viernes, 31 de enero de 2014

ESCUCHANDO A ECKHART TOLLE



El Despertar

El despertar es un cambio de conciencia consistente en el divorcio entre el pensamiento y la conciencia. En la mayoría de los casos no es un suceso puntual sino un proceso. También es un proceso incluso para las pocas personas que experimentan un despertar súbito, dramático y aparentemente irreversible. Es un proceso en el cual el nuevo estado de conciencia toma posesión gradualmente transformando todo lo que la persona hace y convirtiéndose así en parte integral de la vida.
En lugar de permanecer perdidos en nuestros pensamientos, cuando despertamos reconocemos que somos el observador consciente. Es entonces cuando el pensamiento deja de ser la actividad autónoma y egoísta que domina nuestra vida. La conciencia asume las riendas y el pensamiento, en lugar de tener el control de la vida, pasa a servir a la conciencia. La conciencia es la conexión consciente con la inteligencia universal. Otra palabra para describirla es la Presencia: la conciencia sin pensamiento.
El inicio del proceso del despertar es un acto de gracia. No podemos hacer que suceda ni tampoco prepararnos para él ni acumular créditos para merecerlo. No hay una secuencia clara de pasos lógicos que conduzca al despertar, aunque eso sería lo que le encantaría a la mente. No tenemos que hacernos merecedores primero. Puede llegarle al pecador antes que al santo, pero no necesariamente. Es por eso que Jesús se relacionaba con toda clase de gente y no solamente con las personas respetables. No hay nada que podamos hacer para provocar el despertar. Lo que hagamos será cosa del ego, que estará buscando agregar el despertar o la iluminación a la lista de sus posesiones más preciadas para engrandecerse y adquirir todavía más importancia. De esa manera, en lugar de despertar, añadimos a la mente el concepto del despertar o la imagen de lo que es una persona iluminada, y nos esforzamos por vivir de acuerdo con esa imagen. Esforzarnos por ser como la imagen que tenemos de nosotros mismos o que otros tienen de nosotros no es vivir una vida auténtica sino representar otro de los personajes inconscientes del ego. 
Por consiguiente, si no hay nada que podamos hacer con respecto al despertar, si es algo que ya ha sucedido o está por suceder, ¿cómo es posible que sea el propósito primario de la vida? ¿Acaso no está implícito en el propósito el hecho de poder hacer algo por lograrlo?
El primer despertar, el primer destello de conciencia sin pensamiento solamente sucede por la gracia, sin que hagamos nada. Si para usted este libro es incomprensible y no significa nada, es porque todavía no le ha llegado ese primer despertar. Sin embargo, si hay algo en su interior que responde a él, si de alguna manera reconoce algo de verdad en él, significa que ya ha entrado en el proceso. Una vez que se inicia el proceso, no hay marcha atrás, aunque el ego puede demorarlo. La lectura de este libro podrá ser el comienzo del despertar para algunas personas. Para otras, este libro ejercerá la función de ayudarlas a reconocer que ya han iniciado el proceso, y a intensificarlo y acelerarlo. Otra función es ayudar a la gente a reconocer su ego cada vez que trate de recuperar el control y de ensombrecer el surgimiento de la conciencia. En algunos casos, el despertar sucede cuando las personas se dan cuenta repentinamente de la clase de pensamientos que cruzan constantemente por su mente, especialmente los pensamientos negativos persistentes con los cuales quizás se hayan identificado durante toda la vida. Súbitamente se produce un estado de alerta que toma conciencia del pensamiento sin ser parte de él.
¿Cuál es la relación entre la conciencia y el pensamiento? La conciencia es el espacio en el cual existen los pensamientos cuando ese espacio ha tomado conciencia de sí mismo.
Después de haber visto el destello de la conciencia o la Presencia, aprendemos a conocerla de primera mano. En ese momento deja de ser simplemente un concepto mental y, por tanto, podemos tomar la decisión consciente de estar presentes en lugar de dejarnos arrastrar por pensamientos inútiles. Podemos invitar la Presencia a la vida, es decir, abrir espacio. Con la gracia de la conciencia viene la responsabilidad. Podemos optar por continuar como si nada hubiera sucedido, o podemos reconocer su importancia y aceptar que el surgimiento de la conciencia es lo más importante que puede sucedernos. Abrirnos a la conciencia y traer su luz a este mundo se convierte entonces en el propósito preponderante de la vida.
"Deseo conocer la mente de Dios", dijo Einstein. "Lo demás son detalles". ¿Qué es la mente de Dios? Conciencia. ¿Qué significa conocer la mente de Dios? Estar conscientes. ¿Cuáles son los detalles? El propósito externo y lo que quiera que suceda en el plano externo.
Así, quizás mientras usted espera que suceda algo significativo en su vida, podría no darse cuenta de que lo más importante que puede sucederle a un ser humano ya le ha sucedido: el comienzo del proceso de separación entre el pensamiento y la conciencia.
Muchas personas que se encuentran en las primeras etapas del proceso de despertar sienten que ya no saben a ciencia cierta cuál es su propósito externo. Aquello que mueve al mundo ya no las motiva. Al ver con tanta claridad la demencia de nuestra civilización, podrían sentirse aisladas hasta cierto punto de la cultura que las rodea. Hay quienes sienten que habitan en tierra de nadie, en medio de dos mundos. Ya el ego no dirige su destino pero la conciencia todavía no se ha integrado plenamente a sus vidas. No se ha producido la fusión entre el propósito interno y el propósito externo.

Fragmento del libro  "Una nueva Tierra",  de Eckhart Tolle

jueves, 30 de enero de 2014

¿QUE LE PREOCUPA?


                           
La vida es un banquete. Y lo trágico es que la mayoría de las personas se están muriendo de hambre. Realmente de eso es de lo que estoy hablando. Hay una bonita historia sobre unas personas que se hallaban en una balsa a cierta distancia de la costa de Brasil, y se estaban muriendo de sed. No sabían que el agua en la que estaban flotando era dulce, el río entraba en el mar con tanta fuerza que penetraba en él más de tres kilómetros, de modo que tenían agua dulce allí mismo. Pero no lo sabían. De la misma manera, estamos rodeados de alegría, felicidad, de amor. La mayoría de los seres humanos no lo saben. La razón: les lavaron el cerebro. La razón: están hipnotizados, están dormidos. Imagínense un mago que hipnotiza a alguien de manera que la persona ve lo no que está ahí y no ve lo que está ahí. De eso se trata. Arrepiéntanse y acepten la buena nueva. ¡Arrepiéntanse! ¡Despierten! No lloren por sus pecados. ¿Por qué llorar por pecados que cometieron cuando estaban dormidos? ¿van a llorar por lo que hicieron en estado hipnótico? ¿Por qué quieren ser como una persona hipnotizada? ¡Despierten! ¡Despierten! ¡Arrepiéntanse! ¡Tengan una mente nueva! ¡Adopten una nueva manera de ver las cosas! porque "¡El reino está aquí!" Son pocos los cristianos que toman eso en serio. Ya les dije a ustedes que lo primero que necesitan hacer es despertar, reconocer el hecho de que no les gusta que los despierten. Les gustaría más tener todas las cosas que en su estado hipnótico, les hicieron creer que eran tan preciosas y tan importantes para usted, y para su vida y su supervivencia. Además, comprendan. Comprendan que tal vez tienen ideas equivocadas, y que son estas ideas las que están influyendo en su vida y convirtiéndola en el desastre que es y manteniéndolos dormidos. Ideas sobre el amor, ideas sobre la libertad, ideas sobre la felicidad, y otras ideas. Y no es fácil escuchar a alguien que cuestiona esas ideas que son tan preciosas para ustedes.
Se han hecho estudios interesantes sobre el lavado de cerebro. Se ha revelado que le lavaron el cerebro a alguien cuando adopta o "introyecta" una idea que no es suya, que es de otro. Y lo increíble es que esa persona estaría dispuesta a morir por esa idea. ¿No es extraño?. La primera prueba de que a una persona le lavaron el cerebro e introyectó convicciones y creencias tiene lugar cuando se atacan esas convicciones y creencias, se siente aturdida, reacciona emocionalmente, Esa es una buena señal, - no infalible, pero si una buena señal - de que se trata de lavado de cerebro. La persona está dispuesta a morir por una idea que no fue suya. Los terroristas o los santos (así llamados) aceptan una idea, la tragan entera y están dispuestos a morir por ella, no es fácil escuchar, especialmente cuando uno se pone emocional con respecto a una idea. Y aunque no se ponga emocional, no le es fácil escuchar; siempre escucha de acuerdo a con su programación, con sus condicionamientos, con su estado hipnótico, con frecuencia interpreta todo lo que se dice en función de su estado hipnótico, o de su condicionamiento, o de su programación. Como esta joven que está escuchando una conferencia sobre agricultura y dice: "Excúseme señor, estoy completamente de acuerdo con usted con que el mejor abono es el abono de caballo maduro. ¿Nos podría decir, que edad debe tener el caballo?" ¿Ven en función de qué habla ella? todos tenemos nuestras opiniones, ¿no es verdad? Y escuchamos en función de esas opiniones. "Enrique, ¡Cómo has cambiado! Eras alto y ahora eres tan bajo. Eras fornido y ahora eres delgado. Eras rubio y ahora eres tan moreno. ¿que te pasó Enrique? Enrique dice: "Yo no soy Enrique, soy Juan". "Ah, ¡Cambiaste hasta de nombre!" ¿Cómo hacer que personas así escuchen?
Lo más difícil en el mundo es escuchar, es ver. No queremos ver. ¿Creen ustedes que un capitalista quiere ver lo que hay de bueno en el sistema comunista? ¿Creen ustedes que un comunista quiere ver lo que hay de bueno y saludable en el sistema capitalista? ¿Creen ustedes que un rico quiere mirar a los pobres? No queremos mirar, porque si lo hacemos, podemos cambiar. No queremos mirar. Si uno mira pierde el control de la vida que tiene tan precariamente armada y por eso para poder despertar, lo que más necesita uno no es energía, ni fuerza, ni juventud, ni siquiera una gran inteligencia lo que necesita por encima de todo es estar dispuesto a aprender algo nuevo. Las posibilidades de despertar están en proporción directa a la cantidad de verdad que uno puede aceptar sin huir. ¿Cuánta verdad están dispuestos a aceptar? De todas las cosas que aman, ¿cuántas están dispuestas a ver destruidas, sin huir? ¿cuán dispuestos están a pensar en algo que no les sea familiar?
La primera reacción es el temor. No es que temamos lo desconocido. Uno no puede temer lo que no conoce nadie teme lo desconocido. Lo que uno realmente teme, es la pérdida de lo conocido. Eso es lo que teme.
A manera de ejemplo, dije que todo lo que hacemos está tocado de egoísmo. No es fácil oír eso. Pero piensen por un minuto, Profundicemos un poco más en eso: Si todo lo que ustedes hacen proviene del egoísmo - ilustrado o no- ¿cómo les hace sentir eso a ustedes con respecto a su caridad y a todas sus obras buenas? ¿Qué les pasa a ellas? He aquí un pequeño ejercicio: Piensen en todas las buenas obras que han hecho o en algunas de ellas (porque sólo les voy a dar unos pocos segundos). Ahora comprendan que realmente surgieron del egoísmo supiéranlo ustedes o no. ¿Qué le pasa a su orgullo? ¿Qué le pasa a su vanidad? ¿Qué le pasa a esos agradables sentimientos suyos, a esa palmadita de felicitación en la espalda cada vez que hizo algo que lo hacía sentir tan caritativo? Todo queda aplastado, ¿no es así? ¿Qué le pasa a ese sentimiento de superioridad frente a su vecino a quien usted consideraba tan egoísta? Todo cambia. ¿no es verdad? "Bueno", dirá usted, "mi vecino tiene gustos menos refinados que los míos".
Usted es una persona peligrosa, realmente lo es. Parece que Jesucristo tuvo menos problemas con otra clase de personas que con la clase de usted. Muchos menos problemas. Él tuvo problemas con personas que realmente estaban convencidas de que eran buenas. Las personas de otra clase parece que no le crearon muchos problemas, las que eran abiertamente egoístas y lo sabían. ¿Pueden ver ustedes cuán liberador es eso? ¡Vamos, Despierten! Eso es liberador. ¡Es maravilloso! ¿Está usted deprimido? Tal vez lo esté. ¿No es maravilloso darse cuenta que usted no es mejor que nadie en el mundo? ¿No es maravilloso? ¿Está desilusionado? ¡Mire, lo hemos sacado a la luz! ¿Qué le pasa a su vanidad? A usted le gustaría sentir que es mejor que otros. Pero mire cómo hemos sacado a la luz esa falacia.

Charlas públicas de Anthony de Mello. 


miércoles, 29 de enero de 2014

ESCUCHANDO A ANTHONY DE MELLO

LA FARSA DE LA CARIDAD

La caridad es realmente el amor propio disfrazado de altruismo. Usted dice que es muy difícil aceptar que puede haber ocasiones en que usted no está realmente tratando de ser amoroso o confiado. Simplifiquémoslo lo más posible. Hagámoslo tan brusco y tan extremo como sea posible, al menos para empezar. Hay dos tipos de egoísmo el primer tipo es el que consiste en darme gusto de darme gusto, eso es lo que generalmente llamamos egoísmo. El segundo tipo es el que consiste de darme el placer de agradar a los demás. Éste sería un tipo más refinado de egoísmo.
El primero es muy obvio, pero el segundo está oculto, muy oculto, y por eso es más peligroso, porque llegamos a pensar que realmente somos maravillosos. Pero, al fin y al cabo, tal vez no seamos tan maravillosos.
Usted, señora, dice que, en su caso, vive sola, y que va a la parroquia y dedica varias horas de su tiempo. Pero también admite que lo hace por una razón egoísta - Usted necesita que la necesiten - y usted también sabe que necesita que la necesiten de una manera que haga sentir que está contribuyendo con algo al mundo. Pero también admite que, como ellos también la necesitan, es un intercambio.
¡Usted está a punto de entender! Tenemos que aprender de usted. Eso es lo correcto. Usted dice: "Doy algo, recibo algo". Está en lo cierto. Voy a ayudar, doy algo, recibo algo, eso es bello, eso es verdad, eso es real. Eso no es caridad, eso es el amor propio ilustrado.
Y usted, señor, usted señala que en el fondo, el Evangelio de Jesús es un evangelio del egoísmo. Logramos la vida eterna por nuestros actos de caridad. "Venid, benditos de mi padre. Cuando tuve hambre me disteis de comer... etc.". Usted dice que eso confirma lo que dije. Cuando miramos a Jesús, dice usted, vemos que en el fondo sus actos de caridad fueron fundamentalmente actos de egoísmo, ganar almas para la vida eterna. Y usted ve eso como todo el impulso y el significado de la vida: el logro del egoísmo por medio de los actos de caridad
Muy bien, pero vea usted: Usted está haciendo algo de trampa porque trajo la religión a este asunto. Eso es legítimo. Es válido. Pero ¿que tal si hablo de los Evangelios, de la Biblia, de Jesús, hacia el final de este retiro? Por ahora diré esto para complicarlo aún más. "Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber", y ¿ellos que responden? ¿ cuando? ¿cuando lo hicimos? ¡No lo sabíamos!. ¡No tenían consciencia de ello! A veces tengo una horrible fantasía en la que el Rey dice:
- Tuve hambre y me disteis de comer.
Y la gente que está a la derecha dice:
- Así es señor, nosotros lo sabemos.
- No les estaba hablando a ustedes - les dice el Rey- No es así; ustedes no debían saberlo.
¿No les parece interesante? Pero ustedes saben. Ustedes conocen el placer interior cuando hacen obras de caridad. ¡Ajá! ¡Así es! Es lo opuesto de alguien que dice: "¿Qué tenía de extraordinario lo que hice? Hice algo, obtuve algo. No tenía ni idea de que estaba haciendo algo bueno. Mi mano izquierda no sabía lo que estaba haciendo mi mano derecha". Miren: Un bien nunca es tan bueno como cuando usted no sabe que es bueno. O como diría el gran Sufí: "Un santo es santo hasta que lo sabe".
Algunos de ustedes objetan esto, Ustedes dicen: " ¿No es el placer que recibo cuando doy, no es eso la vida eterna aquí y ahora?" No sabría decir. Yo llamo al placer, placer, y nada más. Al menos por el momento, hasta que hablemos de la religión, posteriormente. Pero quiero que comprendan algo desde el principio: que la religión no está - repito: no está- necesariamente conectada con la espiritualidad. Por favor, mantengan la religión fuera de esto por ahora.
Muy bien, ustedes preguntan: ¿Qué decir del soldado que cae sobre una granada para evitar que ésta hiera a otros? ¿y qué decir del hombre que se subió a un camión lleno de dinamita y lo llevó hasta el campo norteamericano en Beirut? ¿Qué decir de él? "No hay amor más grande que éste
pensaba lo mismo. Él creía que se iría al cielo. Así es. Lo mismo que el soldado que cayó sobre la granada.
Estoy tratando de llegar a visualizar una acción en la que no esté el ego, en la que usted esté despierto y lo que hace, lo haga a través de usted. En ese caso, su acción se convierte en una celebración. "Hágase en mí". No estoy excluyendo eso. Pero cuando usted lo hace, estoy buscando el egoísmo. Aunque sea solamente: "Me recordarán como un gran héroe", o " Yo no podría vivir si no lo hiciera. No podría vivir con el pensamiento de que huí". Pero recuerden, no estoy excluyendo el otro tipo de acción. Nunca dije que no hubiera ninguna acción en la que no esté el ego. Tal vez la haya. Tendremos que explorar eso. Una madre que salva a un niño - que salva a su hijo, dicen ustedes. Pero ¿a qué se debe que no salve al hijo de su vecina? Es el suyo. Es el soldado que muere por su país. Muchas de estas muertes me inquietan. Me pregunto: ¿Son ellas el resultado de un lavado de cerebro? Los mártires me inquietan. Creo que con frecuencia les lavaron el cerebro. A los mártires musulmanes, a los mártires hindúes, a los mártires budistas, a los mártires cristianos ¡Les lavaron el cerebro!.
Ellos tienen la idea de que deben morir, de que la muerte es una gran cosa. No sienten nada, van derecho. Pero no todos ellos, de modo que escúchenme bien. No dije que todos ellos, pero tampoco excluiría la posibilidad. A muchos comunistas les lavan el cerebro (ustedes están dispuestos a creerlo). Tanto les lavan el cerebro que están dispuestos a morir. A veces pienso que el proceso que usamos para producir, por ejemplo, a un San Francisco Javier, podría ser exactamente el mismo proceso utilizado para producir terroristas. Un hombre podría hacer un retiro espiritual de treinta días, y salir de él inflamado de amor a Cristo, y sin embargo, sin la menor consciencia de sí mismo. Ni la más mínima. Podría hacer sufrir, se cree santo. No pretendo hablar mal de Francisco Javier, quien posiblemente era un gran santo, pero era difícil vivir con él. Ustedes saben que era un superior terrible, ¡realmente lo era! hagan una investigación histórica. Ignacio siempre tenía que intervenir para deshacer el daño que este buen hombre hacía por su intolerancia. Hay que ser bastante intolerante para lograr lo que él logró. Adelante, adelante, adelante, adelante, sin importar cuántos cadáveres quedaban a la vera del camino. Algunos críticos de Francisco Javier defienden exactamente eso. Acostumbraba expulsar a los hombres de nuestra Compañía, y ellos apelaban a Ignacio, quien les decía: "Venga a Roma y conversaremos". Y, a hurtadillas, Ignacio volvía a recibirlos. ¿Qué tanta consciencia había en esta situación? Quienes somos para juzgar, no lo sabemos.
No estoy diciendo que no haya motivaciones puras. Estoy diciendo que ordinariamente todo lo que hacemos es en nuestro propio interés. Todo. Cuando usted hace algo por amor a Cristo, ¿es eso egoísmo? Si. Cuando hace algo por amor a alguien, lo hace por su propio interés. Tendré que explicarlo: Imagínese que usted vive en Fénix y que alimenta a más de quinientos niños todos los días. ¿Lo hace sentirse bien? ¿Acaso esperaría que lo hiciese sentirse mal? Pero a veces ocurre. Y ello se debe a que algunas personas hacen cosas para no sentirse mal. Y llaman a esto caridad. Actúan por sentimiento de culpa. eso no es amor. Pero a Dios gracias, usted hace las cosas por la gente, y eso le parece agradable. ¡Maravilloso! Usted es un individuo sano porque actúa en su propio interés. eso es sano.
Resumiré lo que estaba diciendo sobre la caridad sin egoísmo: Dije que había dos tipos de egoísmo; tal vez debiera haber dicho tres. El primero es cuando me doy el gusto de darme gusto; el segundo es cuando me doy el gusto de agradar a los demás. Uno no debe enorgullecerse de eso; no debe creerse una gran persona; es una persona muy ordinaria, pero tiene gustos refinados, sus gustos son buenos, no la calidad de su espiritualidad. Cuando era niño, le gustaba la Coca- Cola, ahora es mayor y le gusta la cerveza fría en un día caluroso. Ahora tiene mejor gusto. Cuando era niño le encantaban los chocolates; ahora que es mayor le gusta una sinfonía, le gusta un poema. Tiene mejor gusto. Pero de todas maneras, está obteniendo su propio placer, con la diferencia de que ahora se trata del placer de agradar a los demás. Luego está un tercer tipo, que es el peor, cuando uno hace algo bueno para no sentirse mal. Lo detesta, está haciendo sacrificios por amor, pero se queja. ¡Ah! Que poco se conoce a sí mismo si cree que no hace las cosas de esta manera.
Si me dieran un dólar cada vez que hago cosas que me hacen sentirme mal , sería millonario. Ustedes saben cómo es:
-¿Podría conversar con usted esta noche, padre?
- Sí, ¡por supuesto!
No quiero conversar con él y odio hacerlo. Quiero ver ese programa de televisión esta noche, pero ¿cómo le digo que no? No tengo el valor para decirle que no. "Por supuesto", y estoy pensando: "¡Dios mío y ahora tengo que aguantármelo!".
Conversar con él no me hace sentirme bien, y no me hace sentir bien decirle que no, de modo que escojo el menor de los males, y le digo: "Muy bien, por supuesto". Me voy a sentir feliz cuando esto se acabe y pueda dejar de sonreírle, pero inicio la sesión con él.
-¿Cómo está usted?
- Maravillosamente - dice, y habla y habla sobre cómo le ha gustado este seminario.
Y yo pienso: "Oh, Dios, ¿cuándo irá al grano?" por fin se concreta el asunto, y yo, metafóricamente, lo estrello contra la pared; le digo:
- Bueno, cualquier idiota podría solucionar ese problema
- Y lo despido.
"¡Al fin me libré de él", digo. Y a la mañana siguiente, durante el desayuno (porque lamento haber sido tan descortés) me le acerco y le digo:
-¿Cómo van las cosas?
- Bastante bien, contesta, y luego agrega: Mire, lo que me dijo anoche, realmente me ayudó. ¿Podemos volver a conversar después del almuerzo?
¡Dios Mío!
Ése es el peor tipo de caridad, cuando uno hace algo para no sentirse mal. No tiene el valor de decir que no quiere que lo molesten. ¡Quiere que la gente piense que es un buen sacerdote! Cuando alguien manifiesta: " A mí no me gusta lastimar a la gente", yo le digo: " ¡No me diga! No se lo creo". No le creo a nadie que diga que no le gusta lastimar a la gente. Nos encanta lastimar a la gente, especialmente a algunas personas. Nos encanta. Y cuando es otra persona la que lastima a alguien, nos regocijamos. Pero no queremos nosotros mismos lastimar a otros ¡porque eso nos lastima a nosotros! Ahí lo tienen. Si somos nosotros los que lastimamos, los demás pensarán mal de nosotros. No nos apreciarán. Hablarán contra nosotros y eso ¡no nos gusta!


domingo, 26 de enero de 2014

LAS INTERESANTES CHARLAS DE ANTHONY DE MELLO




                                     ESCUCHE Y DESAPRENDA
 
A algunos nos despiertan las duras realidades de la vida. Sufrimos tanto que despertamos. Pero los seres humanos tropiezan con la vida una y otra vez. Todavía caminan como sonámbulos. Nunca despiertan. Trágicamente nunca se les ocurre que puede haber otra manera. Nunca se les ocurre que puede haber una manera mejor. Sin embargo, si la vida no lo ha golpeado a usted lo suficiente, y si no ha sufrido lo suficiente, entonces hay otra manera: escuchar. No quiero decir que usted tiene que estar de acuerdo con lo que estoy diciendo. Porque el acuerdo o el desacuerdo tienen que ver con las palabras y los conceptos y las teorías; no tienen nada que ver con la verdad. La verdad nunca se expresa con palabras. La verdad se percibe de repente, como resultado de cierta actitud. De manera que usted puede no estar de acuerdo conmigo y, sin embargo, percibir la verdad. Pero tiene que haber una actitud de apertura, estar dispuesto a descubrir algo nuevo. Eso es lo importante, no que usted esté o no esté de acuerdo conmigo. Al fin y al cabo, la mayor parte de lo que estoy dando son realmente teorías. Ninguna teoría abarca adecuadamente la realidad. De manera que yo puedo hablarle a usted, no de la verdad, sino de los obstáculos de la verdad. Esos obstáculos los puedo describir. No puedo describir la verdad. Nadie puede hacerlo. Lo único que puedo hacer es describirle sus falsedades, para que pueda dejarlas. Lo único que puedo hacer por usted es desafiar sus creencias y el sistema de creencias que lo hace desdichado. Lo único que puedo hacer es ayudarle a desaprender. De eso se trata el aprendizaje en lo concerniente a la espiritualidad: desaprender, desaprender casi todo lo que nos han enseñado. Una disposición para desaprender, para escuchar.
¿Está usted escuchando, como lo hace la mayoría de la gente, con el fin de confirmar lo que ya piensa? Observe sus propias reacciones a medida que hablo. Con frecuencia se alarmará, o se conmocionará, o se escandalizará, o se irritará, o se disgustará, o se sentirá frustrado. O dirá: "¡Maravilloso!" ¿Pero está usted escuchando para ver si lo que oye le confirma lo que piensa? ¿O está escuchando para descubrir algo nuevo? Eso es importante. Es difícil para las personas que están dormidas. Jesús proclamó la Buena Nueva, y, sin embargo, fue rechazado. No porque fuera buena, sino porque era nueva.
Detestamos lo nuevo, ¡lo detestamos! Y cuanto más pronto aceptemos este hecho, mejor. No queremos nada nuevo, especialmente cuando es perturbador, especialmente cuando implica un cambio. Especialmente si implica decir: "Yo estaba equivocado". Recuerdo que me encontré en España con un jesuita de ochenta y siete años; fue superior y profesor mío en la India hace treinta o cuarenta años. Y asistió a un taller como éste. "Debería haberlo oído hace setenta años", me dijo. " Mire: he estado equivocado toda la vida". Dios, ¡escuchar eso!. Es como ver una de las maravillas del mundo. Eso, damas y caballeros, ¡es fe! Una apertura hacia la verdad, sin importar las consecuencias, sin importar hacia dónde lo lleve a uno. Eso es fe. No creencia sino fe. Las creencias le dan a uno mucha seguridad. Pero la fe es inseguridad. Uno no sabe. Uno está dispuesto a seguir y está abierto. ¡completamente abierto! Está dispuesto a escuchar. Y fíjense bien, estar abierto no significa ser crédulo, no significa tragar entero todo lo que diga el que habla. de ningún modo. Ustedes tienen que cuestionar todo lo que estoy diciendo. Pero cuestiónenlo desde una actitud de apertura, no de terquedad. Y cuestiónenlo todo. Recuerden estas hermosas palabras de Buda: "Los monjes y los eruditos no deben aceptar mis palabras por respeto sino que deben analizarlas, así como un orfebre analiza el oro, cortando, raspando, frotando, fundiendo".
Cuando uno hace eso, está escuchando. Ha dado un gran paso hacia el despertar. Como dije, el primer paso es estar dispuesto a admitir que uno no quiere despertar, que no quiere ser feliz. Dentro de uno hay toda clase de resistencias. El segundo paso es estar dispuesto a comprender, a escuchar, a cuestionar todo su sistema de creencias . No solamente su sistema de creencias religiosas, sus creencias políticas, sus creencias sociales, sus creencias psicológicas, sino todas sus creencias. Estar dispuesto a revisarlas todas, según la metáfora de Buda. Y les daré a ustedes muchas oportunidades para que realicen eso aquí.

sábado, 25 de enero de 2014

SOBRE EL DESEO DE FELICIDAD



Estaba diciendo que no queremos ser felices. Queremos otras cosas. O más exactamente: No queremos ser incondicionalmente felices. Estoy dispuesto a ser feliz siempre y cuando tenga esto y lo otro. Pero esto realmente es decirle a nuestro amigo o a nuestro Dios o a cualquiera:

"Tu eres mi felicidad. Si no te tengo, me niego a ser feliz".

Es muy importante comprender eso. No podemos imaginarnos la felicidad sin esas condiciones. Es muy cierto. No podemos imaginarnos la felicidad sin ellas. Nos han enseñado a cifrar en ellas nuestra felicidad.

De manera que eso es lo primero que debemos hacer si queremos despertar, que es lo mismo que decir:
Si queremos amar, si queremos ser libres, si queremos la alegría y la paz y la espiritualidad.
En ese sentido, la espiritualidad es lo más práctico que hay en el mundo.

Desafío a cualquiera a pensar en algo más práctico que la espiritualidad como la he definido. No como piedad, no como devoción, no como religión, no como adoración sino como espiritualidad -

¡Despertar! ¡despertar! veamos la angustia que hay en todas partes, veamos la soledad, veamos el temor, la confusión, el conflicto en el corazón de la gente, el conflicto interno, el conflicto externo.

Imagínense ustedes que alguien les muestra la manera de librarse de todo eso. Imagínense ustedes que alguien les muestra la manera de detener ese tremendo gasto de energía, de salud, de emoción que es el resultado de esos conflictos y de esa confusión.

¿Les gustaría?

Imaginemos que alguien nos muestra la manera de amarnos los unos a los otros, y de vivir en paz y con amor. ¿Pueden ustedes imaginarse algo más práctico que eso? Pero, en cambio, hay personas que piensan que los grandes negocios son más prácticos, que la política es más práctica, que la ciencia es más práctica. ¿De qué nos sirve llevar un hombre a la luna si no podemos vivir en la tierra?

¿La psicología es más práctica que la espiritualidad?. No hay nada más práctico que la espiritualidad. ¿que puede hacer el pobre psicólogo? Sólo puede aliviar la tensión. Yo soy psicólogo, y hago psicoterapia, y se me presenta este gran conflicto a veces, cuando tengo que escoger entre la psicología y la espiritualidad. Me pregunto si esto tiene sentido para alguno de los presentes. Para mí no tuvo sentido durante muchos años.

Voy a explicarlo: No tuvo sentido para mí durante muchos años, hasta que de pronto descubrí que la gente tiene que sufrir bastante en una relación para desilusionarse de todas las relaciones. ¿No es eso terrible? Tiene que sufrir bastante en una relación para que despierte y diga: ¡Ya me cansé! Tiene que haber una manera mejor de vivir que dependiendo de otro ser humano". ¿Y que estaba haciendo yo como psicoterapeuta?
Las personas llegaban con sus problemas de relación, sus problemas de comunicación, etc., y a veces, lo que hice les ayudó. Pero siento decir que a veces no les ayudó porque eso las mantenía dormidas. Tal vez debieran haber sufrido un poquito más. Tal vez deben llegar hasta el fondo y decir: "Estoy cansado de todo". Solamente cuando usted esté cansado de su cansancio podrá superarlo. La mayoría de la gente va a donde el siquiatra o un psicólogo para recibir alivio. Lo repito: para recibir alivio, no para curarse.
 
Hay una historia sobre Juanito, quien, según decían, era retardado mental. Pero evidentemente no lo era como lo verán. Juanito va a clase de cerámica en su escuela para niños especiales y toma su pedazo de arcilla y se pone a modelarla. Coge un pedacito de arcilla y se va al rincón del salón a jugar con ella. La maestra se acerca y le dice:
-¡Hola Juanito!
-¡Hola! - le contesta Juanito
-¿Qué es lo que tienes en la mano, Juanito?
- Esto es un poco de estiércol de vaca.
-¿Qué estás haciendo con ese estiércol?
- Estoy haciendo una maestra.
La maestra piensa: "Juanito tuvo una regresión", de modo que llama al director, que pasaba en ese momento y le dice:
- Juanito tuvo una regresión.
Entonces el director se acerca a Juanito y le dice:
-¡Hola! hijo.
-¡Hola! - Le contestó Juanito
-¿Qué es lo que tienes en la mano, Juanito?
- Un poco de estiércol de vaca
-¿Qué estás haciendo con el estiércol?
- Un director de escuela.
El director piensa que este caso es para el psicólogo de la escuela. "¡Llamen al psicólogo!" dice.
El psicólogo, un tipo inteligente. Se acerca a Juanito y le dice:
-¡Hola!
-¡Hola! - le contesta Juanito.
- Juanito, yo sé qué es lo que tienes en la mano.
-¿Qué?
- Un poco de estiércol de vaca.
- Correcto.
- Y yo sé que estás haciendo con él.
-¿Qué?
- Estás haciendo un psicólogo.
- Se equivoca. ¡No hay suficiente estiércol!
¡ Y decían que era retardado mental!


Anthony De Mello, Bombay, 1931 - Nueva York, 1987 

miércoles, 22 de enero de 2014

EL PECADO EN CONTRAPOSICION AL ERROR



Es esencial que no se confunda el error con el pecado, ya que esta distinción es lo que hace que la salvación sea posible. Pues el error puede ser corregido, y lo torcido enderezado. Pero el pecado, de ser posible, sería irreversible. La creencia en el pecado  está necesariamente basada  en la firme convicción de que son las mentes, y no los cuerpos, las que atacan. Y así, la mente es culpable y lo será siempre, a menos que una mente que no sea parte de ella pueda darle la absolución. El pecado exige castigo del mismo modo en que el error exige corrección, y la creencia de que el castigo es corrección es claramente una locura.
El pecado no es un error, pues el pecado comporta una arrogancia que la idea del error no posee. Pecar supondría violar la realidad, y lograrlo. El pecado es la proclamación de que el ataque es real y de que la culpabilidad está justificada. Da por sentado que el Hijo de Dios es culpable, y que, por lo tanto, ha conseguido perder su inocencia y también convertirse a sí mismo en algo que Dios no creó. De este modo, la creación se ve como algo que no es eterno, y la Voluntad de Dios como susceptible de ser atacada y derrotada. El pecado es la gran ilusión que subyace a toda la grandiosidad del ego. Pues debido a él, Dios Mismo cambia y se le priva de su Plenitud.


El Hijo de Dios puede estar equivocado, engañarse a sí mismo e incluso usar el poder de su mente contra sí mismo. Pero no puede pecar. No puede hacer nada que en modo alguno altere su realidad, o que haga que realmente sea culpable. Eso es lo que el pecado quisiera hacer, pues ese es su propósito. Mas a pesar de toda la salvaje demencia inherente a la idea del pecado, este sigue siendo imposible. Pues el costo del pecado es la muerte, y ¿podría acaso perecer lo que es inmortal?
Uno de los principales dogmas de la descabellada religión del ego es que el pecado no es un error sino la verdad, y que la inocencia es la que pretende engañarnos. La pureza se considera arrogancia, y la aceptación de nuestro ser como algo pecaminoso se percibe como santidad. Y es esta doctrina la que sustituye a la realidad del Hijo de Dios tal como su Padre lo creó, y tal como dispuso que fuera para siempre. ¿Es esto humildad? ¿O es más bien un intento de desgajar a la creación de la verdad, y de mantenerla aparte?
El ego siempre considerará injustificable cualquier intento de reinterpretar el pecado como un error. La idea del pecado es absolutamente sacrosanta en su sistema de pensamiento, y solo puede abordarse con respeto y temor reverente. Es el concepto  más "sagrado" del sistema del ego: bello y poderoso, completamente cierto, y protegido  a toda costa por cada una de las defensas que el ego tiene a su disposición. Pues en el pecado radica su "mejor" defensa, a la que todas las demás sirven. El pecado es su armadura, su protección y el propósito fundamental de la relación especial tal como el ego la interpreta.


Puede ciertamente afirmarse que el ego edificó su mundo sobre el pecado. Únicamente en un mundo así podría todo ser a la inversa. Esta es la extraña ilusión que hace que las nubes de la culpabilidad parezcan densas e impenetrables. La solidez que los cimientos de este mundo parecen tener descansa en ello. Pues el pecado ha hecho que la creación, de ser una Idea de Dios, pase a ser un ideal del ego: un mundo que él rige, compuesto de cuerpos inconscientes y capaces de caer presa de la corrupción y decadencia más absoluta. Si esto es un error, la verdad puede deshacerlo fácilmente, pues todo error puede ser corregido solo con que se le permita a la verdad juzgarlo. Pero si al error se le otorga el rango de verdad, ¿ante que se podría llevar? La "santidad" del pecado se mantiene intacta debido únicamente a este extraño mecanismo. En cuanto que verdad, el pecado es inviolable, y todo se lleva ante él para ser juzgado. Mas si es un error, es él el que tiene que ser llevado ante la verdad. Es imposible tener fe en el pecado, pues el pecado es falta de fe. Mas es posible tener fe en el hecho de que cualquier error puede ser corregido.
No hay un solo baluarte en toda la ciudadela fortificada del ego más celosamente defendido que la idea de que el pecado es real, y de que la expresión natural de lo que el Hijo de Dios ha hecho de sí mismo y de lo que es. Para el ego eso no es un error. Pues esa es su realidad: la "verdad" de la que nunca se podrá escapar. Ese es su pasado, su presente y su futuro. Pues de alguna manera se las ha arreglado para corromper a su Padre y hacerle cambiar de parecer por completo. ¡Llora, pues, la muerte de Dios, a Quien el pecado asesinó! Este sería el deseo del ego, que en su demencia cree haberlo logrado.
¿No preferirías que todo esto no fuese más que una equivocación, completamente corregible, y de la que fuese tan fácil escapar que rectificarla totalmente sería tan sencillo como atravesar la neblina y llegar hasta el sol? Pues eso es todo lo que es. Quizá te sientas tentado de coincidir con el ego en que es mucho mejor ser pecador que estar equivocado. Mas piensa detenidamente antes de permitirte a ti mismo tomar esa decisión. No la tomes a la ligera, pues es la elección entre el Cielo y el infierno.

Un Curso de Milagros
T, 19 III: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8.  


Gregorio García Alcalá
 22 de enero de 1014


martes, 21 de enero de 2014

LA VIDA ES SUEÑO







Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son. 


 
¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice!
Apurar, cielos pretendo,
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido;
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.
Sólo quisiera saber,
para apurar mis desvelos
(dejando a una parte, cielos,
el delito de nacer),
¿qué más os pude ofender.
para castigarme más?
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron
¿qué privilegios tuvieron
que yo no gocé jamás?
Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma.
ramillete con alas,
cuando las etéreas salas
corta con velocidad,
negándose a la piedad

del nido que deja en calma;
y teniendo yo más alma
¿tengo menos libertad?
 Nace el bruto, y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas
-gracias al docto pincel-,
cuando atrevido y cruel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto:
¿y yo, con mejor instinto,
tengo menos libertad?
Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío;
¿y yo, con más albedrío,
tengo menos libertad?
Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de las flores la piedad
que le da la majestad
del campo abierto a su huida;
y teniendo yo más vida,
tengo menos libertad?
En llegando a esta pasión,
 un volcán, un Etna hecho,
quisiera arrancar del pecho
pedazos del corazón:
¿qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe
privilegio tan süave,
exención tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave?

Pedro Calderón de la Barca
La vida es sueño se estrenó en 1635

sábado, 18 de enero de 2014

CHARLAS DE OSHO




La tostada está quemada

El que gobierna hombres vive en la confusión,
El que es regido por hombres vive apesadumbrado.
El Tao es por esta razón deseado,
ni para influenciar a los demás
ni ser influenciado por ellos.
La forma de aclarar la confusión y liberarse de los pesares,
es vivir con el Tao en la tierra del vacío.

Si un hombre está cruzando un río
y un bote vacío colisiona con el suyo,
incluso aunque sea un hombre de mal genio,
no se encolerizará mucho.
Pero si ve a un hombre en el otro bote,
le gritará para evitar el choque.
Y si éste desoye sus advertencias, vociferará
una y otra vez, y empezará a maldecir.
Y todo porque hay alguien en ese bote.
Así pues, si el bote hubiese estado vacío,
no hubiera gritado, 
ni se hubiese encolerizado.

 


Si tú puedes vaciar tu propio bote
cruzando el río del mundo,
nadie se te opondrá,
ni nadie buscará hacerte daño,
El árbol recto es el primero en ser cortado,
la fuente de agua clara es la primera en ser agotada.
Si deseas ahondar en tu sabiduría
y avergonzar al ignorante,
si deseas cultivar tu personalidad para eclipsar a otros,
una luz brillará a tu alrededor
como si te hubieras tragado al sol y a la luna,
y no podrás evitar la desgracia.

Un sabio ha dicho:
El que está satisfecho consigo mismo
ha hecho un trabajo sin valor alguno".
El éxito es el principio del fracaso,
la fama es el comienzo de la desgracia.
¿Quién puede liberarse a sí mismo
de las metas y de la fama
y descender y perderse
entre las multitudes?
El que así lo haga fluirá, como el Tao, sin ser visto,
discurrirá como la vida misma
sin nombre y sin hogar.
Simple es, sin distinciones.
A los ojos de todos aparece como un tonto.
Sus pasos no dejan huella.
No tiene poder alguno.
No alcanza nada, no tiene fama.
Puesto que no juzga a nadie,
nadie le juzga.
Así es el hombre perfecto:
su bote está vacío.


Charlas de Osho en el Chuang Tse Auditorium
en Poona, India.
















ni se hubiese encolerizado.