sábado, 9 de agosto de 2014

¿Qué sucede cuando morimos?



Es una pregunta que se encuentra en el centro de casi toda búsqueda espiritual humana, y la respuesta que se da marca los límites entre una doctrina religiosa y otra. Ya crea uno en la reencarnación o la resurrección, en el cielo o el infierno, en el purgatorio o en pagar las deudas kármicas, la pregunta de qué sucede tras la muerte ocupa una enorme cantidad de espacio en el terreno religioso.
En el rico y complejo mundo de la mitología hindú, Shiva representa el aspecto de la muerte y la destrucción en una «trinidad» que incluye también la creación (Brahma) y el mantenimiento (Vishnu). Es a Shiva al que se atribuyen los sutras, de cinco mil años de antigüedad, de este Libro de los secretos. ¿Por qué? Para comprenderlo, será útil saber un poco más sobre la procedencia de Shiva.
Es un personaje complejo, este Shiva, con muchas facetas. Según cuenta la historia, una vez Brahma y Vishnu fueron a hablar con Shiva de un asunto urgente, y lo encontraron haciendo el amor con su esposa. Shiva estaba tan absorto en hacer el amor que ni siquiera se dio cuenta de que los otros dos dioses habían entrado en su habitación. Enfadados por haberse tenido que quedar de pie como unos tontos durante horas hasta que Shiva por fin los vio, lo maldijeron y declararon que a partir de entonces sería representado por un símbolo fálico. De ahí el shivalingam que embellece miles de templos de Shiva por toda la India. En otra de sus facetas, es la mitad del dúo «Shiva-­Shakti», la parte masculina de la danza eterna de lo masculino y lo femenino. Y en El libro de los secretos habla a su consorte, Devi, ¡que se sienta en su regazo durante todo el discurso!.
Sexo y muerte, masculino y femenino, yin y yang..., el mundo paradójico, no sólo del hinduismo, sino de todas las grandes tradiciones espirituales de Oriente.
Y la meditación, que transforma todas las paradojas en misterios. Y supera la trampa de la mente para que su dueño pueda por fin ser libre para dejar las riberas de la contradicción y entrar en el río del conocimiento de sí mismo.
Osho dice al respecto:
La muerte siempre ocurre en el presente. La muerte, el amor, la meditación: todos ellos ocurren en el presente. Por eso, si tienes miedo a la muerte, no puedes amar. Si te asusta el amor, no puedes meditar. Si tienes miedo a la meditación, tu vida será inútil. Inútil no hace referencia a algún propósito, sino a que nunca podrás sentir ninguna dicha en ella. Será una futilidad.
Puede parecer extraño conectar estas tres cosas: el amor, la meditación, la muerte. ¡No lo es! Son experiencias similares. De modo que si puedes entrar en una de ellas, podrás entrar en las otras dos.
¿Y qué sucede cuando morimos? Puede que las personas que han saboreado la meditación no te puedan dar una respuesta precisa, pero te pueden decir que han conocido y experimentado lo inmortal dentro de sí mismos, y han salido de esa experiencia sabiendo que la muerte es sólo un sueño.


De  "El Libro de los Secretos" de Osho.