SOBRE LA DEPENDENCIA

Algunos
de ustedes se preguntan si existe un área gris antes de que algo se
convierta en un apego, antes de que tenga lugar la identificación.
Digamos que muere un amigo. Parece bien y muy humano sentir algo de
tristeza. Pero ¿qué reacción? ¿Compasión de sí mismo? ¿Qué
será lo que le produce aflicción? Piense en eso. Lo que le estoy
diciendo le parecerá terrible, pero ya le dije, vengo de otro mundo.
Su reacción es de pérdida personal ¿verdad? Le produce lástima el
"mi", o se conduele de otras personas a quienes su amigo
alegraba. Por eso quiere decir que le producen lástima otras
personas a quienes les producen lástima ellas mismas. Si no se
conduelen de ellas mismas, ¿de qué podrían condolerse? Nunca
sentimos tristeza cuando perdemos algo a lo que le hemos permitido
ser libre, que no hemos tratado de poseer. La tristeza es una señal
de que hice depender mi felicidad de esta cosa o persona, al menos en
alguna medida. estamos tan acostumbrados a oír lo contrario de esto,
que lo que digo suena inhumano, ¿no es verdad?
Es
lo que los místicos nos han dicho. No estoy diciendo que el "mi",
el yo condicionado, no regrese algunas veces a sus esquemas
habituales. Así es como hemos sido condicionados. Pero surge la
pregunta de si es concebible vivir una vida en la que usted esté tan
totalmente solo que no dependa emocionalmente de nadie.
Todos
dependemos unos de otros para todo tipo de cosas, ¿no es verdad?,
Dependemos del carnicero, del panadero, del fabricante de velas. Interdependencia. ¡Eso está bien! Organizamos una sociedad de esta
manera, y les asignamos funciones diferentes a personas diferentes
para el bienestar de todos, de manera que funcionemos mejor y vivamos
con mayor eficacia - al menos así lo esperamos. Pero depender
psicológicamente de otra persona -¿qué implica eso? Significa
depender de otro ser humano para mi felicidad.
Piense
en eso. Porque si lo hace, la próxima cosa que usted va a hacer - tenga consciencia de ello o no, - es exigir que los demás
contribuyan a su felicidad. Entonces habrá otro paso: temor, temor a
perder, temor a estar alienado, temor a ser rechazado, un control
mutuo. El amor perfecto expulsa el temor. En donde hay amor no hay
exigencias, no hay expectativas, no hay dependencia. Yo no exijo que
usted me haga feliz; mi felicidad no está en usted. Si usted me
dejara, no me condolería de mí mismo; yo disfruto enormemente de su
compañía, pero no me aferro.
Yo
disfruto sin aferrarme. Lo que realmente disfruto no es usted; es
algo más grande que usted y yo. Es algo que descubrí, una especie
de sinfonía, una especie de orquesta que interpreta una melodía en
su presencia, pero cuando usted se va, la orquesta no se detiene.
Cuando me encuentro con otra persona, la orquesta interpreta otra
melodía, la cual también es agradable. Y cuando estoy solo,
continúa tocando. Tiene un gran repertorio y nunca deja de tocar.
De
eso se trata el despertar. También por eso estamos hipnotizados, nos
lavan el cerebro, estamos dormidos. Parece terrible preguntar, pero
¿puede decirse que usted me ama si se aferra y no me deja ir? ¿Si
no me permite ser? ¿Puede decirse que me ama si me necesita
psicológica o emocionalmente para su felicidad? Esto contradice la
enseñanza universal de todas las escrituras, todas las religiones,
todos los místicos. "¿Cómo pudimos pasarlo por alto durante
tantos años?" Repetidamente me digo a mí mismo: ¿Cómo fue
posible que no lo viera? Cuando uno lee estas cosas radicales en las
escrituras, se pregunta: ¿Este hombre está loco? Pero después de
un tiempo empieza a pensar que todos los demás están locos. "Si
no renuncias a todo lo que posees, no puedes ser mi discípulo".
Hay que dejarlo todo. No se trata de un renunciamiento físico,
comprendan; eso es fácil. Cuando sus ilusiones se acaban, por fin
uno esta en contacto con la realidad, y créanme, nunca volverá a
sentirse solo, nunca más.
La
soledad no se cura con la compañía humana. La soledad se cura con
el contacto con la realidad. Tengo muchísimo que decir sobre eso. El
contacto con la realidad, la desaparición de nuestras ilusiones, el
contacto con lo real. Sea lo que sea, no tiene nombre. Solamente
podemos conocerlo abandonando lo que es irreal. Usted puede saber lo
que es la soledad cuando deja de aferrarse, cuando renuncia a su
dependencia. Pero el primer paso para lograrlo es que lo vea como
deseable. Si no lo ve como deseable, ¿cómo puede llegar a
acercarse?
Piense
en su soledad. ¿Desaparecería por la compañía humana? Ésta sólo
servirá de distracción. Adentro hay un vacío ¿no es así? Y
cuando el vacío sale a la superficie, ¿qué hace usted? Huye,
enciende el televisor, enciende el radio, lee un libro, busca
compañía humana, busca entretenimiento, busca distracción. Todo el
mundo hace eso. Actualmente esto es un gran negocio, una industria
organizada para distraernos o entretenernos.
Despertar
Anthony de Mello
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