lunes, 26 de mayo de 2014

EL ESTADO DE IMPECABILIDAD



El estado de impecabilidad es simplemente esto: todo deseo de atacar ha desaparecido, de modo que no hay razón para percibir al Hijo de Dios de ninguna otra forma excepto como es. La necesidad de que haya culpabilidad ha desaparecido porque ya no tiene propósito, y sin el objetivo de pecado no tiene sentido. El ataque y el pecado son una misma ilusión, pues cada uno es la causa, el objetivo y la justificación del otro. Por su cuenta ninguno de los dos tiene sentido, si bien parece derivar sentido del otro. Cada uno depende del otro para conferirle el significado que parece tener. Y nadie podría creer en uno de ellos a menos que el otro fuese verdad, pues cada uno de ellos da fe de que el otro tiene que ser cierto.
El ataque convierte a Cristo en tu enemigo y a Dios junto con Él. ¿Como no ibas a estar atemorizado con semejantes "enemigos"? ¿Y como no ibas a tener miedo de ti mismo? Pues te has hecho daño, y has hecho de tu Ser tu "enemigo". Y ahora no puedes sino creer que tú no eres tú, sino algo ajeno a ti mismo, "algo distinto", "algo" que hay que temer en vez de amar. ¿Quién atacaría lo que percibe como completamente inocente? ¿Y quién que desease atacar, podría dejar de sentirse culpable por abrigar ese deseo, aunque anhelase la inocencia?  Pues, ¿quién podría considerar al Hijo de Dios inocente y al mismo tiempo desear su muerte?  Cada vez que contemplas a tu hermano, Cristo se halla ante ti.  Él no se ha marchado porque tus ojos estén cerrados. Mas ¿qué podrías ver si buscas a tu Salvador y lo contemplas con ojos que no ven?
No es a Cristo a quien contemplas cuando miras de esa manera. A quien ves es al "enemigo", a quien confundes con Cristo. Y lo odias porque no puedes ver en él pecado alguno. Tampoco oyes su llamada suplicante, cuyo contenido no cambia sea cual sea la forma en que la llamada se haga, rogándote que te unas a él en inocencia y en paz. Sin embargo, tras los insensatos alaridos del ego, tal es la llamada que Dios le ha encomendado que te haga, a fin de que puedas oír en él Su Llamada a ti, y la contestes devolviéndole a Dios lo que es Suyo. 
El Hijo de Dios sólo te pide esto: que le devuelvas lo que es suyo, para que así puedas participar de ello con él. Por separado ni tú ni él lo tenéis. Y así, no os sirve de nada a ninguno de los dos. Pero si disponéis de ello juntos,  os proporcionará a cada uno de vosotros la misma fuerza para salvar al otro y para salvarse a sí mismo junto con él. Si lo perdonas, tu salvador te ofrece salvación. Si lo condenas, te ofrece la muerte. Lo único que ves en cada hermano es el reflejo de lo que elegiste que él fuese para ti. Si decides contra su verdadera función -la única que tiene en realidad- lo estás privando de toda la alegría que habría encontrado de haber podido desempeñar el papel que Dios le encomendó. Pero no pienses que solo él pierde el Cielo. Y este no se puede recuperar a menos que le muestres el camino a través de ti, para que así tú puedas encontrarlo, caminando con él.
Su salvación no supone  ningún sacrificio para ti, pues mediante su libertad tú obtienes la tuya. Permitir que su función se realice es lo que permite que se realice la tuya. Y así, caminas en dirección al Cielo o al infierno, pero no solo. ¡Cuán bella será su impecabilidad cuando la percibas! ¡Y cuán grande tu alegría cuando él sea libre para ofrecerte el don de la visión que Dios le dio para ti! Él no tiene otra necesidad que esta: que le permitas completar la tarea que Dios le encomendó. Recuerda únicamente esto: que lo que él hace tú lo haces junto con él. Y tal como lo consideres, así definirás su función con respecto a ti hasta que lo veas de otra manera y dejes que él sea para ti lo que Dios dispuso que fuese.
Frente al odio que el Hijo de Dios pueda tener contra sí mismo, se encuentra la creencia de que Dios es impotente para salvar lo que Él creó del dolor del infierno. Pero en el amor que él se muestra a sí mismo, Dios es liberado para que se haga Su Voluntad. Ves en tu hermano la imagen de lo que crees es la Voluntad de Dios para ti. Al perdonar entenderás cuánto te ama Dios, pero si atacas creerás que te odia, al pensar que el Cielo es el infierno. Mira a tu hermano otra vez, pero con el entendimiento de que él es el camino al Cielo o al infierno, según lo percibas. Y no te olvides de esto: el papel que le adjudiques se te adjudicará a ti, y por el camino que le señales caminarás tú también porque ése es tu juicio acerca de ti mismo.

Un Curso de Milagros
T 25 : V : 1, 2, 3, 4, 5, 6. 



     

domingo, 25 de mayo de 2014

CHARLAS DE OSHO



Lao Tse y Chuang Tzu dicen que hay que regresar a la naturaleza, al Tao. Shankara, Buda y Jesús dicen que hay que seguir hacia adelante, que hay que pasar a través del puente, alcanzar lo Divino. Esto puede parecer muy paradójico, pero no lo es; porque ambos extremos son lo mismo, el puente es un círculo. Tanto si regresas como si avanzas alcanzarás la misma meta, al mismo lugar de paz. Lo que sea que elijas... Si sientes que dejarte llevar te es imposible, entonces sigue a Patanjali; el esfuerzo, la voluntad, el luchar por algo, el buscar; entonces avanzarás. Si sientes que puedes entender la ley del efecto contrario, no sólo entenderla sino dejarla actuar en tu interior, entonces sigue a Sosan, a Chuang Tzu; regresa. Pero no te quedes donde estás; en el puente estás dividido. En él no te sentirás a gusto, en él no puedes construir tu hogar. Un puente no es lugar para un hogar. No es un destino, es solamente algo por donde pasar.
Nietzsche dice que el ser humano es algo que se tiene que transcender, que no es un ser. Los animales tienen ser, Dios tiene ser, pero el ser humano aún no tiene ser: es sólo una transición, un estado transitorio, el paso de una perfección a otra; y mientras tanto, permanece dividido.
Sosan dice: «Regresa»; y si me lo preguntas a mí, diré que Sosan es más fácil que Patanjali. Al final ocurrirá lo mismo. El mucho esfuerzo te conducirá al sin-esfuerzo, y el no-esfuerzo también te llevará al sin-esfuerzo; porque el esfuerzo no es el fin, el esfuerzo sólo puede ser el medio. No puedes continuar haciendo esfuerzos continuamente. Te esfuerzas para alcanzar un estado en el que no haya esfuerzos.
Con Patanjali, el esfuerzo es el camino, la relajación la meta; el esfuerzo es el medio, la relajación el fin. Con Sosan, la relajación es el medio y la relajación es el fin. Con Sosan, el primer paso es el último; con él no hay distinción entre los medios y los fines. Pero con Patanjali sí la hay; tienes que dar muchos pasos. Así que con Patanjali la iluminación será gradual. Con Sosan la iluminación puede ser instantánea, en este mismo momento; de repente. Si puedes entender a Sosan entonces no hay nada más hermoso. Pero si no puedes entenderle, entonces solamente Patanjali es el camino.

El Camino es perfecto, como el espacio infinito donde nada falta y nada sobra.
De hecho, es debido a nuestra elección de aceptar o rechazar que no vemos la verdadera naturaleza de las cosas.

Aceptamos o rechazamos, es por eso que no podemos ver la verdadera naturaleza de las cosas. Entonces metes tus ideas, tus opiniones, tus prejuicios, y lo coloreas todo. Sólo tienes que ver; de una forma pura, con una mirada sin ideas, con una mirada sin ningún rechazo o aceptación. Con una mirada pura, como si tus ojos no tuvieran una mente detrás, como si tus ojos fueran solamente espejos. Ellos no dicen: «Hermoso. Feo». Un espejo simplemente refleja lo que se pone ante él; no tiene prejuicios.
Si tus ojos tienen una no-mente detrás, si simplemente reflejan, si sólo miran, si no dicen: «Esto es bueno o esto es malo», si no condenan, si no aprecian, entonces todo es tan claro como pueda ser, no hay nada 
que hacer. Esta claridad, esos ojos sin prejuicios ni opiniones..., y te has iluminado.
Entonces no hay ningún problema que resolver, entonces la vida ya no es un dilema. Es un misterio que vivir, que gozar, una danza que bailar. Entonces no estás en ningún conflicto con ella, entonces no hay nada que tengas que hacer aquí. Entonces simplemente disfrutas, eres feliz.
Esto es lo que significa el cielo: un lugar en donde no se espera de ti que hagas nada, en donde no tratas de conseguir felicidad; donde la felicidad es algo natural, donde la felicidad te empapa. Esto puede ocurrir aquí y ahora. Le ha ocurrido a Sosan, me ha ocurrido a mí, te puede ocurrir a ti. Si puede ocurrirle a una persona, puede ocurrirle a todas.

No vivas en los enredos de las cosas externas ni en los sentimientos internos de vacío. Mantente sereno, sin hacer esfuerzos, en la unidad de las cosas, y tales falsos conceptos desaparecerán por sí solos.

No dividas lo exterior y lo interior. Sosan dice: «No digas "Estoy interesado en lo exterior"». Hay dos tipos de personas y ambos sufren. C. G. Jung divide la humanidad en dos categorías: a una la llama la de los extrovertidos, y a la otra la de los introvertidos. Los extrovertidos están interesados en lo externo. Es gente activa, mundana; que persigue la riqueza, el prestigio, la posición, el poder. Se convierten en políticos, se hacen reformadores sociales, se vuelven grandes líderes, grandes industriales. Están interesados en cosas, en el mundo exterior; no están interesados en ellos mismos. Y luego están los introvertidos. Ellos no son personas muy activas. Si tienen que hacer algo lo hacen, pero no tienen una inclinación a hacerlo. Lo que les gustaría sería quedarse con los ojos cerrados. Se hacen poetas, místicos, meditadores, gente contemplativa. No les interesa el mundo, solamente están interesados en ellos mismos; cierran los ojos e introvierten sus energías. Pero Sosan dice que ambos están equivocados porque ambos están divididos.

OSHO

sábado, 24 de mayo de 2014

LAS CHARLAS DE OSHO



El dinero es un tema cargado por la simple razón de que no hemos sido capaces de inventar un sistema sano en el que el dinero pueda ser un servidor de toda la humanidad en lugar de ser el maestro de unos pocos codiciosos. El dinero es un tema cargado porque la psicología humana está llena de avaricia; por lo demás el dinero es un simple medio para intercambiar cosas, un medio perfecto. No hay nada malo en el dinero, pero nuestra forma de resolver esta cuestión hace que todo lo relacionado con él parezca viciado.
Si no tienes dinero, estás condenado; toda tu vida será una maldición y tratarás de conseguirlo por cualquier medio.
Y si tienes dinero, el punto básico no cambia: quieres más y no hay un momento en el que dejes de querer más. Cuando por fin consigues tener demasiado dinero -aunque no sea suficiente, nunca es suficiente, pero es más de lo que tienen los otros-, entonces comienzas a sentirte culpable porque los medios que has utilizado para acumularlo son repugnantes, inhumanos, violentos. Has explotado, has chupado la san­gre a la gente, has sido un parásito. Por tanto, ahora tienes dinero pero él te recuerda todos los crímenes que has cometido para ganarlo.
Esto hace que haya dos tipos de gente: uno es el que empieza a dar dinero a las instituciones de caridad para liberarse de la culpabilidad. Hacen un «buen trabajo», hacen un «trabajo espiritual». Abren escuelas y hospitales. Pero en realidad, lo único que están haciendo es tratar de que la culpabilidad no les vuelva locos. Todos vuestros hospitales, todas vuestras escuelas y universidades, y todas vuestras instituciones de caridad son producto de la gente culpabilizada.
Por ejemplo, el premio Nobel fue creado por un hombre que ganó mucho dinero en la primera guerra mundial fabricando todo tipo de bombas y maquinaria destructiva. La primera guerra mundial se libró con el equipamiento suministrado por el señor Nobel. Y ganó tanto dinero... Ambos bandos se abastecían de material de guerra en el mismo proveedor; él era el único que lo fabricaba a gran escala. Cualquiera que muriera era asesinado por él. No importaba a qué bando perteneciera, cualquiera que muriera, moría por sus bombas. Por eso cuando ya era anciano y tenía todo el dinero del mundo, estableció los premios Nobel. Es el premio a la paz de un hombre que ganó su dinero en la guerra! Quien quiera que trabaje por la paz recibe un premio Nobel. Se concede a los grandes inventos científicos, a los grandes artistas, a las grandes creaciones. Y junto con el premio Nobel dan mucho dinero; ahora mismo está dotado con una cantidad cercana al cuarto de millón de dólares. Es el mejor premio y además está dotado con doscientos cincuenta mil dólares; y la cantidad va aumentando cada año porque el valor del dinero disminuye. La fortuna del señor Nobel era tal, que los premios que se conceden cada año salen exclusivamente de los intereses. El fondo de dinero original permanece intacto, y seguirá intacto para siempre. Cada año se acumulan tantos intereses que se pue­den conceder veinte premios Nobel.
Todo el trabajo caritativo es en realidad un esfuerzo por librarse de la culpa, literalmente. de la culpa. Cuando Poncio Pilatos ordenó la crucifixión de Je­sús, lo primero que hizo fue lavarse las manos. ¡Qué extraño! Ordenar una crucifixión no mancha las manos, ¿por qué debería uno lavárselas? Esta acción tiene un significado: se está sintiendo culpable. El hombre ha tardado dos mil años en comprender esto, porque durante dos mil años nadie mencionó, ni se molestó en comentar, por qué Poncio Pilatos se había lavado las manos. Fue Sigmund Freud el que descubrió que la gente que se siente culpable comienza a lavarse las manos. Es algo simbólico...; es como si tuvieran las manos llenas de sangre.
Así, si tienes dinero te sientes culpable. Una de las formas de quitarse la culpabilidad de encima es lavarse las manos ayudando a institu­ciones caritativas. Las religiones explotan esta culpabilidad, pero forta­lecen tu ego diciéndote que estás haciendo un trabajo espiritual. Pero no tiene nada que ver con la espiritualidad; solamente están intentando consolar a los criminales.
El primer camino es el que han tomado las religiones. El segundo es que el hombre se sienta tan culpable que, o se vuelve loco, o se suici­da. Toda su existencia se vuelve angustiosa. Cada respiración se va haciendo más pesada. Y lo extraño es que ha estado trabajando toda su vida para conseguir ese dinero porque la sociedad provoca el deseo y la ambición de ser rico, de ser poderoso. El dinero da poder; puede com­prarlo todo, excepto esas pocas cosas que no pueden ser compradas. Pero son cosas por las que nadie se molesta.
La meditación no puede ser comprada, el amor no puede ser comprado, la amistad no puede ser comprada, la gratitud no puede ser comprada; pero a nadie le importan esas cosas. Todo lo demás, el mundo de las cosas, puede ser comprado. Así, cada niño comienza a ascender por la escalera de la ambición sabiendo que si tiene dinero, todo es posible. La sociedad cultiva la idea de ser ambicioso, de ser poderoso, de ser rico.
Es una sociedad completamente equivocada. Crea gente psicológicamente enferma, insana. Y cuando alcanzan los objetivos señalados por la sociedad y el sistema educacional, se encuentran en un callejón sin salida. El camino se acaba, no hay nada más allá. Por eso se convierten en personas falsamente religiosas o dan el salto a la locura, al suicidio, y se destruyen a sí mismos.
El dinero puede ser una cosa muy hermosa si no está en manos de los individuos, si es parte de las comunas, parte de las sociedades, y la sociedad cuida de todo el mundo. Todo el mundo crea, todos contribu­yen, pero no todo el mundo recibe dinero como pago; se les paga con respeto, se les paga con amor, con gratitud y se les da todo lo que nece­sitan para vivir.
El dinero no debería estar en mano de los individuos porque crea este problema de la culpabilidad. Y el dinero puede enriquecer mucho la vida del individuo. Si la comuna es dueña del dinero, puede darte todos los bienes que necesitas para vivir, toda la educación, todo lo relacionado con las dimensiones creativas de la vida. La sociedad se verá enriquecida y nadie se sentirá culpable. Y como la sociedad ha hecho tanto por ti, te gustará pagarle con tus servicios.
Si eres médico, cuidarás de la gente lo mejor que puedas; si eres cirujano, lo harás lo mejor que puedas porque es la sociedad la que te ha ayudado a convertirte en el mejor cirujano dándote una educación, todo tipo de facilidades y cuidando de ti desde que eras niño. A esto es a lo que me refiero cuando digo que los niños deberían pertenecer a las comunas, y que las comunas deberían hacerse cargo de todo.
Así las creaciones de la gente no serían acaparadas por los individuos; serían recursos comunales. Será tuyo, será para ti, pero no estará en tus manos. No te hará ambicioso, sino que te hará más creativo, más generoso, más agradecido, así la sociedad se irá haciendo mejor y más her­mosa. El dinero no un problema.
Las comunas pueden usar dinero para intercambiar entre ellas, por­que cada comuna no puede fabricar todo lo que necesita. Puede com­prar de otras comunas utilizando el dinero como medio de intercambio, pero de comuna a comuna, no de individuo a individuo; así cada comu­na puede adquirir las cosas de las que no dispone. La función básica del dinero permanece, pero su propiedad pasa del individuo al colectivo. Para mí esto es el comunismo básico: la función del dinero pasa del indi­viduo al colectivo.
Pero las religiones no querrán este cambio. Los políticos tampoco lo querrán, porque todo su juego sería destruido. Todo su juego depen­de de la ambición, del poder, de la codicia, de la lujuria.

Fragmento de una charla dada por Osho en Punta del Este (Uruguay) ante un grupo reducido de amigos.

martes, 20 de mayo de 2014

ORACIÓN DE PERDÓN





                              Oración de Perdón
Perdonar a otros es ver más allá de sus errores, es decir, no verlos, y en su lugar ver la Luz de Cristo. Esta Luz es pura e inocente. Perdonar es liberarse por completo de resentimientos, y en su lugar sentir el Amor de Dios por los demás y unirse a ellos en dicho Amor. Esta unión no es a nivel de cuerpos, sino a nivel espiritual. Por lo tanto, el perdón no se ve limitado por la distancia física o el tiempo. En el perdón verdadero no se ve culpabilidad, en su lugar se ve la inocencia del espíritu. Esta inocencia no se puede ver con los ojos físicos, sino a través de la visión espiritual que es Luz. El objetivo de la oración de perdón es unirte a todos tus hermanos a nivel espiritual, esto es, unirte a todos ellos a nivel de la Mente Uno de Cristo en el Amor de Dios.
La única forma de perdonarte a ti mismo(a) por tus errores, es perdonando a los demás por los suyos, ya que todos los errores que ves en los demás, están en tu mente, aunque no seas consciente de este hecho. En la misma medida que pasas por alto los errores de los demás por medio del perdón, pasas por alto los tuyos, y de esta manera te son corregidos, y así, te liberas de ellos y del sentimiento de culpabilidad que provocan. El regalo de perdón y amor que das a otros, tu lo recibes, y eres beneficiado(a) por ello. Perdonar a otros es perdonarte a ti mismo(a). No hay mayor beneficio en este mundo que puedas obtener que la Paz alcanzada por medio de tu perdón a todos tus hermanos y de perdonarte a ti mismo(a).
Todo el dolor y sufrimiento que experimentas en este mundo es ocasionado por tu sensación de estar separado(a) de Dios, por tu sentimiento de culpa, miedo, resentimientos, odio, juicios y pensamientos de ataque que albergas. El perdón verdadero elimina estos factores de tu mente, los cuales son falsos, y en su lugar sólo queda la Verdad que siempre ha estado ahí, la cual es Amor, Inocencia, Luz, Paz y Unión.
El perdón tiene el poder de curar cualquier enfermedad y de resolver cualquier problema.
Toda curación es resultado de un perdón verdadero. Toda curación verdadera proviene de Dios.
Es muy importante que recuerdes que el perdón lo lleva a cabo un Poder Superior llamado Espíritu Santo o Maestro Interno que está dentro de ti, y que Éste proviene directamente de Dios y es Uno con Él.El Espíritu Santo realiza todo el proceso de perdón durante los instantes que haces oración. En la oración se lleva a cabo toda transformación.
La oración de perdón la tienes que hacer con todas las personas por las cuales tienes resentimientos, estás enojado(a) o simplemente no te caen bien, sobre todo con quien más conflicto tienes. Sin embargo, es imprescindible que estés dispuesto(a) a perdonar a todos, para que puedas alcanzar la paz y recordar el Amor de Dios. Haz esta oración con cada persona por separado. La forma y el orden de hacerlo está explicado en el inciso seis, más adelante descrito, que viene en las indicaciones importantes acerca de la práctica de esta oración de perdón.

Fragmento de: Guía de Perdón Verdadero
De Mario Prud' Homme

lunes, 19 de mayo de 2014

LAS CHARLAS DE OSHO.



Eres todo un mundo dentro de ti; llevas en ti el mundo entero. Todo lo que existe, existe en tu interior. Eres todo un universo, no una cosa pequeña; si este cambio puede ocurrir lo habrás conseguido. De otra manera:

  Cuando no se entiende el significado profundo de las cosas, se perturba en vano la paz esencial de la mente.

El Camino es perfecto, como el espacio infinito donde nada falta y nada sobra.
De hecho, es debido a nuestra elección de aceptar o rechazar que no vemos la verdadera naturaleza de las cosas.


TODO es como debería ser; sólo tienes que serenarte, tú eres lo único que está inquieto. Todo es como tendría que ser..., nada falta y nada sobra.
¿Puedes imaginarte un Universo mejor que este? Si eres sabio no podrás, si eres un tonto sí que podrás. Nada puede ser mejor que esto, tal como es. El único problema es que no estás a gusto con ello. Deja que tu energía se repose y el Camino es perfecto, como el espacio infinito donde nada falta y nada sobra. Todo está en equilibrio. Tú eres el único problema; el mundo no es en absoluto el problema. Esta es la única diferencia entre una mente política y una mente religiosa, y todos tenéis mentes políticas. La mente política piensa: «Yo estoy perfectamente bien, todo lo demás está mal». Y así empieza uno a cambiar el mundo; así surge un Lenin, un Gandhi, un Hitler, un Mao.
La mente política piensa: «Todo está mal, si se arreglara todo sería maravilloso».
La mente religiosa piensa: «Yo soy lo único que no está en paz. Todo lo demás es tan perfecto como podría ser».
El Camino es perfecto, como el espacio infinito donde nada falta y nada sobra. Todo es como debería de ser, absolutamente equilibrado. Solamente tú dudas, solamente tú no sabes adónde ir, sólo tú estás dividido. Simplemente piensa: si el ser humano desapareciera de la Tierra, el mundo sería absolutamente perfecto, absolutamente hermoso; no habría ningún problema.
Los problemas llegan con el ser humano, porque la manera en que este ve las cosas puede ser errónea; porque el ser humano tiene consciencia. Y esta consciencia crea problemas. Al ser consciente, puedes decir: «Esto está bien y esto está mal». Al ser consciente, puedes decir: «Esto es feo y esto es hermoso».
Esta consciencia no es suficiente. Si se hace mayor, si se convierte en un círculo, en pura consciencia, entonces de nuevo todo vuelve a su cauce.
Nietzsche dijo (y él tiene muchos puntos de vista interesantes que revelar) que los seres humanos somos puentes, no seres. Que somos un puente; algo que hay que cruzar. No puedes construir una casa sobre un puente. Eso es lo que Jesús dice: «Atraviésalo. No construyas tu casa sobre él, es sólo un puente». La frase de Nietzsche es: «El ser humano es sólo un puente entre dos eternidades: la eternidad de la naturaleza y la eternidad de Dios». Todo es perfecto en la naturaleza, todo es perfecto en Dios. El ser humano es un puente, está justo en la mitad; mitad naturaleza y mitad Dios. Ese es el problema; está dividido.
OSHO.


domingo, 18 de mayo de 2014

EL REBELDE ESPIRITUAL



1 - Sólo unos pocos rebeldes iluminados alrededor del mundo... y temblarán todos los tronos de poder.
2 – Si eres capaz de dormir, eres capaz de despertar.
3 - Hay que convertirse en un ser absolutamente desligado del pasado.
4 - El rebelde espiritual no tendrá ningún pasado ni ninguna historia. Solamente tendrá el presente y un vasto futuro abierto, no dominado por el pasado muerto.
5 - Lo único que será preciso es un poco de "meditatividad", un poco de silencio, un poco de amor...
6 - Nunca ha habido ninguna seguridad.
7 - La vida puede desaparecer en un momento.
8 - El rebelde comprende que no hay seguridad -por lo tanto no la pidas. Vive en la inseguridad, porque ese es un hecho real de la vida. No puedes evitarlo, no puedes prevenirlo, así que no hay necesidad de preocuparse al respecto. No pierdas tiempo innecesariamente.
9 - Más vale que te apures o te quedarás sin planeta.
10 - ¿Cuál es la diferencia entre el rebelde y el revolucionario? El revolucionario pregona que cambiando la estructura social es suficiente para cambiar al hombre. El rebelde es un fenómeno espiritual. Su actitud es absolutamente individual. Su visión es que si queremos cambiar la sociedad, tenemos que cambiar al individuo.
11 - El rebelde trae al mundo un cambio de consciencia.
12 - La familia es una de las más grandes trampas que la sociedad ha usado por milenios para mantener al hombre esclavo.
13 - El rebelde es aún una dimensión no experimentada.
14 - El tiempo no sólo está maduro... si no te apuras, el tiempo ha llegado a su fin.
15 - La violencia es la violación de la vida y de la consciencia.
16 - Sólo se pueden lograr fines justos a través de medios correctos.
17 - A través de la violencia no se puede lograr una humanidad pacífica.
18 - El pasado, como un todo, tiene que ser negado.
19 - El rebelde no puede ser a medias.
20 - La justicia social es la venganza social.
21 – La vieja humanidad no está interesada en eliminar el crimen completamente. Sólo está interesada en castigar al desobediente –al inadaptado- a los que desean seguir su propio camino.
22 - Es fundamental recordar que la paz no es una meta. Paz es nuestra naturaleza intrínseca.
23 - Sea lo que fuere que te esté impidiendo tu crecimiento natural, eso ha de ser desechado: cólera, celos, envidia, avaricia, deseo. No es una renuncia, es simplemente comprensión. ¡Deséchalas!
24 - El único templo es la existencia.
25 - En el momento que renuncias a tus responsabilidades, renuncias también a la libertad.
26 - La responsabilidad no es el deber social: hacia tus mayores, tu esposa, etc. Es un deber mecánico.
27 - Sigue tu conciencia.
28 - No, el rebelde no puede renunciar al mundo y a la sociedad, pero ciertamente puede renunciar a muchas otras cosas. Puede renunciara a la mal llamada moralidad impuesta sobre él por la sociedad, puede renunciar al conocimiento dado por la sociedad. No renuncia a la sociedad como tal, pero renuncia a todo lo que le ha dado la sociedad. Esta es la verdadera renuncia.
29 - Puede aceptar la crucifixión, pero no aceptará ninguna esclavitud espiritual.
30 - La ignorancia no puede ser apoyada bajo ningún punto de vista.
31 - El rebelde amará al mundo porque el mundo -la existencia- es nuestra fuente de vida.
32 • El nuevo rebelde declara la dignidad del hombre y la muerte de Dios y la muerte de todos los salvadores, profetas y mensajeros.
33 - El nuevo rebelde es una declaración de ser nadie, sólo un ser humano -simple, sincero, alerta y consciente" conociéndose a si mismo, y sabiendo que los demás son tan divinos como él.
34 - El nuevo rebelde es un ser iluminado - está realizado y profundamente contento.
Se encuentra distante y solo. Vive en la claridad.
La verdad es su religión, la libertad su ruta. Y ser él mismo, totalmente él mismo, es su objetivo.
35 - Los antiguos sabios condenaron la naturaleza humana, los instintos humanos. Todos éramos pecadores. Dios estaba en las alturas.
36 - El rebelde reta al mundo: tienes que crear tu propio Dios dentro de tu propio ser, tienes que ser un Dios. Y este Dios no va a estar contra la humanidad; al contrario, va a ser su absoluta realización, su germinación, su florecimiento, su madurez.
37 - El nuevo rebelde no va a aceptar ninguna culpa, porque todo lo que es natural está bien. Debe ser purificado, vivido - no reprimido, ni ocultado en el inconsciente, sino traído a la luz de la consciencia.
38 - En el pasado Dios era el creador. En el futuro Dios será la creación de la consciencia humana. Será el pico más elevado de la celebración humana, de la luz y el resplandor humano.
39 - Rebelión ahora o nunca.
40 - La única luz aceptada para tí, es la tuya.
41 - Tu único interés es el futuro crecimiento de tu ser.
42 - Ser un rebelde es vivir de acuerdo a su propia luz, aunque sea pequeña y encontrar su ruta en el futuro desconocido.
43 - El pasado es un peso y si te apegas no podrás moverte ni un centímetro.
44 - El rebelde no pertenece a ninguna ideología, a ninguna filosofía ni teología.
45 - La única idea significativa es la que surge de ti, crece en ti, florece en ti.
46 - El rebelde no tiene camino a seguir. El mismo espíritu de la rebelión es que no necesita guía. Es una luz en sí mismo.
47 - Los que no pueden rebelarse piden consejo, quieren ser seguidores. Su psicología es que al seguir a otros se relevan de toda responsabilidad. El guía, el maestro, el líder, el mesías, se hace responsable de todo. Lo único que se le pide del seguidor es que tenga fe. El rebelde está tremendamente enamorado de la libertad - libertad total, nada menos que eso.
48 - El rebelde no tiene salvador, ni mensajero de Dios, ni mesías, ni guía. Se mueve según su propia naturaleza. No sigue a nadie, ni imita a nadie. Ciertamente ha elegido el más peligroso modo de vida, lleno de responsabilidad, pero de tremenda dicha y libertad. Cae a menudo, comete errores, pero no se arrepiente de nada, pues aprende un profundo secreto de la vida: cometiendo errores te vuelve sabio. No hay otra manera de volverse sabio.
49 - Ser dichoso es correcto. Ser miserable es erróneo.
50 - El peregrinaje del rebelde está lleno de sorpresas. No tiene ni mapas ni guía, así que en cada momento llega a un nuevo espacio, a una nueva experiencia - a su propia experiencia, a su propia verdad, a su propia dicha, a su propio amor.
51 - El rebelde no tiene camino como tal. Camina y hace su camino al andar.
52 - La vida es un puente, no hagas tu casa en él - es un lugar de paso.
53 - En una vida tan transitoria uno es absolutamente libre de vivir sin compromiso alguno y cuando la muerte es una certeza, no hay en realidad necesidad de compromisos.
54 - El rebelde es casi como un pájaro volando en el cielo. ¿Qué camino sigue? No hay autopistas en el cielo, no hay huellas de pájaros antiguos, ni grandes pájaros, ni Buddhas, ni Cristos. Ningún pájaro deja huellas en el cielo, por eso el cielo está siempre abierto.
55 - Encuentra la dirección que te produce regocijo, Dirígete hacia la estrella que hace repicar campanas en tu corazón.
Eres tú el factor decisivo. ¡Nadie más!
56" Tu camino no será el de ningún otro.
57 - Es más, ¿qué necesidad hay de un camino? Ya estás aquí - existes, estás consciente. "Soy todo lo que necesito y mi hogar es la existencia".
58 - Libertad total: menos que eso. No.
 OSHO 



sábado, 17 de mayo de 2014

LA LUZ QUE TRAES CONTIGO



Las mentes que están unidas, y que reconocen que lo están, no pueden sentir culpabilidad. Pues no pueden atacar, y se regocijan de que así sea, al ver que su seguridad reside en ese hecho feliz. Su alegría radica en la inocencia que ven. Y por eso la buscan, puesto que su propósito es contemplarla y regocijarse. Todo el mundo anda en pos de lo que le proporcionaría alegría, según cada uno la define. No es el objetivo en sí lo que varía. Sin embargo, la manera en que se ve el objetivo es lo que determina la elección de los medios, y lo que hace que estos no puedan cambiar a no ser que se cambie el objetivo. Si este cambia, se escogen otros medios, ya que lo que ha de proporcionar felicidad se define de otra manera y se busca de forma distinta.
Podría afirmarse, por lo tanto, que la ley básica de la percepción es: "Te regocijarás con lo que veas, pues lo ves para regocijarte". Y mientras creas que el sufrimiento y el pecado te pueden proporcionar alegría, seguirán estando ahí para que lo veas. Nada es de por sí perjudicial o beneficioso a menos que así lo desees. Tu deseo es lo que determina los efectos que ha de tener en ti porque lo elegiste como un medio para obtener esos efectos, creyendo que eran los portadores del regocijo y de la felicidad. Esta ley rige incluso en el Cielo. El Hijo de Dios crea para ser feliz, puesto que comparte con su Padre el propósito que Éste tuvo al crearlo a fin de que su alegría fuese cada vez mayor y la de Dios junto con la suya.
Tú que eres el hacedor de un mundo que no es cierto, descansa, y halla solaz en otro mundo donde mora la paz. Ése es el mundo que le llevas a todos los ojos fatigados y a todos los corazones desfallecidos que contemplan el pecado y entonan su triste estribillo. De ti puede proceder su descanso. De ti puede surgir un mundo cuya contemplación los hará felices y donde sus corazones estarán rebosantes de dicha. De ti procede una visión que se extiende hasta todos ellos, y los envuelve con dulzura y luz. Y en este creciente mundo de luz, las tinieblas que ellos pensaban que estaban ahí se desplazan hasta convertirse en sombras lejanas y distantes, que no se recordarán por mucho tiempo una vez que el sol las haya desvanecido. Y todos sus pensamientos "malvados" y todas sus esperanzas "pecaminosas", sus sueños de culpabilidad y venganza despiadada, y todo deseo de herir, matar y morir, desaparecerán ante el sol que tú traes contigo.
¿No desearías hacer esto por el Amor de Dios? ¿Y por ti? Piensa en lo que ello representaría para ti. Pues los pensamientos "malvados" que ahora te atormentan te parecerán cada vez más remotos y alejados de ti. Y esto es así porque el sol que mora en ti ha despuntado para desvanecerlos con su luz. Persisten por un corto tiempo en formas enrevesadas, demasiado distantes como para que se puedan reconocer, y luego desaparecen para siempre. Y en la luz del sol te alzarás sereno, lleno de inocencia y sin temor alguno. Y desde ti, el descanso que encontraste se extenderá para que tu paz jamás pueda abandonarte y dejarte desamparado. Aquellos que ofrecen paz a todo el mundo han encontrado un hogar en el Cielo que el mundo no puede destruir. Pues es lo suficientemente grande como para contener al mundo entero dentro de su paz.
En ti reside el Cielo en su totalidad. A cada hoja seca que cae se le confiere vida en ti. Cada pájaro que jamás cantó cantará de nuevo en ti. Y cada flor que jamás floreció ha conservado su perfume y hermosura para ti. ¿Que objetivo puede suplantar a la Voluntad de Dios y a la de Su Hijo de que el Cielo le sea restituido a aquel para quien fue creado como su único hogar? No ha habido nada ni antes ni después. No ha habido ningún otro lugar, ningún otro estado ni ningún otro tiempo. Nada que esté más allá o más acá. Nada más. En ninguna forma. Esto se lo puedes brindar al mundo entero y a todos los pensamientos erróneos que se adentraron en él y permanecieron allí por un tiempo. ¿De que mejor manera se podrían llevar tus propios errores ante la verdad, que estando dispuesto a llevar la luz del Cielo contigo, según te diriges más allá del mundo de las tinieblas hacia la luz?

Un Curso de Milagros
Texto 25: IV: 1, 2, 3, 4, 5.  

viernes, 9 de mayo de 2014

PAN Y CIRCO




Lo que normalmente consideramos alegría no es tal alegría; en el mejor de los casos podemos llamarlo entretenimiento. Es simplemente una forma de evitarte a ti mismo. Es una forma de intoxicarte, de sumergirte en algo para olvidarte de tu sufrimiento, de tus preocupaciones, de tu angustia.
Se piensa que todo tipo de entretenimiento te trae alegría, pero no es así. Todo lo que venga de fuera no es alegría, ni puede serlo. Todo lo que depende de algo no es ni puede ser alegría. La alegría surge de tu interior. Es algo completamente independiente de las circunstancias externas. Y no es una huída de sí mismo; es encontrarse consigo mismo. La alegría surge únicamente cuando vuelves a casa.
De modo que lo que se suele llamar alegría es justo lo contrario, lo diametralmente opuesto: no es alegría. En realidad buscas diversiones porque no estás alegre.
Máximo Gorki, uno de los grandes novelistas rusos, fue a América. Le enseñaron un montón de cosas que habían inventado los americanos para divertirse, para olvidarse de sí mismos. El guía de Gorki esperaba que le encantara todo aquello. Pero cuanto más le enseñaban a Gorki, más triste parecía.
El guía le preguntó: ¿Qué ocurre? ¿No lo entiende?
Gorki dijo:
Lo entiendo...y por eso estoy triste. Parece que en este país no existe la alegría, porque si no, no necesitarían tantas diversiones.
Sólo las personas tristes necesitan diversiones. Cuanto más triste se hace el mundo, más necesitamos la televisión, las películas, las ciudades de oropel y tantas y tantas cosas. Cada día necesitamos más alcohol, cada día necesitamos más clase de drogas, para evitar la desdicha en la que vivimos, para olvidarlas. Pero olvidando no se consigue nada.
La alegría tiene que entrar en tu ser. Al principio resulta difícil, arduo. Al principio tendrás que enfrentarte al sufrimiento. El camino es montañoso, pero mientras más te adentres en él, mayor será la compensación, mayor la recompensa.
Una vez que hayas aprendido a enfrentarte a la desdicha, empezarás a sentirte alegre, porque por el hecho de enfrentarte empieza a desaparecer la desdicha y tú empiezas a integrarte.
Un día tienes ante ti la desdicha y te enfrentas a ella, y de repente, se produce el cambio: ves la desdicha como algo distinto de ti, como algo ajeno a ti; era una simple ilusión, una identificación en la que te habías metido. Ahora sabes que no eres eso, y se produce un estallido de alegría, una explosión de alegría.
Osho. 

domingo, 4 de mayo de 2014

LA FELICIDAD QUE SURGE DEL INTERIOR



El maestro no para de decir a los niños: "¡Prestadme atención! ¡Estad atentos!" Los niños prestan atención, pero su atención se centra en otra cosa. Hay un pájaro cantando a todo cantar junto al edificio del colegio, y el niño está atento al pájaro. No se puede decir que no esté atento, que no sea meditativo, que no esté profundamente concentrado... ¡Claro que sí! Aún más: se ha olvidado por completo del maestro y del problema de aritmética que este escribe en la pizarra. El niño está totalmente ajeno a eso, completamente poseído por el pájaro y su canto. Pero el maestro dice: "¡Presta atención! ¿Que haces? ¡No te distraigas!"
En realidad es el maestro quien está distrayendo al niño. El niño presta atención de una forma natural. Es feliz escuchando el canto del pájaro. El maestro lo distrae, le dice: “No estás prestando atención”, y eso es mentira. El niño está prestando atención. Si el pájaro le atrae más, ¿que puede hacer? El maestro no lo atraía tanto, la aritmética no tenía tanto encanto.
No se nos pone en la tierra para ser matemáticos. Hay unos cuantos niños a los que no les interesará el pájaro; ya puede aumentar de volumen su canto que ellos seguirán prestando atención a la pizarra. La aritmética es para ellos. Tienen una meditación, un estado meditativo natural, cuando se trata de las matemáticas.
Nos han hecho distraernos con preocupaciones nada naturales: el dinero, el prestigio, el poder. Escuchar a los pájaros no te proporcionará dinero. Escuchar a los pájaros no te va a proporcionar prestigio ni poder. Contemplar una mariposa no te va a ayudar ni económica, ni política ni socialmente. Esas cosas no son lucrativas, pero esas cosas te hacen feliz.
Un verdadero ser humano obtiene el valor para seguir delante de las cosas que le hacen feliz. Dice: “He elegido mi camino, he elegido los pájaros, las mariposas y las flores. No puedo ser rico, pero no importa. Soy rico porque soy feliz”. Pero los seres humanos se han vuelto locos.
OSHO

sábado, 3 de mayo de 2014

SER MODELOS DE BONDAD: RESPETAR NUESTRO EGO Y EL DE LOS DEMÁS




«Sueña dulcemente con tu hermano inocente, quien se une a ti en santa inocencia»

Una vez que somos capaces de compartir la percepción del Espíritu Santo, Sus ojos se vuelven los nuestros. Con tal visión, el amor se vuelve la única idea en nuestras mentes y entonces es imposible creer que los pensamientos, sentimientos o acciones de otro puedan tener ningún efecto sobre nosotros. Esto nos libera para que el amor dentro de nuestras mentes sanas, ya sin el estorbo de culpabilidades y proyecciones, odios y juicios de la mente enferma, se extienda a través nuestro para abrazar a todos aquellos con quienes estamos e incluso a aquellos en quienes pensamos. En este abrazo, que es la esencia del perdón, nuestros hermanos que han tomado una opción equivocada pueden ser corregidos suavemente por la visión de Cristo. El siguiente pasaje del manual articula claramente cómo se manifiesta esta visión en el mundo de la percepción ante el uso mágico de la enfermedad por el ego. Es un paralelismo con el juicio del Espíritu Santo sobre las dos categorías, expresiones de amor o peticiones de amor: «Los ojos del cuerpo continuarán viendo diferencias. Pero la mente que se ha permitido a sí misma ser curada, dejará de aceptarlas. [...] Mas la mente curada los clasificará a todos de la misma manera: «como irreales. [...] al clasificar los mensajes que la mente recibe de lo que parece ser el mundo externo sólo dos categorías son significativas. Y de éstas, sólo una es real» (M-8.6:1-2,4-6).

¿Cómo funciona en la práctica esta visión? ¿Cómo se traduce nuestra percepción curada a curar a los demás y corregir su pensamiento mágico? Recuerda el comentario de Jesús a Helen que cité antes, si ella hacía su voluntad él lo sostendría, y si no, él lo corregiría. Esto no puede significar que nosotros corregimos la conducta mágica, pues esto sería caer en la trampa del ego y hacer real al cuerpo, centrándonos en la distracción en lugar de en el problema de la mente. Se nos dice en el texto que la manera de salir del sufrimiento es ver el problema tal como es, y no de la manera en que lo hemos urdido (T-27.VII.2:2). Esto significa que no miramos a la conducta mágica sino al pensamiento mágico que llevó a esa conducta. Y ese pensamiento es la creencia en que pudimos separarnos del amor, proyectar la culpabilidad en el cuerpo –el nuestro y el de los demás–, y así librar a nuestras mentes de su miedo al castigo.

En consecuencia, es la idea de la separación del amor la que necesita deshacerse. No necesita una corrección agresiva pues no hay nada que corregir. En lugar de eso, la equivocación mágica se corrige sencillamente demostrando que nuestro amor no ha sido afectado por el loco deseo de atacarlo con el afán de ser especial. Deshacer, por tanto, se hace en el nivel de la mente, que es el único nivel que hay. En presencia de quienes manifiestan síntomas de la enfermedad mental de la separación, ejemplificamos la visión de Cristo, pidiendo a nuestros hermanos «enfermos» que elijan de nuevo: «Los maestros de Dios van a estos pacientes representando otra alternativa que dichos pacientes habían olvidado [...] y exhortan dulcemente a sus hermanos a que se aparten de la muerte: "¡He aquí, Hijo de Dios, lo que la Vida te puede ofrecer! ¿Prefieres elegir la enfermedad en su lugar?"» (M-5.III.2:1,11-12).

¡Qué sencilla es nuestra vida aquí cuando hemos elegido ver en vez de juzgar (T-20.V.4:7)! «Sin nada que extender que no sea amor, no hay culpabilidad que proyectar. El milagro llega fácilmente a sustituir a la magia del ego, y los sueños de odio y desprecio le ceden suavemente el paso a sueños felices de perdón. Por fin nos hemos acordado de reírnos de la tontería de creer que podíamos estar apartados de nuestro creador, o de cualquier fragmento aparentemente separado de la Filiación que Él creó una consigo mismo» (T-27.VIII.6:2). Nuestro perdón bondadoso a los demás nos prepara para el siguiente paso, con ojos que despiertan suavemente a la realidad de la que nunca salimos, a la casa que nuestro Padre siempre ha conservado para nosotros, como leemos ahora: «Sueña dulcemente con tu hermano inocente, quien se une a ti en santa inocencia. Y el Mismo Señor de los Cielos despertará a Su Hijo bien amado de este sueño. Sueña con la bondad de tu hermano en vez de concentrarte en sus errores. Elige soñar con todas las atenciones que ha tenido contigo, en vez de contar todo el dolor que te ha ocasionado» (T-27.VII.15:1-4).

Kenneth Wapnick.