domingo, 16 de marzo de 2014

OPINIONES DE OSHO





Estoy embarazada. He decidido abortar y creía que estaba contenta con la decisión, pero desde entonces siempre que pienso en ello me siento triste**

Esta será una tristeza momentánea. Si quieres ser madre es que quieres meterte en problemas más graves, porque una vez que tengas el niño no será un asunto que se pueda resolver fácilmente.
La madre no puede tener su propio crecimiento, no puede trabajar; tiene que cuidar a los niños. Y entonces aparecen las complicaciones.
Una vez que hayas terminado tu propio trabajo de crecimiento, entonces todo está perfectamente bien. Un niño debería ser un pasatiempo, debería ser el lujo más elevado. Entonces te puedes permitir el lujo de ser madre, de lo contrario te creará problemas. 0 sea que tú decides. Nadie te está obligando, es una decisión tuya: sí quieres convertirte en madre, entonces quieres convertirte en madre. Pero asume también las consecuencias.
La gente no es consciente de lo que está haciendo cuando quiere traer un niño al mundo. Si no, sentirían pena por esto, en vez de sentir pena por un aborto. Simplemente piensa en ambas posibilidades: ¿qué le vas a dar al niño?; ¿qué es lo que tienes para darle al niño? Le transmitirás todas tus tensiones a su ser y
él repetirá el mismo tipo de vida que tú. Irá al psicoanalista, irá al psiquiatra y toda su vida será un problema, como le ocurre a todo el mundo. ¿Qué derecho tienes de traer un espíritu a este mundo cuando no puedes dar a la persona un ser saludable y completo? ¡Es un crimen! Las personas piensan justo lo contrario: piensan que el aborto es un crimen. Pero el niño encontrará otra madre, porque nada muere. Y hay muchas, muchas mujeres que estarán felices de tener un hijo; sólo que tú no serás la responsable.
No te estoy diciendo que no seas madre; te estoy diciendo que seas consciente de que ser madre es un gran arte, es un gran logro. Primero crea en ti esa cualidad, esa creatividad, esa alegría, esa celebración, y entonces invita al niño. Entonces tendrás algo que darle al niño tu celebración, tu canción, tu danza y no crearás un ser patológico. El mundo está demasiado lleno de seres patológicos. ¡Deja que sufra algún otro planeta! ¿Por qué esta Tierra? El mundo está famélico, la gente se está muriendo de hambre y no hay comida, toda la ecología está alterada y la vida está haciéndose más fea e infernal; este no es el momento correcto.
Y aunque pienses que está bien, que el mundo sabe ocuparse de sí mismo, que se las arreglarán, sigues teniendo que pensar en tu hijo. ¿Estás preparada para ser madre? Ese es el asunto. Si piensas que estás preparada, adelante: ten un hijo. Cuando estés preparada, estarás feliz de tener un hijo, y el niño estará feliz de lo afortunado que ha sido al tener una madre como tú. Si no es así, vete a cualquier psiquiatra y pregúntale: «¿Cuáles son los
problemas de la gente?» Pueden resumirse en una sola cosa: la madre; porque fue incapaz de crear un útero psicológico, de crear un útero espiritual. Psicológicamente era una neurótica, espiritualmente estaba vacía, por eso no había alimento espiritual para el niño, ni nutrición. El niño llega al mundo como un ser físico, sin alma, sin un centro. La madre no estaba centrada; ¿cómo puede el niño estar centrado? El niño es sólo la continuación, una continuidad M ser de la madre.
Si uno ve todas las implicaciones de esto, habrá menos gentes que decidan convertirse en padres. Si menos gentes decidieran ser padres, habría un mundo mejor. Estaría menos poblado, menos neurótico, menos patológico, menos loco.

OSHO / EL LIBRO DEL NIÑO