COMPRENDIENDO EL DESEO DE MORIR
Pasé los primeros 23 años de mi vida deseando morir. Y esto es lo que descubrí:
El deseo de morir es el deseo de vivir, disfrazado.
El deseo de morir es el deseo de vivir, disfrazado.
La urgencia de morir es la urgencia de desaparecer como un yo separado,
desaparecer en la inmensidad del Ser, descansar profundamente, como
nunca antes lo habíamos hecho. Es la ola anhelando su regreso al
océano.... olvidando que nunca se separó de él, en primer lugar. Es un
inocente error que se corrige con un poco de investigación.
El
deseo de morir no es algo negativo, enfermo, oscuro o pecaminoso, se
trata más bien de algo sumamente mal interpretado, ¡eso tenlo por
seguro! Ignoramos el deseo, lo alejamos, lo ocultamos, lo medicamos, lo
mantenemos en secreto, tratamos de adormecernos a él o incluso hacemos
el intento de filosofar sobre la idea con tal de que desaparezca. Hay
mucha vergüenza asociada a este deseo, demasiada culpa. Pero cuando es
reconocido, honrado, escuchado, incluso el impulso suicida, la urgencia
de deshacernos de nuestra falsa piel, contiene infinita inteligencia.
¡Todos los sentimientos lo hacen!
Porque en secreto, el deseo de
morir es el deseo de despertar, de volver a la vida, de dejar de
definirnos como un cuerpo-mente separado, de recordar nuestra naturaleza
original, ¡inmensa y libre! Es la urgencia de desaparecer el falso
'mí' (ego, yo, persona) dejar de pretender ser algo que no somos, soltar
todo aquello que es de segunda mano y poco auténtico, y vivir,
realmente vivir, valiente y libremente, como la consciencia misma,
¡llenos de vida y potencial y creatividad cósmica!
El deseo de morir no es nuestro enemigo, no es algo que deba ser
aniquilado o algo a lo que debamos tenerle miedo. Este deseo contiene un
profundo mensaje de despertar y cambio. Dice, grita: "¡Tú no estás
limitado por lo que crees ser! ¡Eres un hijo del Universo, recuerda,
merecedor de todas sus riquezas! ¡Sólo lo falso puede morir, y tú no
puedes ser falso!" ¿Somos capaces de escuchar su llamado? ¿Podemos
escuchar, realmente escuchar?
La ola no puede volver al océano,
no puede llegar a Casa. ¡Nunca estuvo separada de Casa, en primer lugar!
Tú ya eres Oceánico, amigo, y el verdadero suicidio no es terminar con
el cuerpo-mente, sino recordar tu original e inmaculada naturaleza, aquí
y ahora, ¡más allá de los estragos del tiempo!
¡VIVE!, ¡VIVE!, ¡VIVE! ¡NO TIENES NADA QUE PERDER!
- Jeff Foster
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