domingo, 17 de abril de 2016

¿ERES UN CUERPO?


¿Eres invulnerable? Entonces el mundo te parecerá un lugar inofensivo. ¿Perdonas? Entonces el mundo es misericordioso pues le has perdonado sus ofensas, de modo que te contemplas tal como tú le contemplas a él. ¿Eres un cuerpo? Entonces ves en cada hermano un traidor, listo para matar. ¿Eres  espíritu, inmortal y sin la más mínima posibilidad de corrupción ni mancha alguna de pecado sobre ti? Entonces ves estabilidad en el mundo, pues ahora es absolutamente digno de toda tu confianza: un lugar feliz donde descansar por un tiempo, en donde no hay nada que temer, sino solo amar. ¿Le negarían los puros de corazón la bienvenida a alguien? ¿Y que podría herir a los que son verdaderamente inocentes?



¡Hágase tu voluntad, santa criatura de Dios!  No importa si crees estar en el Cielo o en la tierra. Lo que la Voluntad de tu Padre ha dispuesto para ti jamás ha de cambiar. La verdad en ti permanece tan radiante como una estrella, tan pura como la luz, tan inocente como el amor mismo. Y tú eres digno de que se haga tu voluntad.

Un Curso de Milagros
Texto 31. VI:6.7