguna medida. estamos tan acostumbrados a oír lo contrario de esto, que lo que digo suena inhumano, ¿no es verdad?


Es lo que los místicos nos han dicho. No estoy diciendo que el "mi", el yo condicionado, no regrese algunas veces a sus esquemas habituales. Así es como hemos sido condicionados. Pero surge la pregunta de si es concebible vivir una vida en la que usted esté tan totalmente solo que no dependa emocionalmente de nadie.
Todos dependemos unos de otros para todo tipo de cosas, ¿no es verdad?, Dependemos del carnicero, del panadero, del fabricante de velas. Interdependencia. ¡Eso está bien! Organizamos una sociedad de esta manera, y les asignamos funciones diferentes a personas diferentes para el bienestar de todos, de manera que funcionemos mejor y vivamos con mayor eficacia - al menos así lo esperamos. Pero depender psicológicamente de otra persona -¿qué implica eso? Significa depender de otro ser humano para mi felicidad.

Piense en eso. Porque si lo hace, la próxima cosa que usted va a hacer - tenga consciencia de ello o no, - es exigir que los demás contribuyan a su felicidad. Entonces habrá otro paso: temor, temor a perder, temor a estar alienado, temor a ser rechazado, un control mutuo. El amor perfecto expulsa el temor. En donde hay amor no hay exigencias, no hay expectativas, no hay dependencia. Yo no exijo que usted me haga feliz; mi felicidad no está en usted. Si usted me dejara, no me condolería de mí mismo; yo disfruto enormemente de su compañía, pero no me aferro.

Yo disfruto sin aferrarme. Lo que realmente disfruto no es usted; es algo más grande que usted y yo. Es algo que descubrí, una especie de sinfonía, una especie de orquesta que interpreta una melodía en su presencia, pero cuando usted se va, la orquesta no se detiene. Cuando me encuentro con otra persona, la orquesta interpreta otra melodía, la cual también es agradable. Y cuando estoy solo, continúa tocando. Tiene un gran repertorio y nunca deja de tocar.

De eso se trata el despertar. También por eso estamos hipnotizados, nos lavan el cerebro, estamos dormidos. Parece terrible preguntar, pero ¿puede decirse que usted me ama si se aferra y no me deja ir? ¿Si no me permite ser? ¿Puede decirse que me ama si me necesita psicológica o emocionalmente para su felicidad? Esto contradice la enseñanza universal de todas las escrituras, todas las religiones, todos los místicos. "¿Cómo pudimos pasarlo por alto durante tantos años?" Repetidamente me digo a mí mismo: ¿Cómo fue posible que no lo viera? Cuando uno lee estas cosas radicales en las escrituras, se pregunta: ¿Este hombre está loco? Pero después de un tiempo empieza a pensar que todos los demás están locos. "Si no renuncias a todo lo que posees, no puedes ser mi discípulo". Hay que dejarlo todo. No se trata de un renunciamiento físico, comprendan; eso es fácil. Cuando sus ilusiones se acaban, por fin uno esta en contacto con la realidad, y créanme, nunca volverá a sentirse solo, nunca más.

La soledad no se cura con la compañía humana. La soledad se cura con el contacto con la realidad. Tengo muchísimo que decir sobre eso. El contacto con la realidad, la desaparición de nuestras ilusiones, el contacto con lo real. Sea lo que sea, no tiene nombre. Solamente podemos conocerlo abandonando lo que es irreal. Usted puede saber lo que es la soledad cuando deja de aferrarse, cuando renuncia a su dependencia. Pero el primer paso para lograrlo es que lo vea como deseable. Si no lo ve como deseable, ¿cómo puede llegar a acercarse?

Piense en su soledad. ¿Desaparecería por la compañía humana? Ésta sólo servirá de distracción. Adentro hay un vacío ¿no es así? Y cuando el vacío sale a la superficie, ¿qué hace usted? Huye, enciende el televisor, enciende el radio, lee un libro, busca compañía humana, busca entretenimiento, busca distracción. Todo el mundo hace eso. Actualmente esto es un gran negocio, una industria organizada para distraernos o entretenernos.

Despertar  
Anthony de Mello


lunes, 1 de septiembre de 2014

IV - LAS CHARLAS DE OSHO



Ocurrió una vez que:
Mulla Nasrudin estaba enfermo y fue hospitalizado. Al rato alguien llamó a la puerta y entró una mujer de aspecto enérgico. Ella dijo: «Soy su médico. Desnúdese, he venido a examinarle».
Mulla preguntó: «¿Del todo?».
La doctora contestó: «Sí, del todo».
Así que se desnudó. La mujer lo examinó. Y luego le dijo: «Ya puede usted acostarse. ¿Tiene alguna pregunta que hacer?». Mulla Nasrudin contestó: «Sólo una: ¿por qué se ha molestado en llamar a la puerta?».

La mujer respondió: «La fuerza de la costumbre».
Los viejos hábitos persisten hasta en tus gestos. Los hábitos son fáciles de mantener porque no necesitas ser consciente de ellos; se mantienen por sí solos. Ser consciente es difícil, porque para ti nunca ha sido un hábito.
Eliges fácilmente; condenas y aprecias fácilmente; rechazas y aceptas con mucha facilidad. Dices: «Esto está bien, o esto está mal», con demasiada facilidad, porque se ha convertido en un hábito a través de miles de vidas; siempre has estado eligiendo. Es un fenómeno mecánico.
Sin ninguna consciencia, en el momento en que ves algo, ya lo has juzgado y decidido. Ves una flor y dices: «Es hermosa», o: «No es hermosa». Inmediatamente entra el juicio (con la percepción, entra el juicio) entonces nunca serás capaz de permanecer en el medio.
Alguien que fue a ver a Chuang Tzu le comentó, refiriéndose a un hombre del pueblo: «Es un pecador, un hombre realmente malo, un ladrón»; y le criticó en muchos sentidos Chuang Tzu le escuchó y luego dijo: «Pero toca la flauta maravillosamente».
Luego llegó un segundo hombre (el primero estaba todavía allí sentado) y le dijo refiriéndose al mismo hombre: «Es un excelente flautista».

Chuang Tzu dijo: «Pero es un ladrón».
Ambos estaban presentes, así que exclamaron: «¿Qué quieres decir?».
Chuang Tzu dijo: «Sólo estaba equilibrando la cosa un poco; y además ¿quién soy yo para juzgar a nadie? Ese hombre es un ladrón y un buen flautista. Para mí no hay ni rechazo ni aceptación. Yo no hago ninguna elección. Él es lo que es. ¿Quién soy yo para juzgar o elegir un extremo u otro? Para mí no es ni bueno ni malo. Él es él mismo y sólo a él le concierne. ¿Quién soy yo para decir nada? Si digo algo es tan sólo para equilibraos a vosotros dos».
Es difícil no elegir, pero inténtalo; en todo... Cuando sientas odio, trata de irte al medio. Cuando sientas amor, trata de irte al medio. Lo que sea que sientas intenta irte al medio. Y te sor prenderás de que hay un punto entre cada dos extremos donde ambos dejan de ser; donde no sientes odio ni sientes amor. Esto es lo que Buda llama upeksha, indiferencia. Indiferencia no es la palabra adecuada.
Upeksha quiere decir: un punto tan en el medio que no eres ni esto ni aquello. No puedes decir «Amo», ni «Odio». Sencillamente no puedes decir nada, estás simplemente en el medio. No te identificas. Ocurre una transcendencia, y esa transcendencia es el florecimiento. Esa es la madurez que hay que alcanzar, la meta.

Negar la realidad de las cosas
es no ver su realidad;
afirmar el vacío de las cosas
es no ver su realidad.
Cuanto más hablas y piensas acerca de ello,
más te alejas de la verdad.
Deja de hablar y de pensar,
y no habrá nada

que no puedas saber.

Osho.

sábado, 30 de agosto de 2014

VI - CONVERSANDO CON ANTHONY DE MELLO




Cuando estás enamorado, te sorprendes a ti mismo mirando a todo el mundo con ojos distintos; te vuelves generoso, compasivo, bondadoso, donde antes tal vez eras duro y mezquino. E, inevitablemente, los demás comienzan a reaccionar para contigo de la misma manera, y no tardas en comprobar que vives en un mundo de ternura que tú mismo has creado. En cambio, cuando lo que predomina en ti es el mal humor y te irritas fácilmente y te muestras ruin, suspicaz y hasta paranoide, enseguida compruebas que todo el mundo reacciona ante ti de manera negativa, y te encuentras viviendo en un mundo hostil, creado por tu mente y tus emociones.

¿Cómo podrías intentar crear un mundo feliz, amable y pacífico? Aprendiendo el sencillo y hermoso, aunque arduo, "arte de mirar". Se trata de hacer lo siguiente: cada vez que te encuentres irritado o enojado con alguien, a quien tienes que mirar es a ti, no a esa persona. Lo que tienes que preguntarte no es: "¿Qué le pasa a ese individuo?", sino: "¿Qué pasa conmigo, que estoy tan irritado?". Intenta hacerlo ahora mismo. Piensa en alguna persona cuya sola presencia te saque de quicio y formúlate a ti mismo esta dolorosa pero liberadora frase: "La causa de mi irritación no está en esa persona, sino en mí mismo". Una vez dicho esto, trata de descubrir por qué y cómo se origina esa irritación. En primer lugar, considera la posibilidad, muy real, de que la razón por la que te molestan los defectos de esa persona, o lo que tú supones que lo son, es porque tú mismo tienes esos defectos; lo que ocurre es que los has reprimido, y por eso los proyectas inconscientemente en el otro. Esto sucede casi siempre, aunque casi nadie lo reconoce. Trata, pues de descubrir los defectos de esa persona en tu propio interior, en tu mente inconsciente, y tu irritación se convertirá en agradecimiento hacia dicha persona que con su conducta te ha ayudado a desenmascararte.

Otra cosa digna de considerar es la siguiente: ¿No será que lo que te molesta de esa persona es que sus palabras o su comportamiento ponen de relieve algo de tu vida y de ti mismo que tú te niegas a ver? Fíjate cómo nos molestan el místico y el profeta que parecen alejarse mucho de lo místico o de lo profético cuando nos sentimos cuestionados por sus palabras o por su vida.

Una tercera cosa también está muy clara: tú te irritas contra esa persona porque no responde a las expectativas que has sido "programado" para abrigar respecto a ella. Tal vez tengas derecho a exigir que esa persona responda a tu "programación" siendo, por ejemplo, cruel o injusta. en cuyo caso no es preciso que sigas considerando esto. Pero, si tratas de cambiar a esa persona o de poner fin a su comportamiento, ¿no serías mucho más eficaz si no estuvieras irritado? La irritación sólo conseguirá embotar tu percepción y hacer que tu acción sea menos eficaz. Todo el mundo sabe que, cuando un deportista pierde los nervios, la calidad de su juego decrece, porque la pasión y el acaloramiento le hacen perder coordinación. En la mayoría de los casos, sin embargo, no tienes derecho a exigir que la otra persona responda a tus expectativas; otras personas en tu lugar, ante dicho comportamiento, no experimentarían irritación alguna. No tienes más que pensar detenidamente en esta verdad, y tu irritación se diluirá. ¿No es absurdo por tu parte exigir que alguien viva con arreglo a los criterios y normas que tus padres te han inoculado?


Finalmente, he aquí otra verdad que deberías considerar: teniendo en cuenta la educación, la experiencia y los antecedentes de esa persona seguramente no puede dejar de comportarse como lo hace. Alguien ha dicho, con mucho acierto, que comprender todo es perdonar todo. Si tú comprendes realmente a esa persona, la considerarás como una persona deficiente, pero no censurable, y tu irritación cesará al instante. Y enseguida comprobarás que comienzas a tratar a esa persona con amor y que ella te responde del mismo modo, y te encontrarás viviendo en un mundo de amor que tú mismo has creado.

Anthony de Mello.