LAS INTERESANTES CHARLAS DE ANTHONY DE MELLO
ESCUCHE
Y DESAPRENDA
A
algunos nos despiertan las duras realidades de la vida. Sufrimos
tanto que despertamos. Pero los seres humanos tropiezan con la vida
una y otra vez. Todavía caminan como sonámbulos. Nunca despiertan.
Trágicamente nunca se les ocurre que puede haber otra manera. Nunca
se les ocurre que puede haber una manera mejor. Sin embargo, si la
vida no lo ha golpeado a usted lo suficiente, y si no ha sufrido lo
suficiente, entonces hay otra manera: escuchar. No quiero decir que
usted tiene que estar de acuerdo con lo que estoy diciendo. Porque el
acuerdo o el desacuerdo tienen que ver con las palabras y los
conceptos y las teorías; no tienen nada que ver con la verdad. La
verdad nunca se expresa con palabras. La verdad se percibe de
repente, como resultado de cierta actitud. De manera que usted puede
no estar de acuerdo conmigo y, sin embargo, percibir la verdad. Pero
tiene que haber una actitud de apertura, estar dispuesto a descubrir
algo nuevo. Eso es lo importante, no que usted esté o no esté de
acuerdo conmigo. Al fin y al cabo, la mayor parte de lo que estoy
dando son realmente teorías. Ninguna teoría abarca adecuadamente la
realidad. De manera que yo puedo hablarle a usted, no de la verdad,
sino de los obstáculos de la verdad. Esos obstáculos los puedo
describir. No puedo describir la verdad. Nadie puede hacerlo. Lo
único que puedo hacer es describirle sus falsedades, para que pueda
dejarlas. Lo único que puedo hacer por usted es desafiar sus
creencias y el sistema de creencias que lo hace desdichado. Lo único
que puedo hacer es ayudarle a desaprender. De eso se trata el aprendizaje
en lo concerniente a la espiritualidad: desaprender, desaprender casi
todo lo que nos han enseñado. Una disposición para desaprender,
para escuchar.
¿Está
usted escuchando, como lo hace la mayoría de la gente, con el fin de
confirmar lo que ya piensa? Observe sus propias reacciones a medida
que hablo. Con frecuencia se alarmará, o se conmocionará, o se
escandalizará, o se irritará, o se disgustará, o se sentirá
frustrado. O dirá: "¡Maravilloso!" ¿Pero está usted
escuchando para ver si lo que oye le confirma lo que piensa? ¿O está
escuchando para descubrir algo nuevo? Eso es importante. Es difícil
para las personas que están dormidas. Jesús proclamó la Buena
Nueva, y, sin embargo, fue rechazado. No porque fuera buena, sino
porque era nueva.
Detestamos
lo nuevo, ¡lo detestamos! Y cuanto más pronto aceptemos este hecho,
mejor. No queremos nada nuevo, especialmente cuando es perturbador,
especialmente cuando implica un cambio. Especialmente si implica
decir: "Yo estaba equivocado". Recuerdo que me encontré en
España con un jesuita de ochenta y siete años; fue superior y
profesor mío en la India hace treinta o cuarenta años. Y asistió a
un taller como éste. "Debería haberlo oído hace setenta
años", me dijo. " Mire: he estado equivocado toda la
vida". Dios, ¡escuchar eso!. Es como ver una de las maravillas
del mundo. Eso, damas y caballeros, ¡es fe! Una apertura hacia la
verdad, sin importar las consecuencias, sin importar hacia dónde lo
lleve a uno. Eso es fe. No creencia sino fe. Las creencias le dan a
uno mucha seguridad. Pero la fe es inseguridad. Uno no sabe. Uno está
dispuesto a seguir y está abierto. ¡completamente abierto! Está
dispuesto a escuchar. Y fíjense bien, estar abierto no significa ser
crédulo, no significa tragar entero todo lo que diga el que habla.
de ningún modo. Ustedes tienen que cuestionar todo lo que estoy
diciendo. Pero cuestiónenlo desde una actitud de apertura, no de
terquedad. Y cuestiónenlo todo. Recuerden estas hermosas palabras de
Buda: "Los monjes y los eruditos no deben aceptar mis palabras
por respeto sino que deben analizarlas, así como un orfebre analiza
el oro, cortando, raspando, frotando, fundiendo".
Cuando
uno hace eso, está escuchando. Ha dado un gran paso hacia el
despertar. Como dije, el primer paso es estar dispuesto a admitir que
uno no quiere despertar, que no quiere ser feliz. Dentro de uno hay
toda clase de resistencias. El segundo paso es estar dispuesto a
comprender, a escuchar, a cuestionar todo su sistema de creencias .
No solamente su sistema de creencias religiosas, sus creencias
políticas, sus creencias sociales, sus creencias psicológicas, sino
todas sus creencias. Estar dispuesto a revisarlas todas, según la
metáfora de Buda. Y les daré a ustedes muchas oportunidades para
que realicen eso aquí.

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