VIII CONVERSANDO CON ANTHONY DE MELLO

Hay
una historia sobre el discípulo que fue a donde el maestro y le
dijo: "¿Podría darme una palabra de sabiduría?" "¿Podría
darme algo que me guiara a través de mis días?" Era el día de
silencio del maestro, de manera que tomó un bloc. Escribió:
"Consciencia". Cuando el discípulo lo vio, dijo: "Es
demasiado breve. ¿Puede ampliarlo un poco?" Entonces el maestro
tomó el bloc y escribió: "Consciencia, consciencia,
consciencia". el discípulo dijo: "Sí, pero ¿qué
significa?" El maestro volvió a tomar el bloc y escribió:
"Consciencia, consciencia, consciencia significa: consciencia".
Eso
es lo que significa autoobservarse. Nadie puede mostrarle a usted
cómo hacerlo, porque estaría dándole una técnica, estaría
programándolo. Pero obsérvese a usted mismo. Cuando habla con
alguien, ¿está consciente de ello o sencillamente se identifica con
ello? Cuando se disgustó con alguien ¿estaba consciente de que
estaba furioso, o sencillamente se identificó con su cólera? Más
tarde, cuando tuvo tiempo, ¿estudió su experiencia y trató de
comprenderla? ¿De dónde procedía? ¿Qué la causó? No conozco
ninguna otra vía hacia la consciencia. Usted sólo hace cambiar lo
que comprende. Usted reprime lo que no comprende y aquello de lo cual
no es consciente. Usted no cambia, pero cuando usted lo comprende,
eso cambia.
A
veces me preguntan: "¿Es este tránsito hacia la consciencia
algo gradual, o es algo súbito?" Algunas personas afortunadas
lo logran en un instante. Sencillamente, toman consciencia. Otra van
avanzando lentamente, gradualmente, progresivamente. Empiezan a ver
las cosas. Las ilusiones se acaban, las fantasías desaparecen, y
empiezan a ponerse en contacto con los hechos. No hay una regla
general. Hay una famosa historia de un león que encontró un rebaño
de ovejas, y, con asombro, descubrió un león entre las ovejas. Era
un león que había crecido entre las ovejas desde que era cachorro.
Balaba como oveja y corría como una oveja. El león se le acercó, y
cuando la oveja- león estuvo frente al león real, empezó a
temblar. El león dijo:
-¿Qué
estás haciendo entre estas ovejas?
La
oveja - león le contestó:
-
Yo soy una oveja
-
No, tú no eres una oveja - le replicó el león - Ven conmigo.
Entonces
llevó a la oveja - león a un estanque y le dijo:
-¡Mira!
Cuando
la oveja - león vio su reflejo en el agua, dio un gran rugido, y en
ese momento se transformó. Nunca volvió a ser como antes.
Si
usted tiene suerte y los dioses son benévolos, o si usted recibe la
gracia divina (use cualquier expresión teológica que desee),
repentinamente podría comprender quién es "yo", y nunca
volvería a ser el mismo de antes, nunca, Nada podrá volver a
afectarlo, y nadie podrá volver a herirlo.
Usted
no temerá a nadie y no tendrá miedo de nada. ¿No es eso
extraordinario? Usted vivirá como un rey, como una reina. Esto es lo
que significa vivir como la realeza. Nada de esa basura de que su
retrato salga en el periódico o de tener mucho dinero. Eso es paja.
Usted no teme a nadie porque está completamente satisfecho de no ser
nadie. No le interesan el éxito ni el fracaso. No significan nada.
Los honores, la desgracia, ¡no significan nada! Si usted se comporta
como un estúpido, esto tampoco significa nada. ¡Qué estado tan
maravilloso!
Algunas
personas llegan a esta meta con dificultad, paso a paso, después de
meses y semanas de autoconsciencia. Pero les prometo que no he
conocido una sola persona que haya dedicado tiempo a ser consciente
que no haya visto una diferencia en cuestión de semanas. La calidad
de su vida cambia, de manera que ya no tiene que aceptarlo como
cuestión de fe. Lo ve: ella es diferente. Reacciona de manera
diferente. En realidad, reacciona menos y actúa más. Ve cosas que
nunca ha visto.
Usted
tendrá mucha más energía, estará mucho más vivo. La gente cree
que si ella no tiene deseos es como leña seca, pero, en realidad,
dejaría de estar tensa. Libérese de su temor al fracaso, de sus
tensiones acerca del éxito; usted será usted mismo. Relajado. No
conducirá con los frenos puestos. Eso será lo que sucederá.
Hay
un hermoso dicho de Tranxu, un sabio chino, que me tomé el trabajo
de aprender de memoria. Dice: "Cuando el arquero dispara sin
buscar un premio, tiene toda su destreza; cuando dispara para ganar
una medalla de bronce, se pone nervioso; cuando dispara para ganar
una presa de oro, enceguece, ve dos blancos, y está fuera de sí. Su
destreza no ha cambiado, pero el premio lo divide, ¡Le importa!
Piensa más en ganar que en disparar, y la necesidad de ganar le
quita su poder". ¿No es ésa una imagen de lo que es la mayoría
de la gente? Cuando usted no está viviendo por algo, tiene toda su
habilidad, tiene toda su energía, está relajado, no le importa,
porque no le importa que pierda o que gane.
Ésa
es una vida humana. De eso se trata la vida. Eso puede venir
solamente de la consciencia. Y en la consciencia usted se dará
cuenta de que el honor no significa nada. Es un convencionalismo
social, eso es todo. Por esa razón los místicos y los profetas no
se preocupaban por eso en absoluto. El honor o el deshonor no
significan nada para ellos. vivían en otro mundo, el mundo de los
despiertos. El éxito o el fracaso no significaba nada para ellos.
Tenían la actitud: "Yo soy estúpido, usted es estúpido, de
modo que, ¿Cuál es el problema?".
Anthony de Mello.
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