lunes, 27 de abril de 2015

NO BUSQUES FUERA DE TI MISMO



No busques fuera de ti mismo. Pues será en vano y llorarás cada vez que un ídolo se desmorone. El Cielo no se puede encontrar donde no está, ni es posible hallar paz en ningún otro lugar excepto en él. Ninguno de los ídolos que veneras cuando llamas a Dios te contestará en Su lugar. Ninguna otra respuesta que puedas utilizar como sustituto te proporcionará  la felicidad que solo Su respuesta brinda. No busques fuera de ti mismo. Pues todo tu dolor procede simplemente de buscar en vano lo que deseas, y de insistir que sabes donde encontrarlo. ¿Y que pasaría si no estuviese allí? ¿Preferirías tener razón a ser feliz? Alégrate de que se te diga donde reside la felicidad, y no la sigas buscando por más tiempo en ningún otro lugar, pues buscarás en vano. Mas se te ha concedido conocer la verdad, y saber que no la debes buscar fuera de ti mismo.
No hay nadie que venga aquí que no abrigue alguna esperanza, alguna ilusión persistente o algún sueño de que hay algo fuera de sí mismo que le pueda brindar paz y felicidad. Si todo se encuentra en él, eso no puede ser verdad. Y así, al venir a este mundo, niega su propia verdad y se dedica a buscar algo que sea más que lo que lo es todo, como si una parte de ese todo estuviese separada y se encontrase donde el resto no está. Este es el propósito que le confiere al cuerpo: que busque lo que a él le falta y que le provea de lo que le restauraría su plenitud. Y así, vaga sin rumbo, creyendo ser lo que no es, en busca de algo que no puede encontrar.

 Un Curso de Milagros
T29:VII:1,2



 

sábado, 18 de abril de 2015

EL MILAGRO DEL CAMBIO



¿Qué sentido tiene discutir con la vida tal y como es?

El ego contesta: "Sí, pero si dejo de resistirme a lo que es, el cambio nunca se dará, las cosas seguirán igual, o empeorarán..."

Claro, el ego no comprende los ancestrales misterios del cambio y el sanar. Éste realmente cree que - en las relaciones, en nuestra carrera, en las decisiones de vida, en los asuntos mundiales - la paz sólo es posible a través de la guerra, que el cambio real sólo puede darse a través de odiar este momento y desear desesperadamente estar en otro lugar.

He aquí la paradoja del cambio. Cuando nos cansamos de la violencia interna, cuando dejamos de estar en guerra con cómo son las cosas en este momento, cuando dejamos de discutir con la escena presente de la película de nuestras vidas, descansamos. Y entonces, desde un lugar de paz y profunda conexión con el suelo del Ahora, nuevos horizontes se abren, posibilidades hasta ahora inexploradas se revelan. Se establecen nuevas conexiones, surgen nuevas respuestas. Desde un lugar de ecuanimidad y aceptación, las cosas que antes parecían seguras ahora no parecen tan seguras, los obstáculos dejan de ser obstáculos, los obsoletos futuros comienzan a colapsar y los nuevos futuros se hacen posibles. Las energías que parecían ser intolerables hace un momento ahora son admitidas, para moverse, para expresarse y liberar su poder creativo y sanador. Debido a que nuestros ojos están abiertos, nuevos detalles se hacen aparentes en la presente escena, detalles a los que nos habíamos vueltos ciegos ante nuestra prisa por conseguir "un mejor futuro".

Desde un lugar de paz, podemos dar el siguiente paso muy fácilmente. Y a veces, el siguiente paso implica no dar ningún paso en absoluto, sino enamorarnos profundamente de este momento. Esto NO es lo mismo que darnos por vencidos. Esto no es pasividad ni soportar lo 'negativo.' Esto no equivale a descuidar la esperanza de un mejor futuro. Aquí no hay ningún descuido. No se trata de un estancamiento. No es debilidad. Se trata de un verdadero coraje. De nuestra disposición a bajar el ritmo, a estar presentes, a beber toda la riqueza - la alegría y la tristeza, la duda y la creatividad - de esta presente escena.

La película aún no está escrita; se escribe a sí misma conforme avanzamos. Y al resistir la presente escena, estamos realmente resistiendo toda la película. La resistencia sólo genera resistencia.

A veces, el sentido que tiene discutir con la vida es que lleguemos hasta un punto en el que nos hartemos de discutir con la vida. Y que nos sumerjamos profundamente en el momento presente, descansando en su abrazo, confiando en todo, aceptando nuestras propias imperfecciones. Y justo ahí es donde todo parece posible, y todo se siente vivo porque nosotros nos sentimos vivos, y sin miedo, y entonces, el verdadero cambio es posible. Tal vez lentamente, tal vez en una sola gran ola. Pero ya hemos dejado de presionar. Estamos permitiendo que todo suceda. Estamos alineados finalmente, hemos dejado de formar parte del problema para convertirnos en la voz de una solución.

A veces tenemos que soltar nuestra intención de cambiar el momento para que éste cambie por sí mismo.

- Jeff Foster

viernes, 17 de abril de 2015

Y LA VIDA MISMA ES GRACIA




En silencio,
habla.
¿Quién eres tú?

pregunta.

Tú, a quien he buscado por tanto tiempo.
¿Quién eres tú,
disfrazado de mí mismo?

Tú, que te mueves en mí.
¿Has estado aquí siempre?
¿Lo he sabido siempre?

¿Estás más cerca que yo mismo?

¿Es este un inefable Jardín del Edén?
¿Acaso todos somos algo nuevo?

¿Son estos los mismos ojos?
¿Qué es lo que ven? ¿Qué es lo que ven?

¿Acaso lo soñé?
¿O simplemente despertó,
ahora?

Estoy aquí,
susurras.
Estoy aquí.

Estoy aquí. Me entrego a ti.

Esta humanidad. Padre, madre.
Vacío,
forma.

Esta gracia.
Esta quietud.
Este silencio.

Este...
todo.

Gracias.
Gracias

- Jeff Foster

lunes, 13 de abril de 2015

CERRANDO LA BRECHA



Entre 'lo que es' y 'lo que debería ser,' hay una brecha llamada 'sufrimiento.'

El sufrimiento no es un error o un castigo, es más bien la invitación a cerrar esa brecha.

Es un llamado a soltar el sueño acerca de como se 'supone' que debería ser este momento (¿según quién?), y enamorarnos de como es.

Al honrar este momento, al inclinarnos ante el hecho inmediato de 'lo que es' dignificando el lugar en el que estamos parados, a menudo descubrimos 'lo que debería ser,' de cualquier forma. En el corazón mismo de nuestro dolor, en el ardiente núcleo de lo que nos preocupa, podríamos encontrar un inimaginable coraje, amor e incluso paz.

Cuando nos hacemos amigos de nuestro malestar, de nuestra inseguridad, de nuestra tristeza, de nuestro dolor, de nuestra ira; cuando hacemos una reverencia a su intensidad, honrando su poder y su libertad intrínseca, dejamos de ser víctimas, porque ahora nos alineamos con la vida, dejamos de estar en guerra con la forma como son las cosas.

Y vemos posibilidades donde alguna vez vimos obstáculos.

La brecha duele, sí, sin embargo a veces tenemos que sentir ese dolor con el fin de sanar.

- Jeff Foster

lunes, 6 de abril de 2015

CÓMO NO TENER MIEDO


No trates de liberarte del miedo. El miedo no es algo de lo que tengas que escapar. Es una muy natural energía que sólo quiere moverse en ti, una amorosa ola en el inmenso océano de la vida.
El miedo es un amigo. Te revela que sigues vivo, que estás dispuesto a sentir energías poderosas. Que te encuentras en tu extremo más crudo, explorando, bailando con lo desconocido, abriéndote a todas las posibilidades.
El miedo siempre estará cerca. Pero no lo utilices nunca como una excusa para paralizarte. El miedo no puede bloquearte, nunca, o apartarte de tu camino, o evitar que hagas lo que tienes que hacer cuando te comprometes a recibirlo bajo sus propios términos.
Muchos de nuestros miedos están basados en algo que ha de suceder o no en el futuro. Muchos de nuestros miedos jamás, nunca llegan a ser una realidad.
Y recuerda, tú siempre serás capaz de afrontar con coraje, de manejar cualquier cosa que llegue a suceder en el futuro, porque sabes cómo estar Presente. Sin importar la furia que tenga la tormenta de la vida, siempre serás capaz de salirte de tu historia, de liberarte de la prisión del pasado y del futuro, y encontrar tu aliento (que siempre está cerca), y recordar tu presencia, tu ancla, tu raíz, tu Hogar. Nunca te sentirás abrumado por los acontecimientos porque recordarás hacer un alto, enfocarte, respirar, conectarte contigo mismo de la manera más profunda. Recordarás decir SÍ a este punto en donde te encuentras, y así, nunca serás víctima de las circunstancias, sino un valiente co-creador, un aliado de la vida.
No hay posibilidad de que te equivoques, amigo, porque incluso si te equivocas, y te encuentras recorriendo un extraño camino en un extraño día, eres capaz de despertar tu curiosidad, seguir tu aliento, explorar tus sensaciones corporales. Puedes permitir cualquier energía que necesite estar en ti. Puedes dejar de calificar el momento como 'bueno' o 'malo' y abrazar su naturaleza, sus peculiares sabores. Puedes aprender de tus errores, entender lo que quieres y lo que no quieres, encontrar gratitud por lo que hay en este momento, hallar algo por lo que valga la pena vivir, encontrar belleza en lo que se haya perdido.
Por eso, ¡comete errores! No hay nada que temer cuando sabes que nada puede salirte mal. Falla. Cae de rodillas. No importa, porque sabes que la vida te sostendrá, sin miedo. 

- Jeff Foster

jueves, 2 de abril de 2015

REBELDES DOMESTICADOS


Era un tipo difícil. Pensaba y actuaba de distinto modo que el resto de nosotros. Todo lo cuestionaba. ¿Era un rebelde, o un profeta, o un psicópata, o un héroe? "¿Quien puede establecer la diferencia", nos decíamos. "Y en último término, ¿a quién le importa?"

De manera que le socializamos. Le enseñamos a ser sensible a la opinión pública y a los sentimientos de los demás. Conseguimos conformarlo. Hicimos de él una persona con la que se convivía a gusto, perfectamente adaptada. En realidad, lo que hicimos fue enseñarle a vivir de acuerdo con nuestras expectativas. Le habíamos hecho manejable y dócil.

Le dijimos que había aprendido a controlarse a si mismo y le felicitamos por haberlo conseguido. Y él mismo empezó a felicitarse también por ello. No podía ver que éramos  nosotros quienes le habíamos conquistado a él.


Un individuo enorme entró en la abarrotada
habitación y gritó: "¿Hay aquí un tipo
llamadao Murplhy?". Se levantó un hombrecillo
y dijo: "Yo soy Murphy".

El inmenso individuo casi lo mata. le
rompió cinco costillas, le partió la
nariz, le puso los ojos morados y le
dejó hecho un guiñapo en el suelo.

Después salió pisando fuerte.

Una vez que se hubo marchado, vimos con
asombro como el hombrecillo se reía
entre dientes. "¡Cómo he engañado a ese 
tipo!", dijo suavemente. "¡Yo no soy
Murphy! ¡Ja, ja, ja!"

OSHO