martes, 20 de enero de 2015

EL ACUERDO A UNIRSE II



El final del sueño es el fin del miedo, pues el amor nunca formó parte del mundo de los sueños. La brecha es pequeña. Sin embargo, contiene las semillas de la pestilencia y toda suerte de males, puesto que es el deseo de perpetuar la separación y de impedir la unión. Y así, parece conferirle a la enfermedad una causa que no es su causa. El propósito de la brecha es la única causa de la enfermedad. Pues se concibió a fin de mantenerte separado y dentro de un cuerpo que tú ves como si fuese la causa del dolor.

La causa del dolor es la separación, no el cuerpo, el cual es solo su efecto. Sin embargo, la separación no es más que un espacio vacío, que no contiene nada ni hace nada, y que es tan insubstancial como la estela que los barcos dejan entre las olas al pasar. Dicho espacio vacío se llena con la misma rapidez con la que el agua se abalanza a cerrar la estela según las olas se unen. ¿Donde está la estela que había entre las olas una vez que éstas se han unido y han llenado el espacio que por un momento parecía separarlas? ¿Donde está la base de la enfermedad una vez que las mentes se han unido para cerrar la diminuta brecha que había entre ellas y en la que las semillas de la enfermedad parecían germinar?

Dios tiende el puente, pero solo en el espacio que el milagro ha dejado libre y despejado. Mas Él no puede tender un puente sobre las semillas de la enfermedad y la vergüenza de la culpabilidad, pues no puede destruir una voluntad ajena que Él no creó. Deja que los efectos de ésta desaparezcan y no te aferres a ellos desesperadamente, tratando de conservarlos. El milagro los hará a un lado, haciendo así sitio para Aquél Cuya Voluntad es venir y tender un puente para que Su Hijo regrese a Él.

Un Curso de Milagro
T28 : III : 4, 5, 6.