¿QUE OCURRE CUANDO MORIMOS Y A DONDE VAMOS?
Pregunta: ¿Qué
ocurre cuando morimos y a dónde vamos? Las experiencias próximas a la
muerte que mucha gente relata, ¿son relevantes para los estudiantes de Un Curso de Milagros?
Respuesta: La
"transición" a la muerte puede compararse a lo que sigue:
1) cambiar de
un sueño a otro mientras dormimos;
2) terminar de ver una cinta de
vídeo y empezar con otra; 3) cambiar de canal el televisor cuando
termina un programa, o antes de que termine si uno lo elige así; o por
último.
4) salir de una habitación y entrar en otra, como enseñaba
Ramakrishna, el gran sabio indio del siglo XIX. Como la consciencia es
inherente a la mente escindida y no se encuentra en el cuerpo ni en el
cerebro (aunque se experimente ahí), la muerte física no es sino la
ilusión del final del estado mental de uno, que se mantiene al morir. A
pesar de que esta idea de separación se proyecta en el cuerpo, sigue
estando dentro de su fuente: la mente enferma. Por tanto, uno no va a
ningún sitio al morir. Volviendo a la analogía de cambiar de canal la
televisión, uno permanece físicamente en el sillón de su sala de estar,
aunque la atención de uno pasa del lugar que se ve en un canal de
televisión al que se ve en el otro.
Además, es importante darse cuenta
de que lo que llamamos muerte no trae un estado de iluminación ni de
paz. Si no se completa en su totalidad el abandono del sistema de ideas
del ego, abandonando la mente enferma, la iluminación o resurrección
no se puede alcanzar.
Una variedad reciente de esta
creencia en que la muerte física trae libertad o alivio del cuerpo se
encuentra en las experiencias "próximas a la muerte" de mucha gente, y a
menudo surgen preguntas sobre estas experiencias en nuestras clases y
seminarios. Los relatos normalmente incluyen la experiencia de la
persona de abandonar el cuerpo y continuar a través de un túnel oscuro
hacia un círculo o ser de luz, que a menudo se identifica con Jesús.
Esta presencia amorosa y amable a veces repasa la vida con la persona, y
luego "envía" a la persona de vuelta a completar ciertas lecciones,
aceptar responsabilidades, o asumir una función importante (siempre un
tema favorito de las necesidades de ser especial del ego). A nadie le toca juzgar sobre las
experiencias próximas a la muerte, y sería imprudente negar los efectos
muy positivos que tales experiencias han tenido sobre la gente. Sin
embargo, se puede comentar la "teología" de tales experiencias y las
conclusiones que se sacan de ellas sobre el sentido de la vida, la
muerte, el más allá, y la llamada "vida después de la vida".
Tenga en cuenta el lector que Un Curso de Milagros declara con toda claridad que la mente no está en el cuerpo, aunque ciertamente parezca lo contrario.
Por tanto, cuando consideramos tales experiencias próximas a la muerte desde la perspectiva de Un Curso de Milagros,
podemos ver que no tienen sentido en el nivel de la forma ¿Cómo puede
uno abandonar su cuerpo, viajar por un túnel y saludar a una luz
estupenda, si para empezar uno nunca estuvo en el cuerpo? Recuerda que
el ser permanece en la mente y no en el cuerpo, igual que el ser de un
soñador no está en el sueño, aunque haya partes de este ser que se
reflejan ahí. Una vez más, no se trata de negar o hacer inválida una
experiencia personal, sino de decir que por muy válida que la
experiencia sea para la persona, su interpretación es puramente
subjetiva y no debería tomarse como una verdad "objetiva". Por ejemplo,
en la experiencia de todo el mundo el sol sale y se pone cada día, y
mucha gente relata sentimientos estéticos e incluso espirituales
muy significativos asociados con las salidas y puestas de sol. Y sin
embargo, sabemos por la ciencia que el sol ni sale ni se pone sino que
es la tierra la que hace el movimiento, girando sobre su eje y en torno
al sol. La experiencia es opuesta a la explicación verdadera. De manera
similar la tierra es plana en la experiencia cotidiana de todos,
aunque comprendamos intelectualmente que es redonda. Y así la
experiencia que uno tiene de un acontecimiento próximo a la muerte, o
de un sitio al que uno va al morir (o casi morir) no significa
necesariamente que lo que se comprende de la experiencia es lo que
verdaderamente es. Y de nuevo, cuando se miran tales experiencias a
través de la lente de Un Curso de Milagros, se entienden de
una manera completamente diferente: expresiones de perdón proyectadas
por la mente sobre el cuerpo y su mundo de vida, muerte y casi muerte.
Como hemos visto, no puede haber
una verdadera experiencia de estar fuera del cuerpo porque, para
empezar, la mente nunca está dentro del cuerpo. Y así la mente no puede
dejar el cuerpo, viajar por un túnel y reunirse con Jesús después de
salir del cuerpo. Además hay un peligro en creer esto, porque sugiere
fuertemente – como lo hace mucha gente que ha tenido tales experiencias
– que tal paz, alegría y felicidad sólo puede llegarle a una persona
después de morir y abandonar el cuerpo. Todo el enfoque de Un Curso de Milagros está en elegir tener un instante santo ahora mismo, en elegir a Jesús o al Espíritu Santo en lugar del ego.
No hay que morir para ir al Cielo,
pues el Cielo es la consciencia de la Unidad perfecta, dentro de la
mente, y nada más aparte de esto. La maravillosa experiencia de perdón
que a menudo se relata, se puede tener en un instante santo, de nuevo,
sin haber salido del cuerpo, pasado por un túnel, etc. Mantener que las
experiencias próximas a la muerte son algo que se debe idealizar y
buscar (como se ve en la popular película Flatliners) de hecho
sirve muy bien a la estrategia fundamental del ego de primero hacer
real el cuerpo, para luego convertirlo en una cosa repulsiva. Esto
establece una situación en la que la gente desearía estar libre de su
oscura prisión anhelando escapar a una luz incorpórea. Y mientras
tanto, el sistema de ideas de separación, culpabilidad y ser especiales
del ego anida cómodamente en la mente, protegido por la creencia de
que en efecto hay un cuerpo que es real y que verdaderamente existe en
el mundo físico.
Así pues, creer en la realidad de
tales experiencias es la mismísima transigencia con la verdad – darle a
la luz y a la oscuridad igual poder y realidad – contra la que Jesús
nos advierte en Un Curso de Milagros. Vemos semejante
advertencia claramente declarada en la sección sobre la muerte del
manual para el maestro. Comienza con una referencia a la creencia
religiosa convencional de que en la muerte el alma se libera para
volver a Dios, o para seguir su viaje, como en la doctrina católica del
purgatorio. Sin embargo el interés actual por las experiencias
próximas a la muerte, como acabamos de ver, cae en la misma categoría de
no reconocer la naturaleza ilusoria de todo el universo físico y de la
existencia individual – cuerpo, mente y lo que erróneamente se llama
"espíritu”.
En conclusión, podemos comprender
que cualquier cosa que parece vivir y luego morir, que cambia, crece y
después se deteriora, o que parece estar separada de las otras cosas,
no puede ser de Dios y por tanto no puede ser real. Y así todas las
categorías que se refieren a los cuerpos de cualquier manera –
incluidas la muerte y la casi muerte – no tienen ningún significado
verdadero porque no existen en realidad. Su único significado dentro de
la ilusión es que sirven de aulas en las que aprendemos la lección de
discernir entre lo que carece de sentido y lo que lo tiene.
| Kenneth Wapnick |

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