domingo, 4 de mayo de 2014

LA FELICIDAD QUE SURGE DEL INTERIOR



El maestro no para de decir a los niños: "¡Prestadme atención! ¡Estad atentos!" Los niños prestan atención, pero su atención se centra en otra cosa. Hay un pájaro cantando a todo cantar junto al edificio del colegio, y el niño está atento al pájaro. No se puede decir que no esté atento, que no sea meditativo, que no esté profundamente concentrado... ¡Claro que sí! Aún más: se ha olvidado por completo del maestro y del problema de aritmética que este escribe en la pizarra. El niño está totalmente ajeno a eso, completamente poseído por el pájaro y su canto. Pero el maestro dice: "¡Presta atención! ¿Que haces? ¡No te distraigas!"
En realidad es el maestro quien está distrayendo al niño. El niño presta atención de una forma natural. Es feliz escuchando el canto del pájaro. El maestro lo distrae, le dice: “No estás prestando atención”, y eso es mentira. El niño está prestando atención. Si el pájaro le atrae más, ¿que puede hacer? El maestro no lo atraía tanto, la aritmética no tenía tanto encanto.
No se nos pone en la tierra para ser matemáticos. Hay unos cuantos niños a los que no les interesará el pájaro; ya puede aumentar de volumen su canto que ellos seguirán prestando atención a la pizarra. La aritmética es para ellos. Tienen una meditación, un estado meditativo natural, cuando se trata de las matemáticas.
Nos han hecho distraernos con preocupaciones nada naturales: el dinero, el prestigio, el poder. Escuchar a los pájaros no te proporcionará dinero. Escuchar a los pájaros no te va a proporcionar prestigio ni poder. Contemplar una mariposa no te va a ayudar ni económica, ni política ni socialmente. Esas cosas no son lucrativas, pero esas cosas te hacen feliz.
Un verdadero ser humano obtiene el valor para seguir delante de las cosas que le hacen feliz. Dice: “He elegido mi camino, he elegido los pájaros, las mariposas y las flores. No puedo ser rico, pero no importa. Soy rico porque soy feliz”. Pero los seres humanos se han vuelto locos.
OSHO