EL ESTADO DE IMPECABILIDAD
El estado de impecabilidad es simplemente esto: todo deseo de atacar ha desaparecido, de modo que no hay razón para percibir al Hijo de Dios de ninguna otra forma excepto como es. La necesidad de que haya culpabilidad ha desaparecido porque ya no tiene propósito, y sin el objetivo de pecado no tiene sentido. El ataque y el pecado son una misma ilusión, pues cada uno es la causa, el objetivo y la justificación del otro. Por su cuenta ninguno de los dos tiene sentido, si bien parece derivar sentido del otro. Cada uno depende del otro para conferirle el significado que parece tener. Y nadie podría creer en uno de ellos a menos que el otro fuese verdad, pues cada uno de ellos da fe de que el otro tiene que ser cierto. El ataque convierte a Cristo en tu enemigo y a Dios junto con Él. ¿Como no ibas a estar atemorizado con semejantes "enemigos"? ¿Y como no ibas a tener miedo de ti mismo? Pues te has hecho daño, y has hecho de tu Ser tu "enemigo". Y ahora no puedes s...