martes, 6 de enero de 2015

EL HÉROE DEL SUEÑO I



El cuerpo es el personaje central en el sueño del mundo. Sin él no hay sueño, ni él existe sin el sueño en el que actúa como si fuese una persona digna de ser vista y creída. Ocupa el lugar central de cada sueño en el que se narra la historia de como fue concebido por otros cuerpos, como vino al mundo externo al cuerpo, como vive por un corto tiempo hasta que muere, para luego convertirse en polvo junto con otros cuerpos que, al igual que él, también mueren. En el breve lapso de vida que se le ha concedido busca otros cuerpos para que sean sus amigos o sus enemigo. Su seguridad es su mayor preocupación; su comodidad, la ley por la que se rige. Trata de buscar placer y de evitar todo lo que pueda ocasionar dolor. Pero por encima de todo, trata de enseñarse a sí mismo que sus dolores y placeres son dos cosas diferentes, y que es posible distinguir entre ellos.
El sueño del mundo adopta innumerables formas porque el cuerpo intenta probar de muchas maneras que es autónomo y real. Se engalana a sí mismo con objetos que ha comprado con discos de metal o tiras de papel moneda que el mundo considera real y de gran valor. Trabaja para adquirirlos, haciendo cosas que no tienen sentido y luego los despilfarra intercambiándolos por cosas que ni necesita ni quiere. Contrata a otros cuerpos para que lo protejan y para que coleccionen más cosas sin sentido que él pueda llamar suyas. Busca a otros cuerpos especiales que puedan compartir su sueño. A veces sueña que es un conquistador de cuerpos  más débiles que él. Pero en algunas fases del sueño, él es el esclavo de otros cuerpos que quieren hacerle sufrir y torturarle.
Las aventuras del cuerpo desde que nace hasta que muere, son el tema de todo sueño que el mundo jamás haya tenido. Él "héroe" de este sueño jamás cambiará, ni su propósito tampoco. Y aunque el sueño en sí adopta muchas formas y parece presentar una gran variedad de lugares y situaciones en lo que su "héroe" cree encontrarse, el sueño no tiene más que un próposito, el cual te enseña de muchas maneras. Esta es la lección que trata de enseñar una y otra vez: que el cuerpo es causa y no efecto. Y que tú que eres su efecto, no puedes ser su causa.
De esta manera, tú no eres el soñador, sino el sueño. Y, por lo tanto, deambulas fútilmente entrando y saliendo de lugares y situaciones que él maquina. Que esto es todo lo que el cuerpo hace, es cierto, pues no es más que una figura en un sueño. Mas ¿quièn reaccionaría ante las figuras de un sueño a no ser que las considerase reales? En el instante en que las reconoce como lo que verdaderamente son, estas dejan de tener efectos sobre él porque entiende que fue él el que les dio los efectos que tienen, al causarlas y hacer que pareciesen reales. 

Un Curso de Milagros
T 27: VIII : 1, 2, 3, 4.      o