LAS 7 LEYES DEL ÉXITO
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La ley del dar
El
universo opera por medio de un intercambio dinámico... Dar y recibir
son aspectos diferentes del flujo de la energía en el universo. Y si
estamos dispuestos a dar aquello que buscamos, mantendremos la
abundancia del universo circulando en nuestra vida.
Este
frágil recipiente lo has vaciado una y otra vez para llenarlo
eternamente de vida nueva. Esta pequeña flauta de caña la has
llevado por valles y montañas, soplando a través de ella melodías
siempre nuevas...
Tus
dones infinitos vienen a mí solamente en mis pequeñas manos. Pasan
los siglos, y tú continúas vertiendo, y todavía hay espacio para
llenar.
-
Rabindranath Tagore, Gitanjali
La
segunda ley espiritual del éxito es la ley del dar. También podría
llamarse la ley del dar y recibir porque el universo opera a través
de un intercambio dinámico. Nada es estático. Nuestro cuerpo
está en intercambio dinámico y constante-con el cuerpo del
universo; nuestra mente mantiene una interacción dinámica con
la mente del cosmos; nuestra energía es una expresión de la energía
del cosmos.
El
flujo de la vida no es otra cosa que la interacción armoniosa de
todos los elementos y las fuerzas que estructuran el campo de la
existencia. Esta armoniosa interacción de los elementos y las
fuerzas de la vida opera a través de la ley del dar. Puesto que
nuestro cuerpo, nuestra mente y el universo mantienen un
constante y dinámico intercambio, frenar la circulación de la
energía es como frenar el flujo sanguíneo. Cuando la sangre deja de
circular, comienza a coagularse y a estancarse. Por ello debemos dar y recibir a fin de mantener la riqueza y la afluencia
- o cualquier cosa que deseemos en la vida - circulando
permanentemente.
La
palabra "afluencia" viene de la raíz latina afflúere
que significa "fluir hacia". La palabra afluencia significa
"fluir en abundancia". El dinero realmente es un
símbolo de la energía vital que intercambiamos, y de la energía
vital que utilizamos como consecuencia del servicio que le
prestamos al universo. Al dinero también se le llama moneda
"corriente", nombre que refleja igualmente la naturaleza
fluida de la energía. La palabra "corriente" viene del
latín cúrrere
que significa
"correr" o "fluir".
Por
tanto, si impedimos la circulación del dinero - si nuestra
única intención es acaparar el dinero y aferrarnos a él -,
impediremos también, puesto que el dinero es energía vital, que
éste vuelva a circular en nuestra vida. Para que esa energía fluya
constantemente hacia nosotros, debemos mantenerla en
circulación. Al igual que un río, el dinero debe mantenerse en
movimiento, o de lo contrario comienza a estancarse, a
obstruir, a sofocar y a estrangular su propia fuerza vital.
La circulación lo mantiene vivo y vital.
Toda
relación es una relación de dar y recibir. El dar engendra el
recibir, y el recibir engendra el dar. Lo que sube debe bajar; lo que
se va debe volver. En realidad, recibir es lo mismo que dar, porque
dar y recibir son aspectos diferentes del flujo de la energía en el
universo. Y si detenemos el flujo de alguno de los dos,
obstaculizamos la inteligencia de la naturaleza.
En
toda semilla está la promesa de miles de bosques. Pero la semilla no
debe ser acaparada; ella debe dar su inteligencia al suelo
fértil. A través de su acción de dar, su energía invisible fluye
para convertirse en una manifestación material.
Cuanto
más demos más recibiremos, porque mantendremos la abundancia del
universo circulando en nuestra vida. En realidad, todo lo que
tiene valor en la vida se multiplica únicamente cuando es dado. Lo
que no se multiplica a través del dar, ni vale la pena darse, ni
vale la pena recibirse. Si al dar sentimos que hemos perdido
algo, el regalo no ha sido dado en realidad, y entonces no generará
abundancia. Cuando damos a regañadientes, no hay energía
detrás de nuestro acto de dar.
Al
dar y al recibir, lo más importante es la intención. La
intención debe ser siempre crear felicidad para quien da y para
quien recibe, porque la felicidad sostiene y sustenta la vida y, por
tanto, genera abundancia. La retribución es directamente
proporcional a lo que se da, cuando el acto es incondicional y sale
del corazón. Por eso el acto de dar debe ser alegre - la actitud
mental debe ser tal que se sienta alegría en el acto mismo de dar.
De esa manera, la energía que hay en el acto de dar aumenta muchas
veces más.
En
realidad, practicar la ley del dar es muy sencillo: si deseamos
alegría, démosles alegría a otros; si deseamos amor, aprendamos a
dar amor; si deseamos atención y aprecio, aprendamos a prestar
atención y a apreciar a los demás; si deseamos riqueza
material, ayudemos a otros a conseguir esa riqueza. En realidad, la
manera más fácil de obtener lo que deseamos es ayudar a los
demás a conseguir lo que ellos desean. Este principio funciona
igualmente bien para las personas, las empresas, las sociedades y las
naciones. Si deseamos recibir el
beneficio de todas las cosas buenas de la vida, aprendamos a desearle
en silencio a todo el mundo todas las cosas buenas de la vida.
Incluso
la sola idea de dar, el simple deseo, o una sencilla oración, tienen
el poder de afectar a los demás. Esto se debe a que nuestro cuerpo,
reducido a su estado esencial, es un haz individual de energía
e información en medio de un universo de energía e
información. Somos haces individuales de conciencia en medio de
un universo consciente. La palabra "conciencia" implica
mucho más que energía e información - implica una energía y
una información que viven en forma de pensamiento. Por tanto, somos
haces de pensamiento en medio de un universo pensante. Y el
pensamiento tiene el poder de transformar.
La
vida es la danza eterna de la conciencia, que se manifiesta como un
intercambio dinámico de impulsos de inteligencia entre el
microcosmos y el macrocosmos, entre el cuerpo humano y el
cuerpo universal, entre la mente humana y la mente cósmica.
Cuando
aprendemos a dar aquello que buscamos, activamos esa danza y su
coreografía con un movimiento exquisito, enérgico y vital, que
constituye el palpitar eterno de la vida.
La
mejor manera de poner a funcionar la ley del dar - de iniciar todo el
proceso de circulación - es tomando la decisión de que cada
vez que entremos en contacto con una persona, le daremos algo. No es
necesario que sean cosas materiales; podría ser una flor, un
cumplido o una oración. En realidad, las formas más poderosas de
dar no son materiales. Obsequios como interesarse, prestar
atención, dar afecto, aprecio y amor, son algunos de los más
preciados que se pueden dar, y no cuestan nada. Cuando nos
encontremos con alguien, enviémosle en silencio un buen deseo
por su felicidad, alegría y bienestar. Esta forma de
generosidad silenciosa es muy poderosa.
Una
de las cosas que me enseñaron cuando era niño, y que también les
he enseñado a mis hijos, es nunca visitar a alguien sin llevarle
algo - no visitemos nunca a alguien sin llevarle un regalo. Sin
embargo, uno podría preguntarse: "¿Cómo puedo hacerles
regalos a los demás si ahora ni siquiera tengo suficiente para
mí?" Podemos regalar una flor; una sola flor. Podemos llevar
una nota o una tarjeta que exprese algo sobre nuestros
sentimientos hacia la persona a quien visitamos. Podemos llevar
un elogio. Podemos llevar una oración.
Tomemos
la decisión de dar en todo lugar a donde vayamos, y a quien quiera
que veamos. Mientras estemos dando, estaremos recibiendo. Cuanto más
demos, más confianza tendremos en los efectos milagrosos de esta
ley. Y a medida que recibamos más, también aumentará nuestra
capacidad para dar.
Nuestra
verdadera naturaleza es de prosperidad y abundancia; somos
naturalmente prósperos porque la naturaleza provee a todas las
necesidades y deseos. No nos falta nada porque nuestra
naturaleza esencial es la potencialidad pura, las posibilidades
infinitas. Por consiguiente, debemos saber que ya somos
intrínsecamente ricos, independientemente de cuánto dinero
tengamos, porque la fuente de toda riqueza es el campo de la
potencialidad pura - es la conciencia que sabe cómo satisfacer cada
necesidad, incluyendo la alegría, el amor, la risa, la paz, la
armonía y el conocimiento. Si vamos en pos de estas cosas
primero - no solamente para nosotros mismos, sino para los demás -
todo lo demás nos llegará espontáneamente.
Como aplicar la ley del dar
Pondré
a funcionar la ley del dar comprometiéndome a hacer lo
siguiente:
1)
Llevaré un regalo a cualquier lugar a donde vaya y para cualquier
persona con quien me encuentre. Ese regalo puede ser un elogio, una
flor o una oración. Hoy les daré algo a todas las personas con
quienes me encuentre, para iniciar así el proceso de poner en
circulación la alegría, la riqueza y la prosperidad en mi vida
y en la de los demás.
2)
Hoy recibiré con gratitud todos los regalos que la vida me dé.
Recibiré los obsequios de la naturaleza: la luz del sol y el canto
de los pájaros, o los aguaceros de primavera o las
primeras
nevadas del invierno. También estaré abierto a recibir de los
demás, sea un regalo material, dinero, un elogio o una
oración.
3)
Me comprometeré a mantener en circulación la abundancia dando y
recibiendo los dones más preciados de la vida: cariño, afecto,
aprecio y amor. Cada vez que me encuentre con alguien, le
desearé en silencio felicidad, alegría y bienestar.
Fragmento del libro Las 7 leyes del éxito de Deepk Chopra
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