jueves, 7 de mayo de 2015

DOUGLAS HARDING





Ya no hay más preguntas que responder cuando nosotros estamos firmemente establecidos en Quien somos real, realmente.
Observar que Aquí no hay una porción de Consciencia personal separada de la suya, forma parte de la liberación de la prisión del pequeño yo. No, la Consciencia Aquí es la misma en todos los seres. Por supuesto, esto es lo que han dicho todos los mejores místicos, hablando no tanto por investigación filosófica como por experiencia personal. Dios es Dios todo entero en mí. Esto tiene sentido debido a que, ciertamente, Dios no es divisible como un queso de Cheshire. Usted no puede cortar a Dios en pequeñas porciones y servirle como entremeses variados. Dios es indivisible. Esto es muy maravilloso debido a que significa que la totalidad de Dios está donde usted es –no su pequeña porción de Dios, sino la totalidad de Dios–. Si nosotros nos resistimos a esto, es debido a que nos estamos resistiendo a nuestro esplendor, a nuestra grandeza. La maravillosa proposición de todos los místicos que conozco, de todos los místicos reales, es que su corazón (de usted) es la realidad de su vida, la realidad de su ser, su sí mismo real, la totalidad de Dios –no una pequeña porción de ese fuego, sino el fuego entero–. Por eso es por lo que no puedo seguir a los amigos cuáqueros cuando dicen: «La parte de Dios en cada hombre». Eso no es completamente exacto. Los grandes cuáqueros no dirán eso. Yo no encuentro aquí la porción de Dios de Douglas. Encuentro la totalidad de Él.
Douglas Harding