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Mostrando entradas de marzo, 2012
La escena es cautivadora. Juan 8,1-8. Este conmovedor episodio, integrado hoy en el evangelio de Juan, es probablemente un fragmento de un evangelio perdido o un relato suelto que circuló por la comunidad cristiana. La escena tiene, sin duda, mucho de artificial, pero los investigadores piensan que, en alguna ocasión, Jesús actuó defendiendo a una mujer adúltera con esa manera tan suya de acoger a los pecadores más despreciados y mostrarles la compasión de Dios (incluso en el grupo del Jesús Seminar). Traen ante Jesús a una mujer sorprendida mientras estaba teniendo relaciones sexuales con un hombre. No se dice nada del varón. Es lo que ocurría casi siempre en aquella sociedad machista. Se humilla y se condena a la mujer, porque ha deshonrado a su familia. Mientras tanto, nadie habla del varón, aunque, paradójicamente, es a él a quien la Torá exigía no poseer ni desear a una mujer que ya pertenece a otro. Éxodo 20,14-17. Al varón le está prohibido tener relaciones sexu...
GRITAR PARA QUEDAR A SALVO... E INCÓLUME Una vez llegó un profeta a una ciudad con el fin de convertir a sus habitantes. Al principio la gente le escuchaba cuando hablaba, pero poco a poco se fueron apartando, hasta que no hubo nadie que escuchara, las palabras del profeta. Cierto día, un viajante le dijo al profeta: «¿Por qué sigues predicando? ¿No ves que tu misión es imposible?». Y el profeta le respondió: «Al principio tenía la esperanza de poder cambiarlos. Pero si ahora sigo gritando es únicamente para que no me cambien ellos a mí». Anthony De Mello