lunes, 23 de febrero de 2015

LOS DIFERENTES PAPELES DEL SUEÑO II


Cuando te invade la ira, ¿no es acaso porque alguien no llevó a cabo la función que tú le habías asignado? ¿Y no se convierte esto en la "razón" que justifica tu ataque? Los sueños que crees que te gustan son aquellos en los que las funciones que asignaste se cumplieron, y las necesidades  que te adscribirte, fueron satisfechas. No importa si esas necesidades se satisfacen o si son simplemente algo que se desea. Es la idea de que existe lo que produce miedo. Los sueños no se desean en mayor o menor medida. Simplemente se desean o no desean. Y cada uno representa alguna función que tú le has asignado a algo: algún objetivo que un acontecimiento, un cuerpo o una cosa debe representar y alcanzar por ti. Si lo logra crees que el sueño te gusta. Si fracasa crees que es triste. Pero el que fracase o se logre no es lo que constituye su médula, sino simplemente su endeble envoltura.

¡Cuán felices serían tus sueños si no le adjudicases a cada una de las figuras que aparecen en ellos el papel que "debe" representar! Es únicamente la imagen que tienes de alguien lo que puede fracasar, y tener esa imagen es lo único que constituye una traición. La médula de los sueños que ofrece el Espíritu Santo no es nunca una médula de temor. Lo que los envuelve puede parecer ser lo mismo, pero su significado ha cambiado porque cubre otra cosa. Lo que determina toda percepción es su propósito, en el sentido de que aparenta ser aquello  para lo que se considera que es. Una sombría figura que ataca se convierte en un hermano que te ofrece una oportunidad para prestar ayuda, si esto se convirtiese en la función del sueño. Y de este modo, los sueños de tristeza se transformarían en sueños de alegría.

¿Para qué es tu hermano?  No lo sabes porque tu función aún no te resulta clara. No le asignes un papel que tú crees que te haría feliz a ti. Y no trates de herirle cuando él no cumpla el papel que le asignaste en el sueño que tienes de lo que debería ser tu vida. Él pide ayuda en cada uno de sus sueños, y tú puedes prestársela si ves la función del sueño tal como la percibe Aquel que puede utilizar todo sueño en beneficio de la función que se le encomendó a Él. Puesto que ama al soñador, y no al sueño, cada sueño se convierte en una ofrenda de amor. Pues en el centro de cada sueño se halla Su Amor por ti, iluminando amorosamente cualquier manifestación del sueño.

Un Curso de Milagros
T29:IV:4, 5, 6.

domingo, 22 de febrero de 2015

COMPRENDIENDO EL DESEO DE MORIR



Pasé los primeros 23 años de mi vida deseando morir. Y esto es lo que descubrí:
El deseo de morir es el deseo de vivir, disfrazado.
La urgencia de morir es la urgencia de desaparecer como un yo separado, desaparecer en la inmensidad del Ser, descansar profundamente, como nunca antes lo habíamos hecho. Es la ola anhelando su regreso al océano.... olvidando que nunca se separó de él, en primer lugar. Es un inocente error que se corrige con un poco de investigación.
El deseo de morir no es algo negativo, enfermo, oscuro o pecaminoso, se trata más bien de algo sumamente mal interpretado, ¡eso tenlo por seguro! Ignoramos el deseo, lo alejamos, lo ocultamos, lo medicamos, lo mantenemos en secreto, tratamos de adormecernos a él o incluso hacemos el intento de filosofar sobre la idea con tal de que desaparezca. Hay mucha vergüenza asociada a este deseo, demasiada culpa. Pero cuando es reconocido, honrado, escuchado, incluso el impulso suicida, la urgencia de deshacernos de nuestra falsa piel, contiene infinita inteligencia. ¡Todos los sentimientos lo hacen!
Porque en secreto, el deseo de morir es el deseo de despertar, de volver a la vida, de dejar de definirnos como un cuerpo-mente separado, de recordar nuestra naturaleza original, ¡inmensa y libre! Es la urgencia de desaparecer el falso 'mí' (ego, yo, persona) dejar de pretender ser algo que no somos, soltar todo aquello que es de segunda mano y poco auténtico, y vivir, realmente vivir, valiente y libremente, como la consciencia misma, ¡llenos de vida y potencial y creatividad cósmica! 

El deseo de morir no es nuestro enemigo, no es algo que deba ser aniquilado o algo a lo que debamos tenerle miedo. Este deseo contiene un profundo mensaje de despertar y cambio. Dice, grita: "¡Tú no estás limitado por lo que crees ser! ¡Eres un hijo del Universo, recuerda, merecedor de todas sus riquezas! ¡Sólo lo falso puede morir, y tú no puedes ser falso!" ¿Somos capaces de escuchar su llamado? ¿Podemos escuchar, realmente escuchar?
La ola no puede volver al océano, no puede llegar a Casa. ¡Nunca estuvo separada de Casa, en primer lugar! Tú ya eres Oceánico, amigo, y el verdadero suicidio no es terminar con el cuerpo-mente, sino recordar tu original e inmaculada naturaleza, aquí y ahora, ¡más allá de los estragos del tiempo! 

¡VIVE!, ¡VIVE!, ¡VIVE! ¡NO TIENES NADA QUE PERDER! 

- Jeff Foster

jueves, 19 de febrero de 2015

LOS DIFERENTES PAPELES DEL SUEÑO I



¿Crees acaso que la verdad puede ser tan solo meras ilusiones? Las ilusiones son sueños precisamente porque no son verdad. El hecho de que la verdad esté ausente de todas ellas por igual es la base del milagro, lo cual quiere decir que has entendido que los sueños sueños son, y que escaparte de ellos depende, no del sueño en sí, sino de que despiertes. ¿Cómo iba a ser posible conservar algunos sueños y despertar de otros? La elección no es entre qué sueños conservar, sino solo si quieres vivir en sueños o despertar de ellos. De ahí que el milagro no excluya de su benéfica influencia algunos sueños. No puedes quedarte con algunos sueños y despertar de otros, pues o bien estás dormido o bien despierto. Y soñar tiene que ver únicamente con una de estas dos posibilidades.

Los sueños que te parecen gratos te retrasarán tanto como aquellos en los que el miedo es evidente. Pues todos los sueños son sueños de miedo, no importa en que forma parezcan manifestarse. El miedo se ve adentro o afuera, o en ambos sitios. O puede estar oculto tras formas agradables. Pero nunca está ausente del sueño, pues el miedo es el elemento básico de todos los sueños. Puede que la forma en que estos se manifiestan cambie, pero es imposible que se compongan de ninguna otra cosa. El milagro sería ciertamente traicionero si te permitiera seguir estando amedrentado por no haber reconocido el miedo. Pues no estarías entonces dispuesto a despertar, que es para lo que el milagro allana el camino.

Dicho llanamente, el ataque es la respuesta a una función que no se ha llevado a cabo tal como tú la percibes. Puede que ello tenga que ver contigo o con otro; sin embargo, allí donde se perciba, allí se atacará. La depresión o el ataque no pueden sino ser los temas de todos los sueños, pues el miedo es el elemento de que se componen. El fino disfraz de placer y alegría en el que tal vez vayan envueltos apenas cubre el grueso bloque de miedo que constituye su médula. Y esto es lo que el milagro percibe, y no las envolturas que lo cubren.

Un Curso de Milagro
T29:IV:1, 2, 3.








sábado, 14 de febrero de 2015

EL PEQUEÑO PEZ


«Usted perdone», le dijo un pez a otro, «es usted más viejo y con más experiencia que yo y probablemente podrá usted ayudarme. Dígame: ¿dónde puedo encontrar eso que llaman Océano? He estado buscándolo por todas partes, sin resultado».
 

«El Océano», respondió el viejo pez, «es donde estás ahora mismo». 


«¿Esto? Pero si esto no es más que agua... Lo que yo busco es el Océano», replicó el joven pez, totalmente decepcionado, mientras se marchaba nadando a buscar en otra parte. 


Se acercó al Maestro, vestido con ropas sannyasi y hablando el lenguaje de los sannyasi: «He estado buscando a Dios durante años. Dejé mi casa y he estado buscándolo en todas las partes donde Él mismo ha dicho que está: en lo alto de los montes, en el centro del desierto, en el silencio de los monasterios y en las chozas de los pobres». 


«¿Y lo has encontrado?», le preguntó el Maestro.
 

«Sería un engreído y un mentiroso si dijera que sí. No; no lo he encontrado. ¿Y tú?». 


¿Qué podía responderle el Maestro? El sol poniente inundaba la habitación con sus rayos de luz dorada. Centenares de gorriones gorjeaban felices en el exterior, sobre las ramas de una higuera cercana. A lo lejos podía oírse el peculiar ruido de la carretera. Un mosquito zumbaba cerca de su oreja, avisando que estaba a punto de atacar... Y sin embargo, aquel buen hombre podía sentarse allí y decir que no había encontrado a Dios, que aún estaba buscándolo.
 

Al cabo de un rato, decepcionado, salió de la habitación del Maestro y se fue a buscar a otra parte. 


Deja de buscar, pequeño pez. No hay nada que buscar. Sólo tienes que estar tranquilo, abrir tus ojos y mirar. No puedes dejar de verlo.

Anthony de Mello


martes, 3 de febrero de 2015

EL ACUERDO A UNIRSE III




Considera, entonces, los plateados milagros y los dorados sueños de felicidad como los únicos tesoros que quieres conservar dentro del almacén del mundo. La puerta está abierta, no para que entren los ladrones, sino tus hermanos hambrientos, quienes confundieron el brillo de una piedrecilla con oro y almacenaron un puñado de nieve creyendo que era plata. Sin embargo, a este lado de la puerta abierta no tienen nada. ¿Qué es el mundo, sino una diminuta brecha que parece desgarrar la eternidad y fragmentarla en días, meses y años? ¿Y que sois vosotros que vivís en el mundo, sino una imagen fragmentada del Hijo de Dios, donde cada uno de los fragmentos está oculto dentro de un trocito de barro separado e inseguro?

No tengas miedo, hijo mío, sino deja más bien que los milagros iluminen dulcemente tu mundo. Y allí donde la diminuta brecha parecía interponerse entre tú y tu hermano, únete a él. Y de este modo, será evidente que la enfermedad no tiene causa. El sueño de curación reside en el perdón, que dulcemente te muestra que nunca pecaste. El milagro no dejará ningún vestigio de culpabilidad que pueda traerte testigos de lo que nunca fue. Y preparará en tu almacén un lugar de bienvenida para tu Padre y tu Ser. La puerta está abierta para que todos aquellos que no quieran seguir hambrientos y deseen gozar del festín de abundancia que allí se les ha preparado puedan entrar. Y éstos se reunirán con tus Invitados, a quienes el milagro invitó a venir a ti.

Este festín es muy distinto de los que se acostumbran a dar en el sueño del mundo. Pues aquí, cuanto más reciba cada uno, más habrá para ser compartido por todos los demás. Los Invitados han traído Consigo provisiones ilimitadas. Y a nadie se le priva de nada, ni nadie puede privar a otro de nada. He aquí el festín que el Padre tiende ante su hijo y que comparte con él equitativamente. Y en ese compartir no puede haber una brecha en la que la abundancia merme y disminuya. Aquí los años de escasez no se presentarán, ya que el tiempo no forma parte de este festín, pues es eterno. El Amor ha desplegado su mesa en el espacio que parecía mantener a tus Invitados alejados de ti.

Un Curso de Milagros
T 28 : III : 7, 8, 9.