La escena es cautivadora. Juan 8,1-8. Este conmovedor episodio, integrado hoy en el evangelio de Juan, es probablemente un fragmento de un evangelio perdido o un relato suelto que circuló por la comunidad cristiana. La escena tiene, sin duda, mucho de artificial, pero los investigadores piensan que, en alguna ocasión, Jesús actuó defendiendo a una mujer adúltera con esa manera tan suya de acoger a los pecadores más despreciados y mostrarles la compasión de Dios (incluso en el grupo del Jesús Seminar). Traen ante Jesús a una mujer sorprendida mientras estaba teniendo relaciones sexuales con un hombre. No se dice nada del varón. Es lo que ocurría casi siempre en aquella sociedad machista. Se humilla y se condena a la mujer, porque ha deshonrado a su familia. Mientras tanto, nadie habla del varón, aunque, paradójicamente, es a él a quien la Torá exigía no poseer ni desear a una mujer que ya pertenece a otro. Éxodo 20,14-17. Al varón le está prohibido tener relaciones sexu...